Romances Tradicionales de Agaete

Los Romances Tradicionales de Agaete forman parte del patrimonio inmaterial de la Villa.

“Para acercar al lector a este  Cancionero popular de Agaete tomamos las palabras de MAXIMIANO TRAPERO en la introducción a su Romancero Tradicional Canario (1989) cuando define el romance como“ poema eminentemente narrativo en donde se cuenta una historia en versos actualizados octosílabos y rimados en asonante ", para agregar:" En el romance están los juglares, los trovadores, los ciegos, los fantásticos, histórico y novelesco, culto y anónimo, artístico y vulgar, cortesano y popular ".

 Los romances tradicionales de Agaete, han documentados para la posteridad, grancias a la labor de "JOSÉ ANTONIO GARCÍA ÁLAMO recoge en torno a 100 canciones, muchas de las cuales aún pueden escuchar por cualquier rincón de Agaete, donde la tradición y el atractivo por la música y la poesía es notoria, probablemente producto de un paisaje muy expresivo como es el contraste entre el macizo del Faneque y el océano, entre Tamadaba y El Valle, entre la serenidad de los días apacibles y el vendaval molesto y tormentoso de los días en que le toca soplar. 

El gran poeta gomero Pedro García Cabrera Defiende En Su El hombre en Función del paisaje, Que "está condicionado al hombre, y estara siempre muy Influenciado por el medio". La música y la danza siempre han estado en el ánimo de los habitantes de este pueblo, donde se homenaje a Santa Cecilia y los músicos cada 22 de noviembre, proliferando las "academias" de aprendizaje, agrupaciones musicales, coros y solistas que han aportado nobles voces, algunas de las cuales superan las fronteras del Archipiélago para plantar su arte a nivel nacional, cuentos como los casos del bajo CHANO GONZALO, la mezzo-soprano LUCI CABRERA, el coreógrafo LORENZO GODOY o el animador y compositor CRISTÓBAL DEL ROSARIO."Agaete, paseo y música" es un lema que acuño el profesor y crítico musical JOSÉ ANTONIO GODOY en un artículo periodístico que podría definir muy bien a este pueblo tenido por abierto, alegre y festivo ".

Fragmento del texto, que figura en la introducción de la publicación Flores del Faneque , pág. 35, de CRISTÓBAL GARCÍA DEL ROSARIO, Catedrático de Geografía e Historia y Presidente de la Escuela de Arte Luján Pérez.

José Antonio García Álamo, humanista, cultivador de las artes, comprometido socialmente, investigador y gran hacedor.

José Antonio García Álamo, humanista, cultivador de las artes, investigador y gran hacedor. Autor de "Las Flores del Faneque". Foto: Javier Tadeo Alemán.

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Gerineldo


—Bernardo, Bernardo, mi camarero pulido,  

¡Quién puede tener dos horas en mi castillo!

A las diez se acuesta el rey, a las once está dormido,

a las doce, Bernardo, yo te espero en el castillo

con zapatillas de seda a modo de no hacer ruido.

Al dar un golpe en la puerta: ¿Quién será ese atrevido?

"Señora, soy Bernardo que vengo a lo prometido".

 Se besaron, se abrazaron y se quedaron dormidos.

Y el rey como de costumbre pasiaba por el castillo

y al pasar por las alcobas se los encontraron dormidos.

 No maten esta noche que están en sueños vencidos,

pero mañana a las doce serán esposa y marido.

Se despertó la princesa y Bernardo dormido.

—Despiértate, Bernardo, mira que estamos perdidos,

si no lo quieres creer la espada está de testigo.

¿Por dónde te irás ahora que no seas conocido?

ven por el jardín del rey cogiendo rosas y lirios.

Al pasar por la escalera se encuentra con el rey mismo.

¿Dónde está vas Bernardo, pálido y descolorido?

—Vengo de vuestro jardín de coger rosas y lirios.

No me mientas, Bernardo, con la princesa tiene dormido.

—Máteme, mi señor rey, que lo tengo merecido.

No te mato, Bernardo, que te crié desde niño,

pero mañana a las doce serán esposa y marido.

—Eso no, mi señor rey, que lo prometido

de no casarme yo nunca con dama que haya dormido.


Melodía nº 1 de los Romances Tradcioneales de Agaete

Flores del Faneque,  [Las Palmas], 2011, 38-44.


Las señas del marido


Allá está la generala en el cuarto de matiné,

esperando a que saliera el teniente coronel.

Venta el teniente y le dice: específicamenteSeñorita, ¿qué quiere usted?

-Que si ha visto a mi marido que a la guerra fue una vez.

-Si lo he visto no me acuerdo, deme usted las señas de él.

-Mi marido es alto y rubio, vestido de aragonés,

 y en la cachuchita lleva el nombre Santa Isabel.

-Por la señas que me ha dado, su marido muerto es,

allá en Flandes lo mataron en la puerta de un cuartel.

-Cuatro años lo que esperaba, cuatro más lo esperaré,

si a los ocho no viniere de monja me meteré.

Y estas tres hijas que tengo, ¿dónde las colocaré?

Una en casa de doña Juana, otra en casa de doña Inés,

y la más chica de todas conmigo la dejaré,

para que me lave y planche y me jaga de comer.


Melodía nº 2  de los Romances Tradcioneales de Agaete

Flores del Faneque,  [Las Palmas], 2011, 38-44.


La doncella guerrera


Ay Sevilla sevillana, cuatro hijas me dio Dios;

Fue tanta la mala suerte que ninguna fue masculino.

Un día la más pequeña se metió en la inclinación

de ir servir al rey, vestida de varón.

—Hijita mía, no vayas que te van a conocer

con ese pelo tan largo y ese tipo de mujer.

—Madre, si lo tengo largo, madre, córtemelo usted,

que con el pelo cortado, un macho pareceré.

Cuatro años en la guerra y nadie me conoció

pero al montarme al caballo la espada se me cayó.

Maldita sea la espada y maldita sea yo!

que el rey estaba delate ¡ay! de mí se enamoró.


Melodía 3  de los Romances Tradicioneales de Agaete

Flores del Faneque,  [Las Palmas], 2011, 38-44.



Marinero al agua


Saliendo de Puerto Rico en una nave fragata,

cambiando velas al tiempo, cayendo un marinero al agua.

El diablo por atrevido salía y le preguntaba:

¿Qué me das, marinerito, si yo saco del agua?

—Yo te doy a mi navita cargadita de oro y plata,

a mi mujer por esposa y mi hija por esclava.

—Yo no quiero tu navita ni tu oro ni tu plata,

solo quiero que me des el alma cuando te vayas.

—El alma no, que no es mía, que a Dios se la tengo dada,

y el corazón que me queda es pa´la Virgen Sagrada;

mi cuerpo para los pejes y mi ropa para el agua;

el sombrero pa 'las olas pa' que lo lleve y lo traiga.


Melodía nº 4  de los romances Tradicioneales de Agaete

Flores del Faneque,   [Las Palmas], 2011, 38-44.



La hermana cautiva


Hoy día de los romeros, día de la morería,

está la mora lavando ropa de la barbería.

—Qué haces aquí, mora hermosa, que haces aquí, mora linda?

deja beber mi caballo de esta agua cristalina.

—Yo no soy mora hermosa, ni tampoco mora linda,

los moros me cautivaron, siendo yo pequeña niña,

en el jardín de mi casa jugando con otra niña,

¿Quieres venirte conmigo a esa dorada campiña?

¿Y la ropa que yo lavo en dónde la dejaría?

—La más fina y la más limpia en el caballo iría,

la que no sirve pa 'nada la corriente llevaría.

—Ábrame la puerta, madre, ventanas y galerías,

que aquí le traiga a su hija por quien llora de noche y día.


Melodía nº 5  de los romances Tradicioneales de Agaete

Flores del Faneque,   [Las Palmas], 2011, 38-44.


Las tres cautivas


A la verde verde, a la verde oliva,

donde cautivaron a mis tres cautivas.

El pícaro moro que las cautivó

a la reina mora se las entregó.


Melodía nº 6  de los  Romances Tradicioneales de Agaete

Flores del Faneque,   [Las Palmas], 2011, 38-44.


Santa catalina


En una tierra de moros, y en una ciudad muy larga

se crió una blanca niña se crió una linda dama.

Su padre era un perro moro, su madre una renegada

que dejó la fe de Cristo y perdió la de la pagana.

Ellos por la fuerza solo, solo querían casarla,

y ella dijo que no, que era de Cristo esposada.

Y todos los días del mundo sus padres la castigaban

con tres varas de membrillo con toda su flor y rama.

Mandó jaser una rueda de cuchillos y navajas

para que por ella pase su delicada garganta.

Ya la rueda estaba jecha    y la santa aparejada.

Bajose un ángel del cielo que San Gabriel se llamaba:

¿Dónde va la Rosalinda, donde va la lida dama?

—Me voy a cenar con Cristo que me tiene convidada.

La mesa ya estaba puesta y ella para ti ha de ser.

¡Mi Dios por todos los siglos y de los siglos, amén!

Melodía nº 7  de los  Romances Tradicioneales de Agaete

Flores del Faneque,   [Las Palmas], 2011, 38-44.



El cura y la criada


El cura está mal, malito en la cama,

Chivirín, chivirana, malito en la cama ...

El cura está mano, malito en la cama,

a la media noche llama a su criada.

¿Qué tiene mi amo que tanto me llama?

—Hazme un chocolate, traémelo a la cama.

—Yo no te lo hago, que no tengo agua.

—Coge el cantarillo, vete al pozo y traila.

—El pozo está hondo, la soga no alcanza.

A media noche le picó una rana,

Le picó con gusto, le picó con ganas.

Nació un renacuajo con gorro y sotana.


Melodía nº 8  de los  Romances Tradicioneales de Agaete

Flores del Faneque,   [Las Palmas], 2011, 38-44.

 


Dónde vas Alfonso XII


—Dónde vas Alfonso XII, ¿dónde vas triste de ti?

que la querida esposa muerta es que yo la vi.

Las señas que ella tenía bien te las sabré decir:

su garganta es de alabastro y su cuerpo de marfil.

Cuatro duques la llevaban por las calles de Madrid

en una carroza flores y coronas de jazmín.

El traje que ella tuvo era de oro y carmesí,

no la busques no la busques, muerta está que yo la vi.


Melodía nº 9  de los  Romances Tradicioneales de Agaete

Flores del Faneque,   [Las Palmas], 2011, 38-44.

El Caballero Burlado


A cazar va un cazador donde a cazar el solía,

donde ni cantaban gallos ni cacaraquean gallinas,

solo cantan tres culebras y toas tres cantan al día:

una canta a la mañana, otra canta al medio día

y otra cantaba a la noche allá que el hijo se ponía.

Clavó sus ojos en el cielo por ver si el alba rompía

y en la punta de un árbol una cosa blanca vía.

Con la punta de la lanza, por ver si era cosa viva:

—¡Cata cata, cazador, no mates lo que Dios cría!

hay dos años y va pa´ tres que estoy en esta alta montaña,

comiendo las ramas verdes y bebiendo el agua fría;

bien me pudieras llevar junto a tu compañía.

¿Dónde quiere ir la dama, dónde quiere ir la niña?

¿Quiere ir en el anca o quiere ir en la silla?

[…] Qué es más honra suya y mía.—

A camino se pusieron, palabras no se decían,

Allá por medio camino, la dama se sonreía.

¿De qué se ríe la dama, de qué se ríe la niña?

No me río del caballero, de su mucha cobardía,

en la fonda donde almuerzan una espuela se le olvida.

—Vuelva p´atrás, mi caballo, vuelve a mis altas montiñas.

—Cata aquí las casas blancas, donde mis padres vivían,

cata aquí el jardín de flores donde yo me divertía.

—Por las señas que me ha dado es usted hermana mía.

—Toma padre vuestra hermana, toma padre vuestra hija,

que por yo ser cobarde, no la traigo ya perdida.

La corte estaba de luto, de encarnado se vestía.

Sin melodía de los  Romances Tradicioneales de Agaete

Flores del Faneque,   [Las Palmas], 2011, 38-44.


Cautiva liberada por su marido


Yendo don Francisco a fiestas que se celebran en Santa Ana,

Dejó a su esposa durmiendo en su cama regalada,

con veinticinco doncellas y dos primos de retaguardia.

Donde están mujeres solas ¡cuánto intentan, cuánto hagan!

Intentaron ir al baño, orilla del mar sagrado,

Y vino un barco de moros y todas las prisionaron.

Un esclavo a don Francisco le dice estas palabras:

—A su mujer, don Francisco, los moros se la presionaron,

las veinticinco doncellas las aprisionan y matan

ya sus dos primos hermanos les cortaron la garganta.

Sin melodía de los  Romances Tradicioneales de Agaete

Flores del Faneque,   [Las Palmas], 2011, 38-44.

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