AGAETE SU MEDIO AMBIENTE

Los Berrazales - Valle de Agaete - Gran Canaria

Antonio J. Cruz y Saavedra

VARIEDAD CROMÁTICA Y MORFOLÓGICA

La comarca de la Villa de Agaete, constituye una entidad de población de gran variedad cromática y morfológica propia de un paisaje personal e individualizado. Su extensión es de 45’8 Km2 arrancando su diversidad colorística y física desde los linderos de sus costas hasta las zonas de cumbre que la coronan. Su orografía quebrada se manifiesta en amplios valles, donde el paisaje cambia bruscamente. Las llanuras han quedado atrás, elevándose por toda la costa un contrafuerte acantilado de rocas variadas, todas ellas de edad terciaria y que figuran en los componentes antiguos de la Isla. Estos materiales, resistentes a la erosión y que han permanecido estables formando parte del bloque levantado de la gran falla, han determinado su morfología accidentada.

 

Distribución morfológica de la superficie de Agaete. Realizada por Antonio J. Cruz y Saavedra. "Arquitectura y Artes Plásticas en la Villa de Agaete", pág. 25.
Distribución morfológica de la superficie de Agaete. Realizada por Antonio J. Cruz y Saavedra. “Arquitectura y Artes Plásticas en la Villa de Agaete”, pág. 25.

 

FORMACIÓN GEOLÓGICA. ERUPCIONES VOLCÁNICAS DE MÁS DE 14 MILLONES DE AÑOS

Este sector de la Isla –la comarca del noroeste– está constituido en su mayor parte por rocas que corresponden a antiguas erupciones volcánicas emergidas, ofreciendo una antigüedad de hasta casi 14 millones de años. Se interpreta que la primera fase magmática acabó configurando la antigua Gran Canaria, que consistía en un voluminoso edificio en forma de escudo volcánico que, sin duda, tuvo prolongación más hacia el oeste de la actual línea de costa, sobre lo que ahora está ocupado por el mar[1]. Forman en general una topografía que repele el poblamiento. Sólo en el curso medio y bajo de algunos barrancos, en la zona de basaltos antiguos, allí donde se ha formado una zona susceptible de cultivarse, aparecieron los primeros núcleos de población a partir del siglo XVIII. Del Barranco de Agaete hacia la ciudad de Gáldar todo cambia. Los materiales afloran sólo en puntos aislados, pero las coladas, pitones e ignimbritas de la serie fonolita configuran una segunda y antigua línea de costa. La serie basáltica II, con puntos de emisión en medianías y cumbres lanzó piroclastos y coladas lávicas que en dirección norte llegaron al mar. Las manifestaciones de la serie IV, última fase del vulcanismo canario, están representadas en el barranco citado, con puntos de emisión en Juncalillo de Gáldar y en los Berrazales. Las lavas descendieron valle abajo hasta la misma costa[2].

 

LA ACCIÓN DE LA PLUVIOMETRÍA Y LOS USOS DEL TERRITORIO

En esta zona nos encontramos con un índice pluviométrico elevado, que nos indica una vegetación más exigente, sobre todo aquellas situadas en las vertientes de barlovento. La influencia del alisio de dirección N-E, es el responsable de su configuración ambiental, de capital importancia para el asentamiento poblacional. Esta incidencia en torno a los 500 y 700 metros de altura, produce un escalonamiento de las precipitaciones. Por debajo de los 300 y 400 metros, la aridez y las precipitaciones no rebasan los 250 mm. anuales. Por encima, la humedad aumenta de manera considerable y determina la posibilidad de los cultivos de secano, de medianías y cumbres; éstas ocupan una zona reducida por lo escarpado del terreno y la considerable extensión de la masa forestal. En el caso específico de la Villa, los vientos alisios son registrados de forma marginal, motivados por sus características y exposición del relieve. Destacan diferentes regímenes pluviométricos que oscilan desde los 200 mm. en la costa, pasando de los 300 a los 500 mm. en el interior, elevándose en el macizo de Tamadaba, donde su índice es superior a los 700 mm.

Los suelos han sufrido modificaciones por las lluvias torrenciales, se localizan en las partes bajas de las laderas, formando masas de considerable espesor. La gran escorrentía y el alto grado de deforestación han originado suelos poco profundos y pedregosos, colonizados a medida que son utilizados por un trasvase progresivo de tierras desde otras procedencias. La alta evaporación dificulta la agricultura en verano, así como la carestía del acondicionamiento del terreno, unido a la escasez del agua, determinaron la ocupación del espacio geográfico. Teniendo en cuenta esos factores, la ocupación humana se dirige entonces hacia aquellas zonas que presentan unas mejores condiciones. Por ello los pueblos se sitúan aprovechando las terrazas y algunos cerros de poca pendiente. Esta demanda de tierra motivó la ocupación de los fondos de las cuencas, donde aumenta el espesor de los suelos por acumulación y es factible la utilización para el riego del agua de los manantiales de las laderas y de la que fluye por los barrancos. No obstante, debido a este escalonamiento pluviométrico y biológico, ha motivado desde el siglo de la conquista, la implantación de una gama variada de cultivos que van desde la propia caña de azúcar, la viña y hortalizas, a las tierras de sembraduras.

 

LA VEGETACIÓN DE AGAETE

Esta graduación pluviométrica nos da una situación local de microclimas y el consiguiente escalonamiento de los pisos vegetativos. Primeramente, encontramos un piso que asciende desde el nivel del mar hasta los 500 metros, cuya vegetación característica está compuesta de plantas xerófitas como el cardón –Euphorbia Canariensis–, las tabaibas –Euphorbias– y el Balo –Plomaca Pendula–. Es decir, nos encontramos la formación Kleinio-Euphorbiaceas Macaronésica, con algunos ejemplares legendarios. El siguiente piso vegetativo lo compone el Fayal-Brezal envolviendo los bosques de laurisilva. Este va desde los 500 a los 800 metros, desapareciendo en la Villa de Agaete, aunque se conservan algunos ejemplares en el anfiteatro de Guayedra, concretamente en el Barranco de La Palma y algún reducto en el Barranquillo de El Cauco, en el caserío de El Sao. Entre los 800 y 1000 metros se asienta una vegetación de transición que se corresponde con el escobonal y los codesos, de cuyos exponentes dan fe los llamados andenes de Guayedra, paraje dificultoso y accesible casi exclusivamente por las cabras bravías[3].

 

Piso Basal - Gran Canaria
Piso Basal – Gran Canaria
Bosque Termófilo - Gran Canaria - http://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/ecoescuela/recursosdigitales/files/formidable/Pisos-Gran-Canaria.pdf
Bosque Termófilo – Gran Canaria – http://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/ecoescuela/recursosdigitales/files/formidable/Pisos-Gran-Canaria.pdf
Lauirislva - http://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/ecoescuela/recursosdigitales/files/formidable/Pisos-Gran-Canaria.pdf
Lauirisilva – http://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/ecoescuela/recursosdigitales/files/formidable/Pisos-Gran-Canaria.pdf
Pinar - http://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/ecoescuela/recursosdigitales/files/formidable/Pisos-Gran-Canaria.pdf
Pinar – http://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/ecoescuela/recursosdigitales/files/formidable/Pisos-Gran-Canaria.pdf

 

Enlace de imágenes: http://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/ecoescuela/recursosdigitales/files/formidable/Pisos-Gran-Canaria.pdf

 

Sobre los 1.100 metros predominan las formaciones de “pinus canariensis”, destacando por su extensión y belleza el pinar de Tamadaba, reducto de curiosos endemismos. Dentro de los límites físicos del Gayerte, no encontramos zonas alpinas o concretamente subalpinas por sus características específicas, aunque se dan ejemplares por colonización.

Esta exuberante vegetación ha sufrido un rápido proceso de deforestación, haciéndose extensiva a toda la comarca, teniendo como testimonio referencias que nos relatan, como el monte bajo rozaba las costas de Guayedra de Abajo y algunos esporádicos ejemplares de pinos se acercaban a las márgenes del poblamiento actual. Todo en base a la tala desmesurada desde la conquista, motivada por la gran demanda de leña para los ingenios azucareros, así como las “razzias” abusivas durante y después de la “guerra civil”, habida cuenta de la escasez de otras fuentes de energía, unidas al descenso vertiginoso de la capa freática como consecuencia inmediata de la desertización de la misma y la explotación irracional de los recursos acuíferos. Su apreciada madera era codiciada desde los tiempos de la colonización, abasteciendo las necesidades de las construcciones religiosas[4]. Durante el siglo XIX, al engrosar las propiedades de la familia de Armas, su extracción se hace progresiva y abastece de madera de tea a todas sus edificaciones, que son las más interesantes por su construcción y por el material utilizado. De la misma forma, los despojos realizados por los carboneros son perseguidos y las denuncias se suceden, según obran en una extensa documentación al respecto en el Ayuntamiento de la Villa[5].

 

LA DISTRIBUCIÓN DE LAS COLADAS BASÁLTICAS

Los asentamientos aborígenes

En definitiva, la importancia de los elementos geológicos, climatológicos y botánicos, radican en la propia utilización del espacio agrícola, aprovechándolo al máximo, como ocurre en las medianías de El Sao y El Hornillo. Así como la utilización de cualquier instrumento físico susceptible de modificar, edificar o potenciar su ingenio creativo, unido a un respeto a la propia naturaleza y a su plena integración. Desde el punto de vista estrictamente geológico, es interesante la distribución de las diferentes coladas basálticas, porque nos ayuda a comprender la situación y emplazamiento de la necrópolis (Malpaís y los Cascajos de Abajo de la serie IV), las cistas y cuevas naturales de enterramientos (Roque de Antígafo, de la serie II). Por su naturaleza, natural o susceptible de excavar, encontramos dicha contribución ligada a esta motivación geológica. Correspondiendo al mismo tiempo, su emplazamiento, a bastiones destacados y con un claro síntoma estratégico y económico, evidenciado en los yacimientos de Las Moriscas, Bizbique, e incluso en el complejo arqueológico de Guayedra de Arriba. Si esto es lo que acontece con la extinguida población aborigen de la comarca, también hay que tener presente que los que reemplazaron su gestión tuvieron en cuenta los mismos factores físicos para su asentamiento, dejando todo el espacio posible al futuro, o sea, a la agricultura. El aprovechamiento del material cercano se presagia en la misma diversidad, así observamos que las casas que se sitúan en el Malpaís, o cercanas a él, aprovecharon sus cascajos mientras que los caseríos de San Pedro, El Risco y Guayedra, utilizaron un material más resistente, pero de acorde con lo que tenían a mano, lo más cercano. En cambio, la mayor parte de las viviendas del casco urbano, emplearon el canto blanco procedente de la cantera emplazada en Cueva Blanca, preludio de una arquitectura más refinada, aunque la nota común es el empleo diverso de los materiales tradicionales de construcción.

Cuevas y Silos de grano de Bizbique, Valle de Agaete, AgaeteTelevision.com
Cuevas y Silos de grano de Bizbique, Valle de Agaete, AgaeteTelevision.com

 

Los pisos vegetativos, y por consiguiente los cauces de aguas, son lugares primordiales de asentamiento, así se observa en el yacimiento de Los Canarios, Majada de Altabaca y caseríos actuales. Al mismo tiempo, la identificación flora-lugar, define y da nombre a emplazamientos específicos[6]. De indudable importancia es la disposición de los pisos vegetativos. Nos indican el tipo de flora característica y como consecuencia, la utilización de su madera en la arquitectura. Destacan las plantaciones de cañas a lo largo de los cursos de aguas y barrancos, de cuya utilización la encontramos en las techumbres de las casas marginales y rurales, y en los entramados de las viviendas más notables[7]. La “Phoenix canariensis”, en ocasiones forma parte de la misma construcción –presbiterio de la ermita de Las Nieves –, y en otras sus varas sirven de guía a las cañas en la estructura de la techumbre. El maderamen de las higueras “Ficus carica”[8], robles y araucarias, como piezas para dientes de los engranajes de los molinos hidráulicos, arados y pies derechos, corredores, puertas, zapatas, techumbres y otros elementos nobles del edificio, y la pinocha como mezcla inseparable de la torta para cubrir los techos[9]. Cuestiones no arbitrarias, porque cada uno de los antiguos emplazamientos aborígenes constituyen hoy día, un poblamiento no casual del hábitat moderno, atendiéndose a las condiciones geológicas, climáticas y botánicas. Se observa en la actualidad, un despoblamiento ocasionado por la atracción social de los centros urbanos. Es el caso del complejo troglodita de Bizbique, emplazamiento reaprovechado por el agricultor en base a los factores descritos. Circunstancias que subsistieron hasta hace unas décadas en el anfiteatro de Guayedra y que perviven actualmente en los caseríos de medianías.

Los elementos enumerados explican el poblamiento, la distinción social y los aspectos económicos, junto a la alimentación y determinantes políticos que motivaron el emplazamiento cantonal del Gayerte. Premisas indispensables que tienen como base argumental, el ulterior estudio de las diferencias arquitectónicas motivadas por la diversificación de los microclimas y que se manifiestan en la pluralidad de las formas de sus viviendas según el emplazamiento físico.

  1. GUITIÁN, MARTÍN, NADAL, NAVARRO, 1982, I, n.o 143, p. 19.

  2. MARTÍN RUIZ, 1978, pp. 7-11.

  3. VIERA, 1982, p. 382.

  4. LOBO, 1981, p. 127.

  5. AMVA. Oficio sobre las multas impuestas a los vecinos por daños forestales; SUÁREZ, 1987, p. 155.

  6. KUNKEL, 1981, I, pp. 56, 61 y 94; VIERA, 1982, p. 36.

  7. APVA. Libro de cuentas de fábrica.

  8. VIERA, 1982, p. 216.

  9. STONE, 1887, II, p. 52.

Enlaces de interés

 

 

LA TRAMA URBANA DE AGAETE

SITUACIÓN Y DELIMITACIÓN DE AGAETE

CARACTERÍSTICAS DEL  SUELO DE AGAETE

RELIEVE, GEOMORFOLOGÍA Y EDAFOLOGÍA DE AGAETE

MINERALES EN EL SUELO DE AGAETE

EL CLIMA DE AGAETE ¿QUÉ LO DETERMINA?

CONOCER LA VEGETACIÓN DE AGAETE

PISOS DE VEGETACIÓN DE GRAN CANARIA

MAPA GEOLÓGICO DE AGAETE

EL TSUNAMI DE AGAETE

El Hornillo – Agaete – Gran Canaria

Vista de El Hornillo, en esta región afloran Materiales del Ciclo Roque Nublo, Brechas y Lavas basálticas, basaníticas y tefríticas, sobre vulcanismo del Ciclo I y bajo Post Roque Nublo. Foto: Juan Francisco Betancort.

El Hornillo – Agaete – Gran Canaria:

Núcleo poblacional de El Hornillo – Agaete – Gran Canaria, está situado a unos 750 m sobre el nivel del mar, se accede desde el Valle de Agaete, por un sendero de gran belleza desde el que se puede contemplar todo el valle y el Océano Atlatico. Otra vía de acceso es la carretera entre Fagaesto y Barranco Hondo.

Desde El Hornillo podemos visitar la Presa de Los Perez.

En la imagen se pueden observar el tipo de vivienda predominantemente trogloditas (cuevas y terrazas esculpidas en la roca). Se localiza una ermita dedicada a la advocación de San Santa Teresita, cuyas fiestas se celebran en el mes de junio. Según el ceso de 2019, la población la constituyen 16 vecinos, 12 hombres 4 mujeres.

En esta región afloran Materiales del Ciclo Roque Nublo, Brechas y Lavas basálticas, basaníticas y tefríticas, sobre vulcanismo del Ciclo I y bajo Post Roque Nublo.

Vista de El Hornillo, en esta región afloran Materiales del Ciclo Roque Nublo, Brechas y Lavas basálticas, basaníticas y tefríticas, sobre vulcanismo del Ciclo I y bajo Post Roque Nublo. Foto: Juan Francisco Betancort.
Vista de El Hornillo, Agaete. En esta región afloran Materiales del Ciclo Roque Nublo, Brechas y Lavas basálticas, basaníticas y tefríticas, sobre vulcanismo del Ciclo I y bajo Post Roque Nublo. Foto: Juan Francisco Betancort.

Enlace de interés: Relieve, Geomorfología y Edafología (Villa de Agaete)

EL PUENTE MONUMENTAL SOBRE EL BARRANCO REAL DE AGAETE

Puente Monumental sobre el Barranco de Agaete - Foto: Antonio J. Cruz y Saavedra

EL PUENTE MONUMENTAL SOBRE EL BARRANCO REAL DE AGAETE:

cronológica, presupuesto y desglose de las obras de fábrica y accesorias, 1896 -1900

 

Puente Monumental sobre el Barranco de Agaete - Foto: Antonio J. Cruz y Saavedra
Puente Monumental sobre el Barranco Real de Agaete – Foto: Antonio J. Cruz y Saavedra

 

 

Antonio J. Cruz y Saavedra

 

  • Denominación de la obra: “Reparación de averías de la carretera de Las Palmas a Agaete en los Km 49 y 50”, 1897. 
  • Obras a realizar: un puente de fábrica modelo especial y 288,16 metros de carretera hasta el sifón de Las Candelarias.
  • Fecha de redacción del proyecto: marzo/mayo de 1896.
  • Ingeniero redactor del proyecto: Orencio Hernández Pérez, natural de Arucas.
  • Condiciones particulares, económicas y facultativas de la subasta: 16 de octubre de 1897.
  • Fecha de la subasta pública de la obra: 4 de diciembre de 1897, en Madrid, a la 1 de la tarde.
  • Presupuesto total de ejecución material de la obra:  57.701,82 pesetas.
  • Presupuesto real de ejecución material de la obra:  50.175,50 pesetas.
  • Gastos de imprevistos, dirección, etc., 15%: 7.526,32 pesetas.
  • Adjudicataria de la subasta pública: Margarita Sintes Llabrés, viuda de Tomás Bosch y Sastre.
  • Total del presupuesto de ejecución por contrata: 50.500 pesetas.
  • Duración legal de las obras:2 años, 1898/1900.
  • Fecha de inicio legal de las obras: 1 de febrero de 1898, a los 60 días de la subasta.
  • Inicio del proceso de expropiación forzosa de las fincas afectadas: 29 de abril de 1898.
  • Institución a quien correspondía las expropiaciones: al Ayuntamiento de Agaete.
  • Exposición pública de las expropiaciones: el 30 de junio de 1898.
  • Fin de la exposición pública de las expropiaciones: el 4 de noviembre de 1898.
  • Coste de las expropiaciones: no consta el importe de las cinco fincas expropiadas.
  • Fecha de finalización legal de las obras: 1 de febrero de 1900.
  • Importe total de la fábrica del puente: 42.224,55 pesetas.
  • Valor de las obras de fábrica, sin el puente: 1.831,66 pesetas.
  • Cuantía destinada a los cimientos del cuerpo, estribos y pilas: 12.247,01 pesetas.
  • Total destinado a los zócalos del cuerpo, estribos y pilas: 2.001,65 pesetas.
  • Cuerpo de la obra, estribos, pilas, salmer, bóvedas, tímpanos y pilastrones: 16.488,21 pesetas.
  • Coronación del cuerpo de la obra, imposta y parapetos: 2.768,78 pesetas.
  • Importe total del cuerpo de la obra: 21.58,34 pesetas.
  • Coste total de las obras anejas, muros de defensa y acompañamiento: 5.719,20 pesetas.
  • Cuantía de las cimbras y andamiajes: 3.00,00 pesetas.
  • Explanación, movimientos de tierras, caja y cunetas: 3.979,56 pesetas.
  • Obras de fábrica, muros, tajeas y el puente: 44.056,21 pesetas.
  • Importe destinado al afirmado: 1.201,63 pesetas.
  • Obras accesorias, muretes, acequias, malecones y guardarruedas: 735,00 pesetas.
  • Presupuesto destinado a la conservación y acopios: 203,10 pesetas.
  • Importe total de la excavación: 1.913,555 m3.
  • Mampostería ordinaria utilizada en la obra: 1.464,98 m3.
  • Mampostería careada empleada en la obra: 29,1 m3.
  • Total de hormigón de cemento: 17,468 m3.
  • Sillería recta empleada en la obra: 61,454 m3.
  • Sillería aplantillada utilizada en la obra: 125,546m3.
  • Total de sillería de rajuela empleada: 149,985 m3.
  • Mampostería en seco utilizada en la obra: 273,936 m3.
  • Total del desmonte: 420,700 m3.
  • Total del terraplén: 4.895,75 m3.
  • Total de piedra machacada utilizada en la obra: 15,00 m3.
  • Estilo arquitectónico: es una obra de ingeniería, no tiene estilo arquitectónico, y menos aún de estilo neoclásico como se ha publicado desafortunadamente.
  • Puentes similares: guarda cierto parecido con el puente de San Andrés, en Arucas, y sobre todo con el puente del Barranco de Moya. Se ha comparado con el puente de los Tres Ojos de Gáldar, a pesar de que hay notables diferencias arquitectónicas bien visibles.
  • Observaciones: erróneamente se ha divulgado en diferentes formatos que el coste total del puente ascendió a 2.633,80 pesetas; es decir, menos que una vivienda de 60 m2 situada en la Cuesta del Molino en 1928, en el Valle de Agaete.
  • Fuente/documentación: prensa digital y archivos de la Administración del Estado.

     

    Detalle del Puente Monumental sobre el barranco de Agaete. Foto realizada por Antonio J. Cruz y Saavedra.
    Detalle del Puente Monumental sobre el barranco de Agaete. Foto realizada por Antonio J. Cruz y Saavedra.

    Enlaces de interés

    La trama urbana de Agaete

    Francisco Bethencourt de Armas 

    Agaete a través de la historia

    Localización de Agaete

    Atlas rural de Gran Canaria

     

La trama urbana de Agaete

Calle de La Concepción, a la derecha, vivienda con balcón en la que habitó el poeta Tomás Morales durante su estancia en Agaete entre 1911 y 1919. Las Nieves, con su puerto diseñado por el ingeniero JUan de León y Castillo en 1864. En la lontananza, los dos molinos de viento. Foto: Teodoro Maisch, 1920. FEDAC. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

 

 

 

Antonio J. Cruz y Saavedra. Licenciado en Geografía e Historia, especialidad Historia del Arte por la Universidad de La Laguna.
                Antonio J. Cruz y Saavedra.

Licenciado en Geografía e Historia, especialidad Historia del Arte por la Universidad de La Laguna.

 

ASENTAMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LA TRAMA URBANA DE AGAETE

El hábitat y el contacto con la población aborigen.

El Valle de Agaete. 1920. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.1930. Foto: fondos de la FEDAC.
El Valle. 1920 – 1930. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

Al analizar el asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete, es preciso tener en cuenta los condicionantes fundamentales que imperan en el modo de hábitat de todo entorno, son aquellos que emanan de los factores medio ambientales. Estos no son los únicos, ya que el bagaje cultural y la infraestructura socioeconómica tienen una importancia a veces superior. No obstante y de manera particular, la arquitectura popular del municipio está ligada al primero por sus cuestiones específicas aunque en el inicio de su poblamiento se reservó de su contacto con la población aborigen.

Por sus propias características, al menos en la superficie que nos ocupa, en el curso bajo del valle los terrenos cultivables escaseaban,  –muchos de ellos son obra del enorme esfuerzo del campesinado agaetense– lo que nos indica que el asentamiento poblacional se hace en el lugar más idóneo dentro de la variedad geomorfológica. Es decir, la margen izquierda, aguas abajo del Barranco Real de Agaete, se ha dedicado a zonas susceptibles de cultivarse, mientras en la Villa de Arriba, a ambas márgenes del citado barranco, la irregularidad del terreno no ofreció garantías suficientes para erigir el núcleo principal.

Estos condicionantes físicos no son realmente las premisas fundamentales. Desde la antigüedad, todas las poblaciones han tenido en cuenta una serie de normas naturales observables por el hombre, aireación y buena exposición al sol, situación de las viviendas y emplazamientos de las necrópolis o cementerios[1].

Villa de Arriba y de Abajo.

A interrogantes de por qué se establecen en lo que llamamos “Villa de Abajo” y no en otro emplazamiento, o el por qué de esta clásica separación de “Villa de Arriba y de Abajo”, es aquí donde reside la parte más interesante. La población no solo se emplaza en el lugar idóneo sino que encuentra unos factores de por sí ya naturales o preestablecidos.

En este contexto, la población del “lugar” se instala fuera del alcance directo de la necrópolis del Maipez de Arriba, territorio ancestral, sagrado, mágico por excelencia, del pueblo aborigen que formó parte del primitivo Gayerte. Este alejamiento, como medida higiénica o tabú, fue desbordado a partir del siglo XVIII culminando en el XIX, cuando la población, en una de las etapas más importantes de su historia, crece y amplía su emplazamiento original para convivir, destruir y respetar en otras, donde tuvo efecto el primer asentamiento del enclave aborigen antes de la conquista. Testimonio de lo expuesto lo presenciamos en las diferentes cuevas habitacionales y silos descritas por Sebastián Jiménez Sánchez, en las cuales se han encontrado una diversidad de elementos arqueológicos que nos indican su medio, su forma de hábitat y su alimentación[2].

 

Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete. Autor: Antonio J. Cruz y Saavedra.
Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete. Autor: Antonio J. Cruz y Saavedra.

 

 

SIGLO XVI. Villa de Abajo: La Concepción

 

SIGLO XVII-XVIII. Villa de Abajo: La Concepción y San Sebastián

 

SIGLO XIX. Ensanche. Villa de Arriba: calle Nueva del Sol, Las Peñas, Cruz Chiquita y Barranco Santo. Villa de Abajo: San Sebastián, Barrio de Pescadores y Las Chisqueras

 

SIGLO XX. Espacios de urbanización reciente

 

Terrenos de cultivos

 

Zonas montañosas

 

Calle San Francisco testimonio de la población aborigen.

 

Casco de Agaete. En la zona frontal derecha, el camino reconvertido en carretera, denominada "Carrtera nueva"; posteriormente, calle San Francisco. Se pueden observar, las escasas viviendas, algunas de ellas, contiguas a las antiguas cuevas utilizadas por los aborígenes. Foto de Teodoro Maisch - 1925-1930-Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.
Casco de Agaete. En la zona frontal derecha, el camino reconvertido en carretera, denominada “Carrtera nueva”; posteriormente, calle San Francisco. Se pueden observar, las escasas viviendas, algunas de ellas, contiguas a las antiguas cuevas utilizadas por los aborígenes. Foto de Teodoro Maisch – 1925-1930-Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

 

Pero estos exponentes no son únicos. En un rastreo visual obligado y siguiendo el escarpe sinuoso de toba volcánica, hemos inventariado un número determinado de cuevas con la misma estructura y características, que muestran a la estación arqueológica de San Francisco, un testimonio fehaciente del enclave poblacional aborigen. En la actualidad se utilizan como alpendres, pajares y graneros.

Emplazamientos que determinan las funciones otorgadas por los aborígenes al territorio.

Fuera de este escenario nos encontramos con la necrópolis de los Cascajos de Arriba, cementerio aborigen que sobrecoge al espectador. A ambas márgenes y en diferentes puntos estratégicos, algunos de difícil acceso, se localizan una diversidad de estructuras propias de esta cultura transformada en cuevas habitacionales y de enterramientos como el complejo troglodita de Chapín. Interesantes son las estaciones arqueológicas del Lomo de San Pedro, de La Culata, de Los Berrazales, la necrópolis de los Acarreaderos y el poblado troglodita de El Sao.

Los enclaves citados confirman el riguroso alejamiento de la población castellana y arropan a la “Villa de Arriba”, junto al curso medio y alto del Valle del Gayerte como núcleo preferencial de emplazamiento cantonal. Apoyan las deducciones los hallazgos encontrados en la nueva estación arqueológica denominada “Villa de Arriba”, que contribuye a apoyar este capricho humano, en la que el topónimo de “Villa de Arriba y de Abajo”, tiene sus inicios en la propia historia ensalzados por los mismos ciudadanos[3].

Los núcleos de población siguieron los antiguos emplazamientos de los conquistadores al roturar las tierras. Actualmente cumplen la misma función, aparte del ejemplo citado, adquiere mayor importancia el condicionante físico en los caseríos históricos y de medianías.

 

El hombre transforma el paisaje.

 

El Valle, a la izquierda, la Vecindad de Enfrente; en medio, las espledorosas tierras de cultivo contiguas al caude del barranco. A la drecha, la carretera, sin asfaltar, de acceso al balneario de Los Berrazales y el Hotel Guayarmina. El Valle de Agaete. 1920. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.
El Valle, a la izquierda, la Vecindad de Enfrente; en medio, las espledorosas tierras de cultivo contiguas al caude del barranco. A la derecha, la carretera, sin asfaltar, de acceso al balneario Los Berrazales y el Hotel Guayarmina.  Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

En el primero, las antiguas viviendas se emplazan y se escalonan por las laderas de Bizbique y en torno al eje de penetración donde se ubica el caserío de San Pedro. De este modo, el aprovechamiento de las terrazas a ambas márgenes del barranco es total. Este proceso diferenciador se muestra plenamente en El Hornillo. Allí, donde el espacio cultivable es reducido y escalonado hasta la misma pared del barranco, el hombre ha transformado el paisaje en numerosos bancales.

Debido a su peculiaridad, el hábitat se ha refugiado a los pies de la masa rocosa, aprovechando las oquedades naturales para transformarlas posteriormente en cuevas-viviendas. Se aprecian aspectos físicos como la orientación de los edificios al oeste, de forma que la fachada esté expuesta el mayor tiempo posible al sol según su trayectoria.

A pesar de todo, entidades como la Vecindad de Enfrente, lo hacen en sentido contrario por los motivos aludidos. Se tiene en cuenta la componente de los vientos reinantes, evitan igualmente el choque frontal de las precipitaciones dominantes impidiendo el choque frontal con las fachadas.

Estos elementos naturales emparentan la arquitectura de San Pedro y caseríos aledaños con el centro de la Isla, con un régimen de precipitaciones más elevado que en el casco urbano. En general se rehuye edificar en sitios llanos y desabrigados, expuestos a todos los tiempos. Una vez más, el factor físico condiciona la forma de construir y la tipología volumétrica de las estructuras habitacionales, motivadas por la graduación de los diferentes pisos climáticos y motivando la gran variedad de los materiales, así como la utilización diversa de su sistema de cubrición.

 

Asentamiento de importantes familias de la burguesía Gran Canaria en Agaete.

 

Las Longueras - El Valle - Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete
Las Longueras – El Valle – Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

El carácter socioeconómico de los moradores constituye otro argumento de indudable peso. La centuria pasada es para la Villa un siglo notable, contribuyendo al asentamiento y engrandecimiento de importantes familias de la burguesía isleña, que a raíz de las desamortizaciones producidas concentran aún más el espacio agrícola[4]. Concentración que tiene como punto de arranque la usurpación de aquellas tierras de realengo que habían quedado sin repartir ni colonizar a finales del siglo XVII y principios del XVIII.

Su función principal, aparte de la utilización de los montes para el aprovechamiento de madera y leña, era zona de pastoreo común, sin llegar a ser patrimonio del Cabildo –del común–, sino de la corona. La aglomeración de la tierra presupone un poder socioeconómico, cuyo reflejo se evidencia no sólo en la terratenencia sino en la magnificencia de sus viviendas, en un modo diferente de construir, en la utilización de materiales nobles y ricos puestos de manifiesto en sus fachadas ampulosas. Junto a este tipo de estructura existen otras edificaciones de carácter más humilde por los recursos empleados.

 

 

Los europeos en el Gayerte aborigen.

 

Ermita de Las Nieves. Primer plano, presbiterio, con estructura originaria, con toda probabilidad en el siglo XVI. La parte frontal, fue edificada en el siglo XVIII. Foto: Javier Tadeo Alemán.
Ermita de Las Nieves. Primer plano, presbiterio, con estructura originaria, con toda probabilidad en el siglo XVI. La parte frontal, fue edificada en el siglo XVIII. Foto: Javier Tadeo Alemán. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

Con la penetración del hombre europeo al Gayerte aborigen, aún sin finalizar la conquista, surgen como primera advocaciónhistórica la dedicada a la Virgen de Las Nieves, emplazada primeramente dentro del recinto amurallado de la “Torre-Fortaleza”, aprovechando algunas de sus dependencias. No obstante, esta edificación es puramente de carácter defensivo, completamente al margen del culto religioso. La primera construcción religiosa cabalga paralelamente bajo los auspicios de Nuestra Señora de la Concepción.

El comienzo de la historiografía del municipio deja entrever el capitán Alonso Fernández de Lugo como el propulsor del primer asentamiento poblacional. Remontándonos al hecho conquistador observamos que la rada de Las Nieves tuvo diferentes contactos con la civilización europea antes de su incorporación definitiva a la corona de Castilla:

“…Mandó Pedro de Vera embarcar lo necesario, y rodeando la Isla halló por puerto capaz el del Gaete. Cerca de la playa halló una buena y grande casa, capaz; que era fama ser fábrica y habitación de los mayorquines, que estas

Islas frecuentaban antes de la venida de Juan de Bethencourt, de 1360 en adelante…”[5].

Por lo tanto, el primer exponente de la civilización castellana tiene lugar en los aledaños de Las Nieves, transformada en vivienda-oratorio-fortaleza, iniciándose al tiempo la primera fase del asentamiento poblacional, unido evidentemente al ciclo económico predominante[6].

Según el profesor Martín Ruiz, el modelo de crecimiento poblacional de la comarca está de acorde con unas pautas propias y originales, apreciándose desde la conquista hasta la segunda mitad del siglo XIX, cómo la población aumenta sus efectos de manera continua y casi lineal. Propiciada al no existir crisis de larga duración, sólo obstaculizada por periodos cortos, agrarios o de subsistencia[7]. Finalizada la conquista y efectuados los repartos de tierras, las zonas de costa y las márgenes inferiores de los barrancos son las primeras en colonizarse.

 

La transformación del paisaje

 

 

Puerto de Las Nieves sin concluir - Foto: Década 1900-1910
Puerto de Las Nieves sin concluir – Foto: Década 1900-1910 – Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

Los primeros trabajos consisten en transformar los terrenos incultos en tierras de labores, ocupándolas el llamado ciclo tradicional de la caña de azúcar, acompañada por una parcelación reducida de viñas. Por consiguiente, a finales del siglo XV y primera mitad del XVI, la zona ocupacional lo es en la costa, condicionada indudablemente por la carencia de una infraestructura viaria y económica adecuada. No obstante, en 1585, hay una población de 20 vecinos en torno a una sola pila, el escaso poblamiento indica la pobreza del lugar[8].

 

Prevalecen los cultivos de viñas, frutales y hortalizas[9]. Se establece un régimen de aparcería en el sistema de explotación, comprometiéndose el propietario a proporcionar todos los instrumentos, materiales y simientes para poner en marcha dicho arriendo, mientras el arrendador debe mantener la huerta bien cuidada y poblada de hortalizas. Dentro de la producción agrícola destacan las superficies destinadas a sembraduras, en mayor medida trigo.

Sin embargo, se recurrió a su importación desde Tenerife y La Palma, porque su precio era más barato que el de la tierra[10]. La actividad agrícola confirma a la rada de Las Nieves como el medio de comunicación más eficazdentro del aislamiento que sufre la comarca por la carencia de carreteras. Al respecto, las importaciones de trigo tienen su destino por el puerto.

Cumpliendo también con una importante labor durante el poderío de la caña de azúcar siendo uno de los puertos por donde se concierta su embarque con destino a Amberes[11]. Durante el siglo XVII se acrecienta su actividad primordial en el transporte de mercancías hacia Tenerife. Llegando a su máximo desarrollo en la segunda mitad del siglo XIX, localizándose en su recinto una pequeña industria artesanal de construcción de barcos[12].

 

El ingenio azucarero, los esclavos y la población morisca.

 

Dibujo en color que recrea las distintas actividades que desarrollaban los operarios en los ingenios azucareros: cultivar las cañas de azúcar y recolectarlas, transportarlas hasta la zona de prensado, girar la pesada prensa para extraer la melaza, transportarla hasta las tinas de metal para calentarla, extraer y transportar los panes de azúcar...
Dibujo en color que recrea las distintas actividades que desarrollaban los operarios en los ingenios azucareros (habitualmente esclavos): cultivar y recolectar las cañas de azúcar, transportarlas hasta la zona de prensado, girar la pesada prensa para extraer la melaza, transportar la melaza hasta las tinas de metal para calentarla, extraer y transportar los panes de azúcar… Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

De sustancial importancia para el conocimiento de esta etapa histórica es la considerable presencia que tiene la mano de obra esclava vinculada a la hacienda del lugar[13], así como el destacamento de población morisca si la comparamos con otras entidades de población. Los datos recogidos nos cifran en 1595 un total de 14 moriscos, uno de ellos esclavo[14].

Este grupo étnico tuvo una gran capacidad de influencia al permanecer hasta nosotros los topónimos de Las Moriscas, la Cueva de El Moro y El Turmán. La segunda fase de ocupación del espacio comienza a finales del siglo XVI y principios del XVII, a medida que escaseaban en la costa las tierras susceptibles de regarse con las técnicas disponibles. Se fueron roturando especialmente los barrancos por sus recursos hidráulicos, practicándose en las zonas marginales la explotación ganadera[15].

Esta segunda etapa llega a cubrir parte del siglo XVIII, observándose un notable crecimiento de la población dentro del cómputo general. El aumento se ve salpicado por leves periodos epidemiológicos y a las anomalías del sector agrario, propiciadas por la caída de la caña de azúcar, aunque en la Villa permanece como cultivo importante hasta la segunda mitad del siglo XIX, reemplazada luego por la vid[16].

Para el lugar, el obispo Cámara y Murga, establece en 1634 un censo de 40 vecinos[17]. En la segunda mitad del XVII y entre los años comprendidos desde el 1676 a 1688, el aumento de la población va desde los 327 a los 470 habitantes[18]. El Dr. Martín Ruiz, da un crecimiento sobre el orden de 0’94, superior al de la Villa de Guía con 0’83[19]. La tercera fase tiene lugar a finales del siglo XVII y principios del XVIII, en base al aprovechamiento del espacio agrícola en aquellos lugares capaces de explotarse atendiendo a la aclimatación de los nuevos cultivos y a la reducción periódica de las epidemias. La roturación se vincula a los caseríos de medianías y con ello su consiguiente poblamiento.

 

Población siglos XVII – XVIII y el asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

Caserío de el Hornillo, en los altos del Valle de Agaete, AgaeteTelevision.com
Caserío de el Hornillo, en los altos del Valle de Agaete, AgaeteTelevision.com. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

Por este motivo existencial, surgen las entidades de Guayedra con 18 habitantes, El Risco con 12 y El Valle con 13[20], todos bajo una cota no superior a los trescientos metros de altitud. En la primera mitad del siglo XIX aparece el primer núcleo de medianías, El Hornillo, situado a unos 700 metros sobre el nivel del mar, aunque existen referencias en la centuria anterior.

El crecimiento no es continuo, sino que se interrumpe por crisis periódicas, producidas por malas cosechas o por la mortalidad epidémica. No obstante, la tasa de crecimiento sigue siendo superior con respecto a sus vecinos norteños en 1’8 en el periodo comprendido entre 1686 y 1735 con 300 y 714 habitantes respectivamente[21].

En 1737 el obispo Pedro Manuel Dávila y Cárdenas en su descripción del lugar dice que consta de 168 vecinos, repartidos en Guayedra con 18, 12 para el barrio de El Risco y 30 para los pagos emplazados en El Valle[22].

Según el censo de Aranda en 1772 el lugar tiene una población de 868 habitantes[23]. En 1779, Hermosilla dice que hay 924 personas repartidas en los caseríos históricos citados[24], mientras que Floridablanca en 1787 establece 999 habitantes[25].

 

 

Roturación clandestina de las tierras de realengo en favor de la burguesía.

 

 

Chapin - Foto Javier Tadeo. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.Alemán.
Chapin – Foto Javier Tadeo. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

En definitiva, en la tercera fase tiene lugar una importante ocupación del espacio a través de la roturación clandestina de las tierras de realengo, fomentándose la concentración y el enriquecimiento de las grandes familias: Castillo y Manrique. Durante el siglo XIX la consolidación económica es un hecho, con ella, el auge poblacional, y por consiguiente, el desarrollo de la trama urbana. En este sentido Escolar y Serrano es muy certero:

“…El cultivo de las tierras de Agaete alcanza las 3/4 partes del territorio; las mejores se dedican a maiz, y las inferiores a trigo y cebada. El regadío se extiende a 450 fanegadas. Las tierras dedicadas a granos suelen producir 10 fanegas por fanegada.

Aunque en lo antiguo se dice eran mayores las cosechas, en la actualidad hay más población y se han producido adelantos en los métodos de cultivo”[26].

 

 

Siglo XIX y el cólera morbo en el asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

Como se observa, el maíz constituía la base de la alimentación, creándose en su entorno un complejo artesanal, plasmado en la proliferación de molinos harineros. En esta centuria la evolución de la población es sorprendente, considerándose como espectacular, aunque alteradas por las malas condiciones atmosféricas que afectaban a la agricultura y a las epidemias que producen un ligero estancamiento en diferentes periodos. En general la comarca decreció aunque el vecindario de Agaete fue el único que se vio libre del cólera morbo en 1851. Los datos se pueden comprobar con las tasas de mortalidad presentadas por el Dr. Martín Ruiz que para el lugar se mantiene incluso inferior a años atrás[27]. A pesar de que en 1812 se constata en los archivos parroquiales una epidemia en el municipio, sin indicarnos su magnitud[28]. A continuación surge un periodo de recuperación, extensiva en Moya y en Agaete, con una población hacia 1860 de 2.501 habitantes[29].

 

Vega de gran fertilidad.

 

Tierras rotuladas para el cultivo de la caña. Foto: Teodoro Maisch, 1893. FEDAC. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.
Tierras rotuladas para el cultivo de la caña. Foto: Teodoro Maisch, 1893. FEDAC. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

Al inicio del presente siglo era de 2.835, aunque antes de la crisis de la cochinilla, en 1897, su población era de 3.137 en 1887[30]. El alto grado de concentración es sorprendente, sobre el 97’1%, habitando en la zona de costa y medianías. Hacia 1860, aparece el núcleo de cumbres de Tamadaba, con un edificio habitado constantemente. Su peculiar topografía retardó el asentamiento[31]. Déniz Grek, en 1854, define a este enclave geográfico como una vega de gran fertilidad, produciendo maíz, trigo, cebada y centeno, así como legumbres, papas, higos, melocotones, agrios y almendros, además de vino, cochinilla, lino y queso, contando con una población de 537 vecinos que conforma 2.041 almas[32].

Sin olvidarnos la importancia que tuvo el café y el tabaco, siempre al amparo de la familia de Armas, que por su calidad eran vendidos y exportados, además de ocupar un puesto de privilegio en las exposiciones de carácter agrícola que se celebraban. En 1890 Verneau introduce una nota de color al describir sus impresiones sobre la Villa, indicando otras actividades económicas no citadas y que redundan en una mejora sustancial y por lo tanto de un aumento notable de su población[33].

Las citas de Cipriano Arribas y Sánchez contribuyen a apoyar la importancia histórica de la centuria[34]. Datos que consolida la última etapa, unas veces aumentando su población y en otras manteniéndolas con un índice inferior con respecto a sus vecinos de la comarca del norte. Así de la gran cantidad de caseríos y pagos y de la extensión considerable de tierras labradías, el panorama actual es de completo abandono.

Consecuencia del trasvase progresivo de la población hacia otros sectores que generan mejores riquezas, cayendo en desgracia y en un abandono total la agricultura, motivada en gran parte por la concentración de la propiedad, que no ha ligado al campesino al terruño[35]. En definitiva, las entidades de población surgen allí donde existían grupos étnicos preestablecidos, salvo casos que no entramos a dilucidar. Por otra parte, su crecimiento está de acorde con la importancia del emplazamiento elegido.

 

Cinco centurias de configuración urbana.

Es difícil intentar resumir aproximadamente 500 años de configuración urbanística cuando las fuentes documentales referentes a su trama urbana son escasas, al tratarse de una entidad de población que, si bien tiene un puesto dentro del contexto grancanario, no tiene ese cariz diferenciador de una ciudad como Las Palmas, Telde, Santa Cruz de Tenerife o La Laguna, por citar las más importantes. Este municipio tiene motivaciones de todos conocidas para su configuración, en cambio y debido a su crecimiento retardado y al no tener perspectivas halagüeñas dentro del panorama isleño, no fue atractivo suficiente para que aconteciese lo mismo que con las anteriores citadas.

 

Transformación de las tierras baldías en cultivables.

 

Bancales para el cultivo en La Culata - El Valle - La transformación del paisaje. Foto: Javier _Tadeo Alemán. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.
Bancales para el cultivo en La Culata – El Valle – La transformación del paisaje. Foto: Javier Tadeo Alemán. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

Hechas las paces y finalizado todo inicio de enfrentamiento, comienzan los repartos de tierras, el cultivo de la caña de azúcar, la canalización de aguas y la transformación de las tierras baldías en terrenos cultivables, por consiguiente, la arribada de gentes al Gayerte aborigen, la prosperidad y riqueza del lugar. En consecuencia, el plan ordenador o si se quiere la urbanización del mismo. Este acontecimiento comienza en las últimas décadas del siglo XV y tiene su gesta visible en la edificación de la iglesia matriz de Nuestra Señora de la Concepción, como elemento aglutinador-encauzador de la nueva-antigua trama urbana de lo que es hoy la Villa: se está gestando la “Villa de Abajo”.

 

La primera edificación de Agaete.

 

Torres de Las Isletas durante los trabajos de restauración- Las torres realengas castellanas de Gran Canaria y Berbería de Poniente (1478-1500): arqueología de una frontera, fronteras de la Arqueología. Vegueta. Anuario de la Facultad de Geografía e Historia.
Torres de Las Isletas durante los trabajos de restauración- Las torres realengas castellanas de Gran Canaria y Berbería de Poniente (1478-1500): arqueología de una frontera, fronteras de la Arqueología. Vegueta. Anuario de la Facultad de Geografía e Historia.

 

No obstante, el origen de la arquitectura lo encontramos precisamente cuando se inicia el desembarco por la comarca, aunque a decir de ciertos cronistas e historiadores, la primera edificación se solidifica en base a una antigua construcción:

“Esta llamaban los canarios Roma. Es cuadrada de a 25 pasos cuadra. Por fuera tiene muchos paredones y casillas llenas de huesos de gentiles. Es toda de piedra seca, igualmente puestas las piedras que parecen una sola, tal es su igualdad y ajuste, sin mezcla de cal y barro y de grueso de dos varas o siete palmos muy largos. De ella al mar se sigue un paredón con saeteras a modo de murallas; la puerta angosta a la parte del sur. En ella se fabricó el fuerte, subiendola de tapias y maderos de tablas de palmas y en dos meses se acabó”[36].

 

Descripción generalizada en cuanto a su origen italiano, cumpliendo en principio la función de adoratorio, albergando posteriormente las mesnadas castellanas que a la postre pondrían fructíferamente fin a la conquista[37]. A pesar de este primer exponente, no podemos pasar por alto la importante tradición arquitectónica de la población aborigen. Sus estructuras son variadas, pasando de la generalidad de su forma elíptica al exterior a formas diversas en el interior –cuadrangular, circular, etc.–[38]. Su emplazamiento es en aquellos lugares improductivos y estratégicos.

Todo su organigrama se desarrolla dentro de una única dependencia, estableciendo un número reducido y relacionado con ella, fuera del alineamiento. Su sistema de cubrición es a base de ramajes sobre estructuras de maderamen, que junto a las grandes piedras trabajadas al interior, la ausencia de cimentación y el blanqueado del recinto, constituyen la mejor muestra de su arquitectura. Estas reflexiones son apoyadas por las descripciones de Sabino Berthelot en pleno siglo XIX[39].

 

 

El surgimiento de los llamados caseríos históricos, finales del XVII principios del XVII en el asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

A medida que concluye el siglo XVI, se va confirmando el ascenso en altura a la búsqueda de nuevos terrenos, pensándose en un arranque tímido de la Villa, aunque exento de lógica urbanística. Al respecto las deducciones del profesor don Elías Serra Rafols para la ciudad de La Laguna:

“Falta de planos. Sin ordenación ni plaza central, explicado quizás por el origen andaluz de sus moradores”[40], puede ambientar el comienzo del urbanismo agaetense, teniendo presente que su reducida población y sus características específicas, sólo inducen a pensar en un conato de urbanización en torno a la iglesia matriz, aunque con enormes vacíos por la vinculación de las estructuras habitacionales a la tenencia de la propiedad agrícola.

Con otro signo diferenciador se nos presenta el siglo XVII, centuria donde se registran los primeros censos de edificios que conocemos, que nos van guiando hacia la consolidación de su formación con entidad de pueblo completamente estructurado. Así, en el año 1676 tiene un total 327 habitantes con un censo de 88 casas, pasando a tener en 1688 un máximo de 104 casas para 470 habitantes[41]. Corroborando la configuración del núcleo principal, pero siempre bajo el conato de una calle principal y callejones aledaños.

No obstante, su devenir histórico va confirmando su auge demográfico y su poder económico, como muy bien nos lo describía en 1646 el licenciado López de Ulloa[42]. Hacia la segunda mitad de la centuria se edifica la ermita de San Sebastián, bajo el patronato del capitán Alonso Imperial, según testamento del 14 de junio de 1690[43], dando opción al alargamiento de la trama urbana a partir del siglo XIX, permaneciendo entonces aislado y constituyendo un cinturón de protección ante las epidemias y enfermedades[44].

 

 

Reconstrucción urbana y ensanche de la Villa de Agaete en el siglo XIX. Elaboración: Antonio J. Cruz y Saavedra.

 

 

 

 

Estructuras habitacionales

 

Espacios libres y casas reformadas en el siglo XIX

 

Calles y vías de acceso

 

Recintos religiosos

 

Terrenos de cultivos y zonas verdes

 

Alpendres y chozas

 

Estanques

 

 

El siglo XVIII es prolífero en referencias para nuestro estudio. Tiene lugar la tercera fase de ocupación del espacio, a finales del siglo XVII y principios del XVIII, surgiendo los llamados caseríos históricos. Sin embargo, el muestreo habitacional, según las descripciones, demuestran la ausencia de edificios notables, evidenciándose cuando en 1764 el corregidor de la Santa Ariza y Castilla en su visita por la isla no pasó de la Villa de Gáldar:

                    “…No se omitió esta misma deligencia con los vezinos del lugar de Agaete, a el que assí por su pobreza y reducido y no tener casa proporcionada a donde el alcalde pudiera ospedar a el Sr. Corregidor, acompañados y  equipaxe, como para librarlo del costo que Don Salvador de Armas, por razón de Alcalde y pobre pudiera tener, se fixó edicto en la puerta de la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, Patrona titular de dicha parroquia, de la qual es Vble. Beneficiado Don Miguel Fernández Vello, natural del lugar del Sauzal en la isla de Thenerife, el que no se escusó de escrivirle una mui afectuosa carta a el Sr. Corregidor, convidándole y ofreciéndole su casa, pa tenerse el gusto de estar con él aunque fuera ocho dias”[45].

 

Las primeras referencias a la morfología urbana en el asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete

 

Calle de La Concepción, a la derecha, vivienda con balcón en la que habitó el poeta Tomás Morales durante su estancia en Agaete entre 1911 y 1919. Las Nieves, con su puerto diseñado por el ingeniero JUan de León y Castillo en 1864. En la lontananza, los dos molinos de viento. Foto: Teodoro Maisch, 1920. FEDAC. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.
Calle La Concepción, a la derecha, vivienda con balcón en la que habitó el poeta Tomás Morales durante su estancia en Agaete, periodo 1911 y 1919. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

 

No obstante, tenemos que esperar hasta 1773, con el historiador Viera y Clavijo y, a 1779, con Hermosilla, para encontrarlas primeras referencias que nos hablan de la morfología urbana del lugar de Agaete:

“…Sus casas son terreras y sólo forman una sola calle…”[46].

 

La explicación acertada de que prácticamente en dos centurias de configuración urbana exista sólo una vía orgánica, es debida principalmente al avance lento, pero homogéneo, de la población y la dispersión de las viviendas. Aunque sin constituir un enclave numeroso como para acreditar su denominación por el entonces de pago, caserío o barrio.

De todas formas, el desarrollo en una sola calle no supone estrictamente lo dicho, ya que las casas pueden agruparse en los aledaños de la iglesia, en torno a la plaza y salir de esta vía a los callejones circundantes en los que se vierten sus fachadas traseras y laterales y las huertas. Tampoco deberá extrañar si la afirmación de Viera hace referencia exclusiva a la calle principal, no preocupándose por el contexto urbanístico, solución que creemos más aceptable[47].

Las vías de comunicación siguen siendo las mismas, a pesar de que en 1764 George Glas nos documenta que:

 

                                     “Gaete o Agaete, en el noroeste de la isla, tiene un puerto con un castillo para su defensa Desde Agaete a Las Palmas hay una carretera”[48].

 

Suponemos que hace referencia a los “caminos reales”, ya que la carretera mencionada se concluye a finales del siglo XIX. El censo poblacional continua en alza, registrando Aranda en 1772 y Floridablanca en 1787, una población considerable aunque no se nos suministra el número de viviendas[49]. Con estos precedentes nos adentramos en el siglo XIX, en la que un documento anónimo de mediados de siglo nos dice:

 

“Sus casas son terreras, y solo forman una calle”[50].

 

Dudamos de su contenido, ya que de él se deduce que la evolución del núcleo habitacional tiene su arranque en la segunda mitad de siglo, al copiar parcialmente algunos datos de Viera y Hermosilla. Otra de las motivaciones que posibilita el dudar sobre su veracidad es precisamente porque en estos momentos se está produciendo y consolidando la fase más interesante de la historia local. Lógicamente podemos pensar que el autor del citado documento, como es habitual en las descripciones de otras entidades de población, notificase una única calle principal, sin negar la existencia de otras secundarias o callejones. No obstante, nuestro fundamento se vincula a la descripción de Madoz:

“LAGAETE: 1. con ayunt. en la isla de la Gran Canaria prov., aud. terr. y c. g. de Canarias, part. jud. y adm. de rent. de Guía, dióc. de Canaria: sit. al O. de la isla en el camino que desde la cabeza del part. conduce á la cumbre de Artenara, á la márg. izq. de un barranco que desciende de dicha cumbre; goza de cielo alegre, buena ventilación y saludable clima. Forman la pobl. 266 casas arruinadas en el pueblo, 67 en el valle y 40 cuevas habitadas: su jurisd. se estiende á dos pagos de Valle-hormillo, Tancadana, Guayedra y Virvique la Cueva”[51].

 

Los censos de Olive y Madoz del siglo XIX.

Aunque si tenemos en cuenta las apreciaciones de Pedro de Olive, en 1865 se establece un total de 579 edificios, 178 hogares cobijando una población de 2.501 habitantes, vinculados a una veintena de calles relevantes y a una cuarentena de topónimos alejados del caserío principal. De la misma forma, notifica las calles de Santa Rita, San Sebastián y Vista Hermosa, aprovechando el eje de penetración del municipio[52].

De Olive se desprende que la evolución de la entidad tiene lugar mucho antes de la fecha del documento anónimo, siendo una concatenación vinculada al término del siglo XVIII y principios del XIX , por lo que la autenticidad del documento referido anteriormente carece de rigor descriptivo.

Olivia Stone, en su recorrido por la Villa, nos comenta que las casas del pueblo son sencillas, con una sola excepción, la de don Antonio de Armas y Jiménez, precisamente el anfitrión de su visita[53].

 

Trazado y calles del término municipal en el siglo XIX. Elaboración: Elaboración: Antonio J. Cruz y Saavedra.

 

 

 

Calles del siglo XIX

 

Calles de trazado amplio

 

Calles de rotulación moderna

 

Vías de acceso

 

Recintos religiosos

 

Plazas

 

 

 

El desarrollo urbano y económico no tiene lugar de forma improvisada

 

Terrenos, roque Antigafo. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete., costa de Las Nieves y punta de La Aldea. Dibujo de Olvia M. Stone, 1884.
Terrenos de cultivo, roque Antigafo y punta de La Aldea. Dibujo de Olivia M. Sotone, 1884. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

 

Ante la diversidad de documentos y de información, en un periodo relativamente corto, no deben existir planteamientos erróneos. Por una parte, el desarrollo urbano y económico de un entorno específico no tiene lugar de forma improvisada. Como tampoco lo es el desarrollo de la trama urbana. Es por lo que la obra de Olive es la más completa, específica y veraz en la descripción de los hechos.

Cuando en 1865 da por sentado un censo de 579 edificios, en los que 10 de ellos son de dos plantas y se emplazan en el núcleo principal, nos planteamos la objetividad de Olivia Stone, al decir de sus descripciones que tan sólo la de don Antonio de Armas era de dos pisos.

Estamos de acuerdo en que dicha vivienda constituía una excepción arquitectónica dentro del panorama urbano agaetense, aunque diferimos por todos los argumentos presentados. Más allá de la cuestión no queremos emitir opinión alguna, habida la importancia de su viaje para la construcción objetiva de un periodo histórico de verdadera importancia para el Archipiélago.

Igualmente y para el periodo comprendido entre 1845 y 1850, cuando Madoz nos documenta 266 edificios en el casco es comprensible, ya que posiblemente cuando Pedro de Olive elabora su obra, y haciendo honor al desarrollo económico y urbano, el caserío aumentó su población y sus efectivos habitacionales. Con anterioridad, en 1857 el pueblo contaba con un total de 457 viviendas, 4 cuevas, 6 cuartos y 7 casas de forasteros repartidas por toda la comarca[54].

 

 

Concentración de la propiedad de la tierra y las aguas; de la usurpación a la desamortización.

Frente al desahogo económico, a la aclimatación e introducción de nuevos cultivos, se produce una concentración de la propiedad motivada en gran medida por la usurpación clandestina de las grandes haciendas desde el siglo XVII, reforzada por las circunstancias desamortizadas, objeto que fueron para la adquisición de enormes cantidades de terrenos cultivables y contingentes de aguas[55].

Sus compradores eran de la burguesía local, sustentando su poderío en la terratenencia, que junto con el devenir de los acontecimientos hicieron del municipio un pueblo organizado y estructurado correctamente. La situación fue trascendental ya que los mejores ejemplos de la arquitectura doméstica vienen ligados al factor económico de las clases dominantes que, aunque su lugar de residencia habitual sea en la ciudad, tienen en el municipio notables casas solariegas.

 

 

La carretera Las Palmas – Agaete, sin concluir a finales del siglo XIX.

 

Carretera de salkida de Las Palmas, 1890-1900. FEDAC.
Carretera de salida de Las Palmas, 1890-1900. FEDAC. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

 

Por fin, el abandonoe incomunicación finaliza con el inicio de la carretera de Las Palmas en 1851, tratándose de impulsar a causa del cólera morbo; saliendo a remate en 1875 el quinto tramo de las obras[56]. Según Verneau, hacia 1890, la carretera de Gáldar a Agaete no está terminada y hay que recorrer senderos decorados con el nombre de “caminos reales”[57]. Por otro lado, el historiador Millares Torres, dice que la carretera llamada del “Norte” termina en el pueblo, prolongándose un ramal hasta el puerto de Las Nieves. Desde el casco principal se incrementan las comunicaciones con los caseríos más alejados, incluso con Artenara por el pinar de Tamadaba[58].

 

De la toponimia, manifestación de la estructura social, al apogeo urbanístico del finales del siglo XIX.

 

Calle Antonio de Armas, Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.a la izquierda, vvienda de la familiar Armas, hoy sede del Iluestre Ayuntamiento. Foto cedida por JOsé de Armas Díaz.
Calle Antonio de Armas, a la izquierda, vvienda de la familiar Armas, hoy sede del Iluestre Ayuntamiento. Foto cedida por José de Armas Díaz. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

 

Las calles se ilustran de edificios nobles y los propios de la arquitectura rural se retiran a las calles marginales, conservándose en la toponimia local el llamado “callejón de los pobres” y la denominación de “por arriba de las casas”, reflejo de una clara discriminación arquitectónica y social. En pleno apogeo urbanístico hace su presencia la plaza de mercado, según los planos del maestro de obras Domingo de Garayzábal en 1871, toda una proeza digna de destacar para un pueblo de sus características y que lo equipara con otras entidades de población capaces de organizar su mercado interior en un recinto cerrado.

Aledañas a ésta se situaban otros edificios complementarios de usos públicos, carnicería y pescadería, que justifican el progreso de la Villa y las ideas sobre confort, higiene y salubridad y el ejercicio del poder político y económico de la burguesía local[59]. Al amparo de este edificio se ubicó el fielato, cuya función consistía en gravar los productos de la zona y los de importación[60].

 

Construcción del puerto de Las Nieves, el de mayor envergadura de la comarca.

 

 

Las Nieves, con su puerto diseñado por el ingeniero JUan de León y Castillo en 1864. En la lontananza, los dos molinos de viento. Foto: Teodoro Maisch, 1920. FEDAC. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.
Las Nieves, con su puerto diseñado por el ingeniero JUan de León y Castillo en 1864. En la lontananza, los dos molinos de viento. Foto: Teodoro Maisch, 1920. FEDAC. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

 

El puerto tiene su consagración en el siglo XIX, según el proyecto del ingeniero don Juan de León y Castillo, cuyos planos serían aprobados por el Ministerio de Fomento el 9 de noviembre de 1864, quedando en el recuerdo el pequeño muelle de 120 varas que existía en 1862, solicitado dos años después por el Ayuntamiento[61]. Con la culminación del proyecto se incrementa el comercio con el exterior, pasando a ser el puerto menor de mayor envergadura de la comarca, cuando las comunicaciones con la capital y la Aldea de San Nicolás eran tortuosas. Esta obra de ingeniería contribuyó al relanzamiento del caserío histórico de Las Nieves, incrementándose su censo urbano y la habilitación de grandes almacenes en relación a sus actividades económicas.

 

 

El tempo parroquial eje de la nueva trama urbana, en el Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

 

Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, con la plaza de La Constitución. Foto de Alejandro S. Witcomb, 1891 - FEDAC. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.
Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, con la plaza de La Constitución. Foto de Alejandro S. Witcomb, 1891 – FEDAC. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

 

Las plazas

Si al término del siglo XVIII el casco se estructuraba en una sola calle principal, con casas arruadas, con el inicio de la fábrica del nuevo templo parroquial en 1874 arranca la nueva configuración urbana de forma ordenada. Ensu frente se ubica la “Plaza de la Constitución”, el proyecto actual data de 1930, cobijando en su rectángulo una serie de viviendas nobles y de estirpe antigua[62]. Fuera de lo tradicional, los edificios públicos se establecen lejos de la demarcación habitual en la concepción del agrupamiento del poder.

Dentro del trazado urbano de la Villa existen varias plazoletas. En 1865, junto a la de la “Constitución” se citan las de “Andamana”[63], y “Tenesor”[64]. En definitiva, en el siglo XIX encontramos el arranque orgánico del municipio, estructurado bajo el esquema lineal de sus ramales.

Calles y caminos

Dentro del cómputo general de calles, muchas eran simples caminos –San Francisco, hoy calle– e incluso tenían un recorrido más amplio. El cambio de nombre era frecuente, así tenemos que, en 1883, la Calle del Carmen cambió su denominación por la de Canario[65].

Asimismo, la actual calle Princesa Guayarmina, era continuación de la Concepción, conocida popularmente por “calle larga”. Muchas de las que hoy son de enorme importancia y cobijan gran cantidad de edificios, en el siglo XIX sólo englobaban algunas viviendas descifradas por su antigüedad, tomando posteriormente el nombre de personajes de la vida local[66]. De forma que nos induce a pensar en un modelo impuesto para el trazado de la Villa de Agaete, o por el contrario, se trata de una trama cómoda e inteligente adecuándose al terreno útil disponible a la agricultura, mientras el núcleo habitacional se asienta bajo un terreno desnivelado.

Aledaños a la estructura urbana

Fuera de la red organizada de calles y plazas que configuran el núcleo principal, existía en los aledaños y al margen de la estructura urbana algunas viviendas rurales relacionadas con la tenencia de la propiedad o pertenecientes a un “status social” no privilegiado.

El crecimiento marginal se dirige hacia los extremos en la centuria anterior, debido principalmente a la barrera que supone el barranco, como las murallas lo son en una ciudad medieval. Constituyendo el “ensanche” moderno de la Villa, con una superficie global superior al núcleo original. La tónica actual es la renovación del caserío.

 

El emplazamiento de la primitiva parroquia.

 

Calle Las Nieves, trasera de la Iglesia Nuestra Señora de la Concepción, comienzo del cam ino real hacia el Puerto de Las Nieves. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.
Calle Las Nieves, trasera de la Iglesia Nuestra Señora de la Concepción, comienzo del cam ino real hacia el Puerto de Las Nieves. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

 

Una de las cuestiones problemáticas es el emplazamiento de la primitiva parroquia, que según la tradición lo hizo donde se ubica la calle de Las Nieves. Por el contrario Pedro de Olive no registra ningún edificio en ella. Es decir, que la iglesia lo hacía exclusivamente a la plaza de la Constitución[67] y a la Calle Real, que se articulaba en la delantera de la parroquia[68].

Pensamos, no obstante, que la mencionada calle debió tener otro emplazamiento, ya que tomaría su nombre al pasar el arranque o ramal antiguo de la carretera a Las Nieves, a través del conocido “puente viejo”, que conducía al hoy barrio marinero. Así lo demuestra el libro de actas de la junta para la construcción del nuevo templo, de donde se deduce que las casas aledañas al actual centro parroquial son de reciente construcción, espacio que ocupaba entonces la iglesia. Con la construcción del nuevo puente a finales del XIX, obra del ingeniero Orencio Hernández Pérez, la carretera cambiará su trayectoria pasando por el frontispicio de la iglesia matriz.

Es en el siglo XIX cuando tenemos las referencias más completas del primer núcleo de medianías, aunque desde el siglo XVIII, en ese afán de buscar nuevas tierras cultivables, se fortalece su hegemonía[69]. Los núcleos emplazados fuera del recinto principal se van consolidando, no como centros ordenados pero sí con una estructura adecuada de caminos, siempre vinculadas al casco urbano, lugar donde se centraliza las actividades religiosas, civiles y otras propias de la vida municipal[70].

 

 

Siglo XX en el Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

De la consulta del nomenclátor se observa en la primera mitad del presente siglo, el auge de la población y sus actividades económicas[71]. En definitiva, estamos ante la consolidación de los caseríos marginales: El Risco, Guayedra, Las Nieves, San Pedro, Vecindad de Enfrente, etc., estancándose su población en los primeros y desapareciendo en las últimas décadas en las Guayedras, cuando las condiciones atmosféricas no eran propicias para la agricultura y la consiguiente derivación del trabajo hacia otros sectores productivos.

Esta es la panorámica que nos encontramos en el municipio a medida que avanza la centuria, pasando de la hegemonía a un estancamiento considerable, tanto de la población como de los valores que la motivaron a partir de los años sesenta.

El muelle de Las Nieves.

 

Muelle de Las Nieves, gran actividad de personas y las bestias al fondo, testimonio de su pujanza. Foto cedida por José de Armas Dìaz.
Muelle de Las Nieves, gran actividad de personas y las bestias al fondo, testimonio de su pujanza. Foto cedida por José de Armas Dìaz. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

 

El muelle de Las Nieves se quedó sumido en un profundo letargo, pasando de una creciente actividad como centro aglutinador en la salida de los productos comarcales y exportaciones con la Isla de Tenerife, a un enmudecimiento invernal[72].

La carretera hasta San Nicolás de Tolentino.

La carretera se continúa hasta San Nicolás de Tolentino, bajo la tutela de Orencio Hernández Pérez, en calidad de ingeniero jefe[73], careciendo el puerto de su función preponderante en el traslado del pasaje y mercancías a la Aldea en barcos de cabotaje[74]. De este proceso nos queda sus vestigios: la plaza de mercado, la iglesia matriz, casas de estirpe nobiliaria y la construcción portuaria. Así como un censo habitacional de más de trescientas edificaciones y calles de solera, que permanecen en pie a pesar de los avatares, reviviendo el pasado de una entidad de población que alcanzó sus máximas cotas en la segunda mitad del siglo XIX.

 

De la estación de telégrafo, las primeras infraestructuras sanitarias y alojativas, hasta el ferrocarril desde el puerto de La Luz en Las Palmas hasta Agaete.

 

En el recuerdo queda la instalación de la estación de telégrafos con teléfono público en el puerto en 1898; los primeros coches que realizaron el servicio de correos; el proyecto de ferrocarril secundario del puerto de La Luz a Agaete solicitado a la Dirección General de Obras Públicas en 1911, rescatado luego por la Real Sociedad Económica de Amigos del País en 1917 y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en 1918. Así como las primeras infraestructuras y dotación sanitaria, la Junta Local de Sanidad, médicos –Enrique Blanco, Tomás Morales, Sebastián Petit Ramón, Manuel Sacaluga Carmona– y farmacéuticos –Francisco Burell de Magno, Fernando Egea Ramírez, Daniel Torrens Reina– con plaza en propiedad.

 

Aguas los Berrazales de utilidad pública.

 

 

Balneario Los Berrazalez, Valle de Agaete.
Balneario Los Berrazalez, Valle de Agaete. Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete.

 

 

Y las aguas termales de San Pedro, como escribiera en 1882 el inolvidable don José Sánchez y Sánchez y los numerosos visitantes e intelectuales que arribaron a este pueblo y cantaron sus maravillas –René Verneau, Olivia Stone, Samler Brown, Juan de la Puerta Canseco, entre otros–[75].

En cuyo empeño puso don Antonio de Armas y Jiménez todos los medios a su alcance para que fueran reconocidas, augurando un lisonjero porvenir para el pueblo. Primero en tiendas de campañas –que sufrió un incendio en 1909–, luego con la construcción del Hotel la Salud en 1923 y en 1931 con el Hotel Guayarmina[76].

Curas maravillosas

De las aguas se decía que hacía curas maravillosas, especialmente en las afecciones reumáticas, venéreas, sifilíticas, de la piel y de la vejiga. Por ello, hasta su declive, arribaron políticos, intelectuales, empresarios y exportadores, militares de rango, marqueses, poetas, policías, obispos, mandos de Falange y camaradas, periodistas, rectores y vicerrectores del seminario Conciliar y Universidad; que procedían principalmente de Tenerife y península, habitualmente en verano y por prescripción médica. Además de lugar de excursiones, vacaciones familiares y paraje idílico para los recién casados.

Declaradas de utilidad pública en 1929

Las aguas ferruginosas del Valle, declaradas de utilidad pública en 1929, contribuyó junto al puerto y a la red de carreteras y caminos a diversificar el panorama económico potenciando la calidad de vida de los agaetenses, la actividad empresarial y el desarrollo. Eso sí, a costa de un modo tradicional de concebir la vida y la municipalidad que nada tenía que ver con la malintencionada crónica publicada en un periódico de Santa Cruz de Tenerife en 1900, explicada acaso por el histórico pleito insular:

“Agaete no tiene nada de pueblo bonito. Las calles todas empinadas y empedradas, la plaza ó pequeña alameda desnuda de árboles y cuyos muros se encuentran actualmente medio derruidos y desencalados, la iglesia, aunque acabada de fabricar, fea y que más que una iglesia parece un palacio de tiempos atrás; todo presenta en la antigua villa un aspecto de pueblo pobre y miserable, donde se rinde demasiado culto al dios Baco y la religión de sus habitantes es la maldita pereza que les hace tender en mitad del arroyo, formando círculos y casinos improvisados, donde la lengua humana se rasca la honra y el honor del desgraciado sér, mujer ú hombre, que recorra las calles donde ellos se encuentren…”[77].

 

Notas

 

  1. VITRUVIO, 1970, p. 140.

  2. JIMÉNEZ, 1960, n.o 7, pp. 18-19.

  3. APVA. Libro de escrituras y testamentos. El poder otorgado por Isabel Keiser y Bello a favor de Ponce Rabello, Antonio Miguel del Castillo y Domingo José Pastrana ante el escribano Juan Ruiz de Miranda nos dice: “Yteen una casa Canaria en la Villa de Arriva que linda con casa de franco, García y Callejon que sale a las casas de Gregorio Bermudez las que compre a los Albaceas”. Confirmando el desarrollo urbano hacia el otro extremo.

  4. OJEDA, 1977, 61, p. 116.

  5. AMC. DÉNIZ, 1854, I, p. 153.

  6. CRUZ, 1982, n.o 144, p. 4.

  7. MARTÍN RUIZ, 1978, p. 57.

  8. FERNÁNDEZ, 1975, n.o 21, p. 113.

  9. APVA. Libro de escrituras y testamentos.

  10. CAMACHO, 1966, n.o 12, pp. 242 y 257.

  11. CAMACHO, 1961, n.o 7, p. 50.

  12. BENÍTEZ, 1950, III, p. 38.

  13. LOBO, 1982, p. 413.

  14. AZNAR, 1983, p. 170; RICARD, 1934, I, n.o 4, del 1 al 10.

  15. CAMACHO, 1961, n.o 7, p. 249.

  16. MARTÍN RUIZ, 1978, p. 42.

  17. CÁMARA, 1634, p. 339.

  18. SÁNCHEZ, 1975, n.o 21, p. 283.

  19. MARTÍN RUIZ, 1978, p. 40.

  20. VIERA, 1978, II, p. 186.

  21. MARTÍN RUIZ, 1978, p. 46.

  22. DÁVILA, 1737, p. 497.

  23. JIMÉNEZ, 1968, n.o 14, p. 35.

  24. AMC. HERMOSILLA, 1779, p. 22.

  25. JIMÉNEZ, 1968, n.o 14, p. 115.

  26. HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, 1983, I, n.o 11, p. 231.

  27. MARTÍN RUIZ, 1978, p. 203.

  28. APVA. Carpeta con documentos varios.

  29. MARTÍN RUIZ, 1978, p. 56.

  30. MARTÍN RUIZ, 1978, p. 284; AMVA. Libro de actas. La importancia de la cochinilla en la villa sigue siendo capital por la superficie ocupada a finales del XIX, en plena crisis.

  31. MARTÍN RUIZ, 1978, p. 172.

  32. AMC. DENIZ, 1854, III-IV, pp. 1.090-1.418.

  33. VERNEAU, 1981, p. 170.

  34. ARRIBAS, 1900, pp. 271-272.

  35. MILLARES, 1977, V, p. 280; AMVA. Libro de actas. El 24 de septiembre de 1910 el Alcalde don Francisco de Armas y Merino da cuenta del incendio ocurrido el día 22 que afectó a los archivos. Según la tradición fue provocado por los grandes propietarios por razones obvias.

  36. MILLARES, 1977, II, p. 173.

  37. BLANCO, 1976, p. 81.

  38. JIMÉNEZ, 1960, n.o 7, p. 17.

  39. BERTHELOT, 1978, II, p. 207. “…y no lejos de pueblo de Agaete hemos examinado otros dos edificios perfectamente conservados, los que nos han presentado alguna variedad en su construcción. El exterior es más bien cuadrado que elíptico, sin embargo de que el interior es semejante a los edificios de Arguineguin. Estas dos casas están habitadas en la actualidad por familias pobres; el techo se ha conservado intacto hace más de tres siglos y el maderamen que lo sostiene no parece deber destruirse tan pronto. Las grandes vigas son de un hermoso pulimento y la escuadria parece haberse hecho con instrumento cortante. El techo se halla formado por piecesitas de maderas transversales que se cruzan con regularidad”. Este reaprovechamiento de las antiguas estructuras sigue ocurriendo en la actualidad.

  40. SERRA, 1972, p. 24.

  41. SÁNCHEZ, 1975, n.o 21, p. 364.

  42. MORALES, 1978, p. 322.

  43. APVA. Libro de citas de documentos.

  44. CRUZ, 1982, n.o 144, pp. 4-7.

  45. DE LA ROSA, 1978, p. 36; APVA. Libro de cuentas de fábrica.

  46. VIERA, 1978, II, p. 186; AMC. HERMOSILLA, 1779, p. 22.

  47. APVA. Libro de misas rezadas.

  48. GLAS, 1976, p. 61.

  49. JIMÉNEZ, 1968, n.o 14, pp. 35-115.

  50. BENÍTEZ, 1950, III, p. 37.

  51. MADOZ, 1986, p. 130.

  52. OLIVE, 1865, p. 1.243.

  53. STONE, 1877, II, p. 49.

  54. AMVA. Apéndices-partes de altas. Rústica. Provincia de Canarias, pueblo de Agaete.

  55. SUÁREZ, 1987, I, p. 951.

  56. OJEDA, 1977, p. 185.

  57. VERNEAU, 1981, p. 170; AMVA. Libro de plenos. En 1959 el Alcalde Martín Rosario Expósito acuerda incluir en el inventario de bienes los siguientes caminos públicos: El Camino Real de Agaete a San Nicolás de Tolentino; el Camino Viejo del pueblo al puerto de Las Nieves; el Camino Real desde Agaete a Las Palmas; el Camino Real desde el Valle a Barranco Hondo y Artenara; el Camino desde el barrio de San Sebastián al Roque Maninidra; Camino Nuevo; Camino de Las Chuvicenas; el Camino de Las Burreras; Camino del Draguillo; el Camino Real desde el Valle a Tamadaba y el Camino desde Agaete a Tamadaba.

  58. OLIVE, 1865, p. 35; AMVA. Obras públicas.

  59. AMVA. Domingo de Garayzábal. Memoria de construcción de la plaza de mercado.

  60. AMVA. Libro de plenos. El Alcalde Graciliano Ramos Medina acuerda que el fielato se establezca en la calle Concepción n.o 17 esquina con la plaza Tenesor.

  61. AMVA. Libro de plenos.

  62. AMVA. Obras públicas. Expediente de proyecto y subasta de las obras de construcción de la plaza de la Constitución. Fue rematada por Francisco Padrón Godoy en 6.125’50 ptas, dando comienzo las obras el 20 de noviembre de 1929 con finalización el 31 de mayo de 1930.

  63. OLIVE, 1865, pp. 1.243-1.245; APVA. Libro de actas de la junta local diocesana.

  64. En la de Tenesor y al amparo de un frondoso eucalipto, talado luego para hacer carbón, tenía lugar la subasta de las aguas.

  65. OJEDA, 1977, p. 117.

  66. AMVA. Libro de actas. A raíz de la guerra civil los nuevos ediles optan por cambiar el rótulo de las calles y plazas más significativas. En 1937 la comisión gestora acuerda dar el nombre de plaza del general Franco a la de la Constitución, de Calvo Sotelo a la primitiva calle de la Cruz y de José Antonio Primo de Rivera a la calle de la Constitución.

  67. OLIVE, 1865, p. 1.244-1.256.

  68. APVA. Libro de cuentas de fábrica.

  69. MACÍAS, 1977, n.o 23, p. 293.

  70. AMVA. Obras públicas. Los verdaderos enlaces con estos caseríos tiene lugar durante la 2ª República. El expediente del camino vecinal del Hornillo a Artenara se fecha en marzo de 1927; el 22 de junio de 1931 se concluyen las obras del camino vecinal desde la Cruz Chiquita a las Casas del Camino, ejecutadas por el Cabildo Insular y el Ayuntamiento. En 1935 se comienza el camino vecinal de las Vueltas –desde las Casas del Camino a Artenara–, pasando por los Baños de los Berrazales en el caserío de la Solana.

  71. AMVA. Nomenclátor.

  72. AMVA. Obras públicas. Expediente solicitando del Ministro de Fomento el estudio y la ejecución posterior de las obras de prolongación del puerto de Las Nieves.

  73. RODRÍGUEZ-DÍAZ DE QUINTANA, 1978, p. 86; AMVA. Libro de plenos.

  74. Algunos de los barcos, pailebotes y bergantines que utilizaron este puerto de escala fueron: Pilar, Carmen, Gabriel, Carolina, Santiago, La Rosa vieja, San José, Cristina, Estrella, Adají, Antonio de la Rosa, Remedios, Federico, Esperanza, Rosario, San Antonio, Adán, Bella Lucía, Celia, Elvira, Tiburcio, Tinerfe, Telégrafo, San Juan y La Rota.

  75. CRUZ, JORGE, 2008.

  76. El edificio, propiedad de Antonio Abad Medina, era de recién construcción, de estilo moderno, con 60 habitaciones dotadas con todas las comodidades del momento; AMVA. Libro de permanentes. En 1931 se da registro a la instancia presentada por Antonio Suárez García a la que acompaña el plano con arreglo al cual había de construirse un edificio en el balneario de “Los Berrazales”, con destino a hotel.

  77. Gente Nueva, 26 de junio de 1900, Santa Cruz de Tenerife, p. 6.

 

Abreviaturas

 

AMC, Archivo Municipal de Córdoba.

AFA, Archivo Familia de Armas, don José de Armas Díaz, Villa de Agaete.

AGS, Archivo General de Simancas, Valladolid.

AHDLP, Archivo Histórico Diocesano de Las Palmas, Las Palmas de Gran Canaria.

AHPLP, Archivo Histórico Provincial de Las Palmas, Las Palmas de Gran Canaria.

AHPSCT, Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife.

AMC, Archivo del Museo Canario, Las Palmas de Gran Canaria.

AMT, Archivo Miguel Tarquis, Departamento de Arte de la Universidad de La Laguna.

AMVA, Archivo Municipal de la Villa de Agaete.

APG, Archivo Parroquial de Guía, Gran Canaria.

APSCQ, Archivo Parroquial de Santa Coloma de Queralt, Tarragona.

APSG, Archivo Parroquial de Santiago Apóstol, Gáldar.

APVA, Archivo Parroquial de Nuestra Señora de la Concepción, Villa de Agaete.

ARPG, Archivo Registro de la Propiedad de Guía, Gran Canaria.

FEDAC, Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria.

 

Enlaces de interés

 

 

Agaete a través de la historia

Presentación de la publicación Arquitectura y Artes Plásticas en la Villa de Agaete

Turismo de Salud en la Villa de Agaete

La parroquia de Nuestra Señora de la Concepción: 500 años después

Las torres realengas castellanas de Gran Canaria y Berbería de Poniente (1478-1500): arqueología de una frontera, fronteras de la Arqueología.

El origen de Agaete

Agaete a través de la historia

Panorámica del casco de Agaete, desde las inmediaciones del Ingenio Azucarero. Foto realizada en 1927 - FEDAC

Antonio J. Cruz y Saavedra. Licenciado en Geografía e Historia, especialidad Historia del Arte por la Universidad de La Laguna.

Antonio J. Cruz y Saavedra

Licenciado en Geografía e Historia, especialidad Historia del Arte por la Universidad de La Laguna

 

 

 

AGAETE A TRAVÉS DE LA HISTORIA

 

          Al analizar el proceso de Agaete a través de la historia, es preciso considerar que antes de la entrada de los europeos, el distrito del Gayerte era un ente de población importante dentro del guanartemato de Agaldar[1]. El emplazamiento de los diversos núcleos de población aborigen es a lo largo de todo el Valle del lugar, así como en el anfiteatro de Guayedra, cuya importancia arqueológica está saliendo a la luz en periódicas excavaciones. Por los restos arqueológicos inventariados, nos hace suponer que la población aborigen superó con creces a la hispana una vez finalizada la conquista.

 

Mapa arqueológico de Agaete, 1935. Fuente: J. del Río Ayala y A. García Doreste. Agaete a través de la historia.
Mapa arqueológico de Agaete, 1935. Fuente: J. del Río Ayala y A. García Doreste. Agaete a través de la historia.

 

 

LA TORRE O CASA FUERTE DE AGAETE – SIGLO XV – (Agaete a través de la historia).

          Dentro del proceso histórico, en este andar de Agaete a través de la historia, y para agilizar la conquista de Gran Canaria, el gobernador Pedro de Vera potenció un segundo frente de acción beligerante en el NO., localizándose en la zona cantonal del Gayerte:

 

                          “Y, considerando el sitio ser bueno y acomodado de agua y ganado y abundoso de higuerales, determinó hacer allí una torre y casa fuerte de piedra y barro y tapias donde se podían defender bien en cualquiera                                  ocasión, y dar sus asaltos por aquella parte de Agaete y Gáldar”[2].

                          Allí hizo construir hacia el mes de agosto-septiembre de 1481 una “Torre-Fortaleza”[3].

        Se piensa que la fecha para la primera piedra de esta construcción bien pudiera haber sido un 5 de Agosto, día de la advocación de Las Nieves[4].

 

 

ALONSO FERNÁNDEZ DE LUGO

Alonso Fernández de Lugo. Agaete a través de la historia.
Alonso Fernández de Lugo. Agaete a través de la historia.

 

Terminada la fábrica dejó como capitán del destacamento a Alonso Fernández de Lugo, quién una vez finalizada la encomienda bélica sería el primer Alcaide del Lugar. Este segundo frente de combate contribuyó en gran medida a la agilización de la empresa conquistadora.

A la hora de las recompensas, recibe en el mismo campo de batalla los mejores terrenos y aguas, estableciéndose con su mujer Violante de Valdés y de Gallinato y sus hijos Pedro y Fernando.

Durante años el capitán andaluz vio discurrir sus días entregado a las labores que suponía poner en marcha lo que sería el ingenio más productivo de la Isla. Sin embargo, la tranquilidad queda truncada a la muerte de su mujer, constituyendo su duelo una ceremonia de gran magnitud que atrajo a la élite social del momento[5].

Este hecho le impulsa a la aventura y se traslada a Santa Fe y solicita de la realeza la conquista de la isla de La Palma, aprovechando dicha argumentación para solicitar la confirmación regia que como conquistador percibió[6].

No obstante, su espíritu de conquista se trunca en repetidas ocasiones mediante las desastrosas campañas realizadas en la conquista de la Isla de Tenerife. Endeudado, no tiene otra alternativa que recurrir a su patrimonio vendiendo el ingenio. No se conocen los documentos sobre el desenlace.

El heredamiento continua durante el siglo XVI en poder de Antonio Cerezo, aunque sujeto a determinadas cláusulas según quedó establecido en el contrato de compra venta efectuado con Alonso Gutiérrez de Madrid. A su muerte entran en posesión del ingenio su mujer y su hijo Francisco Palomares.

Los nuevos propietarios no estuvieron tampoco ausentes de numerosos pleitos, motivados al no satisfacer los compradores el pago de los censos impuestos sobre el heredamiento, contraídos con la mujer del tesorero real María de Pisa[7]. Durante su existencia la hacienda tuvo diversos propietarios[8].

 

 

 

Agaete, localización de los yacimientos arqueológicos. Autor: Antonio J. Cruz y Saavedra. Agaete a través de la historia.
Agaete, localización de los yacimientos arqueológicos. Autor: Antonio J. Cruz y Saavedra. Agaete a través de la historia.

 

 

 

LA FERTILIDAD DE UNOS TERRENOS ENORMEMENTE PRODUCTIVOS – SIGLOS XVI – XVII – (Agaete a través de la historia).

 

Tras los acontecimientos que ocurren en este abundante y ajetreado siglo XVI, la tónica general en el siglo XVII es la ausencia de hechos significativos. Las descripciones al respecto destacan por la escasez y reiteración al ofrecernos los mismos datos, eso sí, reflejándonos su trayectoria y consolidación[9].

 

Como en el resto de las islas, con excepciones, su configuración es lenta en todos los sentidos, salvo su desarrollo económico logrado por la fertilidad de unos terrenos agrícolas enormemente productivos[10].

Según las constituciones sinodales del obispo Pedro Manuel Dávila y Cárdenas en 1737, se detalla la población del lugar, además de la descripción habitacional de los primeros barrios y caseríos del término[11].

Los acontecimientos van unidos a la presencia progresiva de una potente clase social vinculada al sector agrícola, dueña de las tierras susceptibles de cultivarse, en deterioro de la clase servil. No obstante, en 1764, el corregidor de la Santa Ariza y Castilla, de visita por la Isla, no pasó de la Villa de Gáldar en razón a su pobreza y no tener casa proporcionada donde el alcalde pudiera hospedar al Corregidor[12].

Circunstancias que nos relatan cómo las comunicaciones con las cercanas poblaciones de la comarca se encuentran en grave estado, subsistiendo exclusivamente los llamados “caminos reales”. Por este motivo, la rada de Las Nieves es el medio idóneo para efectuar las transacciones comerciales con el exterior. De su visita se desprende la ausencia de cualquier estructura doméstica que cumpliera dignamente con los deseos de los ilustres huéspedes por lo que el relanzamiento urbano tiene que esperar varias décadas más.

 

Casco de Agaete desde La Palmita. 1925-1930 - Foto: Teodoro Maish.
Casco de Agaete desde La Palmita. 1925-1930 – Foto: Teodoro Maish. Agaete a través de la historia.

 

 

EL SIGLO XVIII – La expansión de las tierras de cultivo. (Agaete a través de la historia).

 

     Con anterioridad y coincidente con las constituciones del obispo Dávila y Cárdenes en 1737, Pedro Agustín del Castillo Ruiz de Vergara nos relata en su obra un pasaje de indudable importancia dentro del proceso        descriptivo de la historiografía agaetense[13].

     Durante la segunda mitad del siglo XVIII, se produce una rápida expansión de los cultivos mediante la roturación de tierras de realengo. Continuándose los pleitos y litigios, que tienen como fundamento la ocupación clandestina de la tierra por parte de los propietarios del heredamiento[14].

Estas consideraciones dan como resultado la consolidación del censo urbano, enraizado desde la centuria anterior[15], junto al auge demográfico de manifiesto en la roturación de las zonas marginales constituyendo así la consolidación de los caseríos históricos y de medianías[16].

     Hermosilla, en 1779, nos suministra los primeros datos de vital importancia para el conocimiento del organigrama poblacional a la vez que nos ilustra con determinadas pinceladas que rellenan un hueco descriptivo del lugar[17].

 

          Del estudio de las anotaciones del historiador José de Viera y Clavijo, deducimos la estabilización del proceso histórico[18]. A finales del XVIII y en las postrimerías del siglo siguiente, Escolar y Serrano confirma el despegue económico de la Villa[19].

En el siglo XIX asistimos a la perpetuación de la etapa más importante del municipio desde su nacimiento allá en los confines del siglo XV. Engrandecimiento vinculado a todos los planos de su actividad, albergando y sufriendo las crisis económicas y políticas del turbulento siglo; declarándose durante la I República cantón independiente, negando su vinculación a la Junta de Las Palmas y reconociendo a la de Santa Cruz de Tenerife; desde allí se referían a Agaete como “la primera tierra”.

Otros incidentes tienen lugar a principios del siglo pasado, en esta ocasión se cierra el puerto y se alerta los efectivos destacados en las plazas militares[20]. De la misma forma, si no está exenta de las crisis económicas generales, sí lo estuvo en 1851 de la epidemia del cólera morbo que asoló la Isla.

 

SIGLO XIX(Agaete a través de la historia).

 

 

Puerto de Las Nieves sin concluir - Foto: Década 1900-1910.  Foto: anómino - FEDAC. Agaete a través de la historia.
Puerto de Las Nieves sin concluir – Foto: Década 1900-1910. Foto: anómino – FEDAC. Agaete a través de la historia.

    Según un manuscrito de mediados del XIX, suponemos que sea una recopilación anterior, se desprende que el arranque orgánico de su configuración urbanística tiene lugar mucho después. Entendemos que el autor no visitó el lugar y presagiamos el plagio con respecto a la obra realizada por Viera y Hermosilla y confirmada en la observación directa de la evolución de latrama urbana y de las argumentaciones fundadas en el estudio de la obra de Olive[21].

          Un hecho de capital importancia viene a consolidar las grandes diferencias sociales y por deducción la concentración de los suelos agrícolas municipales, cuando en 1836 y sobre todo en 1855, se produce el proceso desamortizador en Canarias.

Sin embargo, el deterioro del poder de la Iglesia se ve mermado con este proceso, discutible desde todos los aspectos, ya que constituye el fundamento del reparto de su propiedad rústica y la ausencia de sus principales fuentes de ingresos.

Asistimos al mismo tiempo a la consolidación de las vías de comunicación con los centros neurálgicos de la sociedad canaria, así como la enorme importancia que siglo tras siglo centró su mayor actividad en el puerto, para decaer bien entrada la presente centuria, afectándole de manera vital la caída del régimen portuario.

          Al finalizar el siglo, el historiador René Verneau nos hace una reflexión desde el punto de vista geográfico y una visión apresurada y sensata, aunque dura, de los lugareños[22].

Iniciamos el presente con la descripción de Cipriano Arribas y Sánchez[23], reiterándose en la centuria un claro reflejo de las estructuras establecidas, pasando de una clara hegemonía, extensiva al plano cultural, a un deterioro paulatino a medida que nos acercamos a las décadas presentes.

 

EL TOPÓNIMO AGAETE A TRAVÉS DE LA HISTORIA

          El estudio de la toponimia de los pueblos y lugares de Canarias ha sido foco de atracción para historiadores y lingüistas de varias generaciones. La búsqueda del vocablo que da nombre a la actual “Villa de Agaete”, es una constante también en nuestros investigadores. No obstante, frente a la disparidad de versiones de los cronistas tradicionales y a las tesis modernas que han intentado buscar una explicación científica al mismo, surge este compromiso con el objetivo de contribuir y poner cierto orden sobre la evolución y variantes habidas sobre el topónimo en cuestión. Como veremos, algunas han supuesto un escollo para su correcto seguimiento.

“Gete” – “Gaeta” 

La descripción más tardía que conocemos se sitúa hacia 1481, con la denominación “Gete”, ligada a la “Torre-Fortaleza” del lugar según se desprende de las cuentas de Pedro de Arévalo, referente a la conquista de Gran Canaria en abril-septiembre del citado año. De gran utilidad es el mencionado por el Dr. Ladero Quesada, ligado a un antropónimo, Pedro Fernández “Gaeta”[24].

Aunque no especifica su origen, muy bien pudiera tener conexiones con la “Gaeta”, lugar situado en la bahía formada por el Tirreno en la costa occidental de la Italia meridional, concretamente en la desembocadura del Garellano. También el historiador Marín y Cubas establece un posible parangón en concordancia a posibles conexiones con topónimos sicilianos[25]. Años después, en 1488, el conquistador Mosé Diego de Valera, registra los términos de “…e fue a ver un lugar que dizen el Gayerte” y el de “…e fue fortaleza de Agayte”[26], en la misma crónica.

 

“Gayerte” – “Aguete”

Casa Fuerte - Agaete. Foto: Antonio Cruz y Saavedra Agaete a través de la historia.
Casa Fuerte – Agaete. Foto: Antonio J. Cruz y Saavedra. Agaete a través de la historia.

El “Gayerte”, por su fonética se apunta con el más acertado, encaminado como el primero dentro de su evolución y el más enraizado con el entronque lingüístico del pueblo aborigen. Sin embargo, nos preguntamos el porque de la doble versión en el mismo documento, ya que se entiende que la “Fortaleza de Agayte” se encuentra dentro de la comarca del “Gayerte”. Sin duda alguna, el origen lingüístico es el mismo, imaginándonos la forma “A gay(er)te”. Otra variante es la registrada en 1506 identificándose con “Aguete”[27].

Interpretamos este topónimo por la acción de ir hacia a “Gaete” o hacia “Guete”, uniéndosele dicha vocal para formar los términos de “Agaete o Aguete”. En 1526, la crónica Matritense, según la redacción de Ortiz, lo cita tal cual lo conocemos en la actualidad.

 

“Laguete” – “Agaete” – La gaete”

     Singular e interesante es la apreciación que hace Leonardo Torriani en 1592, no sólo por introducir la denominación de “Lagaete”, sino que en el marco físico agaetense establece una ensenada, dejando entrever la existencia de una especie de lago de reducidas proporciones[28].

No obstante no esta localizado como tal en ningún otro mapa insular, ni descrito por otros cronistas. Como apoyatura a esta variante toponímica aparece registrado en el rótulo callejero de la Villa, una calle denominada “Lago”[29]. Por consiguiente, si el ingeniero de Felipe II plasmó en la cartografía grancanaria la ensenada, debemos pensar en su rigor y por lo tanto en su existencia, llámese como se llame, tuvo que existir algún elemento hidrográfico que justificara su acción y su topónimo.

 

Las Nieves con muelle y tierras de cultivo en La Salina. 1910-1915 - Foto: Kurt Hermann. FEDAC. Agaete a través de la historia.
Las Nieves con muelle y tierras de cultivo en La Salina. 1910-1915 – Foto: Kurt Hermann. FEDAC. Agaete a través de la historia.

“Lagaete”

En 1602, Abreu Galindo registra indistintamente “Lagaete”, “Agaete” y “La gaete”. Corroborando con las afirmaciones anteriores, en la posibilidad de afirmar sus variantes en las condiciones de ir hacia a un lugar determinado denominado “Gaete”, o como originariamente se llamó “Gayerte”.

Siguiendo al mismo Abreu, se podría confirmar lo antes dicho o sencillamente apoyar con su terminología la cartografía de Torriani cuando nos dice: “Hernan Peraza. Surgió de noche en la Lagaete”[30], en vez de “surgió en Agaete o en el Agaete”.

No sabemos con certeza hasta que punto son ciertas las anotaciones de los cronistas; por supuesto no descartamos los plagios habidos, ya que, al intentar lograr la mayor corrección histórica y fidelidad de los hechos, tergiversaron éstos según sus criterios y no se preocuparon por unificarlos dentro de una misma publicación, obstaculizándonos así un seguimiento correcto del topónimo.

Muestreo que observamos en la crónica de Antonio Sedeño en 1640, apuntándonos en pleno siglo XVII el término “Gaete”. Anteriormente, en 1639, es el capellán Pedro Gómez Escudero quién en su crónica anota los de “Agaete”, el de “La Gaete”, “Agaete” y nuevamente el de “Gaete”. Antecedido del artículo “la”, indicativo direccional o supuestamente el de la “Gaete”, sea la reseña del carácter femenino en su conceptualización.

          En 1639, la crónica Ovetense mantiene los conocidos; también la Lacunense nos muestra la escasez toponímica, reiterándose la ausencia evolutiva del término en la crónica del licenciado Francisco López de Ulloa en 1646[31]. De 1676 a 1688 se registran las anteriores, aunque con una variante ortográfica “Gaette”[32]. En diferentes descripciones en 1737 y 1764, se citan con el de “Agaete, Lugar de”[33]. George Glas, en el mismo año, notifica el de “Gaete”, aunque identificándolo con el de “Agaete”[34].

En las últimas décadas del siglo XVIII el historiador Viera lo describe y cita, “Lagaete”[35]; registrándose el mismo en 1808, haciéndolo anteriormente con su topónimo actual[36]. Durante el siglo XIX su nombre tradicional es el conocido, aunque otros documentos de origen dudoso vuelven al “Lagaete”[37].

Tras el cansancio reiterativo del término, encontramos en Sabino Berthelot y Barker-Webb, un aporte valorativo en cuanto a su comparación con el “Aigaite” (cordero) del dialecto Syouah[38]. El concepto como fuente de investigación es respetable, aunque válido exclusivamente para esa comunidad tribal. Hacia 1900, Cipriano Arribas y Sánchez, la cita indistintamente por “Laguete o Agaete”[39].

          En plena centuria la cantidad de elucubraciones posibles por intentar dar una explicación se suceden. En este camino están las aportaciones del investigador Álvarez Delgado, aunque acertado en principio, no llega a posturas clarificadoras, apuntándonos que la supresión de la inicial se explica por el frecuente empleo de la expresión, estableciendo un originario “Agaete”. Relaciona el topónimo, al descifrar el radical Agaete, con el de “Roque o roquete”, poniéndonos el ejemplo del Roque de Las Nieves, sin pensar que se cita desde tiempos prehispánicos como Antigafo.

 

“aggehit”

Mapa de Gran Canaria de Leonardo Torriani, finales del siglo XVI, en el que figura el nombre de Laguete y se dibuja una ensenada. Fuente: Descipción de las islas Canarias. Traducido por Alejandro Gionanescu. [Santa Cruz de Tenerife], 1959.
Mapa de Gran Canaria de Leonardo Torriani, finales del siglo XVI, en el que figura el nombre de Laguete y se dibuja una ensenada. Fuente: Descipción de las islas Canarias. Traducido por Alejandro Gionanescu. [Santa Cruz de Tenerife], 1959.

 

En otra de sus publicaciones, el Dr. Álvarez Delgado, sin mencionar las definiciones anteriores, intenta explicar en esta ocasión el topónimo aborigen Agaete por “aggehit”, “ensenada”, nombre vulgarizado por los conquistadores castellanos.

El citado “agehhit o agezzit”, lo explica sobre el verbo tuareg “eggeh”, que significa “entrar, penetrar, lugar secreto”[40]. No sería descabellada su investigación si nos remontamos a Torriani, el cual rotula en la cartografía grancanaria una ensenada o accidente hidrográfico en el lugar de Lagaete.

Por consiguiente, se puede apreciar un “Agaete” originario que muy bien pudiera ser el “Gayerte”, luego castellanizado según las versiones expuestas, teniendo el topónimo de “Gaete” una coincidencia con el de la población italiana, así como también constituye un hecho similar el “Gaete” de Uruguay en el departamento de Durazno y el “Gaeta” de Brasil, en el estado de Pernambuco.

 

No obstante, para constatar la evolución toponímica de un lugar determinado, lógicamente las fuentes propiciadas por los cronistas son las más idóneas. Aunque en ellas tenemos que soportar una visión parcial por copia a sus antecesores y por el escaso interés en unificar idénticos criterios dados en una misma obra y por la visión cronológica reducida al tener presente sólo el espacio inmediato.

Por ello, la consulta de los archivos parroquiales supone la fuente más digna y fiel; ya que, el cura beneficiado y el mayordomo de fábrica, incluso el sacristán o cualquier vecino del lugar en cuestión, conocen y viven las peculiaridades más exactas del devenir registrándolas en los libros de fábrica.

 

“el Lugar de Agaete” – “Lugar de la Gaete” – “Lugar delagaete” – “Lugar o Villa de Agaete”  – “Villa de Agaete”.

 

Dejando atrás el topónimo originario, se puede deducir por la consulta del primer libro de fábrica, que desde el 27 de marzo de 1556, se cita a este como “el Lugar de Agaete”, pasando a denominarse el 5 de septiembre de 1576, “Lugar de la Gaete”. Posteriormente, el 18 de abril de 1614 vuelve a llamarse “Villa de Agaete” corroborando el hecho direccional o la comodidad lingüística de unir el artículo con el nombre, como lo notifica el 7 de octubre de 1623 al decir “Lugar delagaete”[41]. En el libro segundo, a partir de 1687, se hace habitual la denominación de “Lugar o Villa de Agaete”[42]; mientras que desde 1767, se generaliza “el Lugar de Agaete”[43]. Durante el siglo XIX, es de uso exclusivo la terminología de “Villa de Agaete”[44].

 

Notas

[1] DORESTE GARCÍA, 1935, II, p. 33.

[2] ABREU, 1977, p. 185.

[3] LADERO, 1966, n.o 12, p. 48. En las cuentas de Pedro de Arévalo de la conquista de la Isla se lee: “…Los quales paresçe por el dicho testymonio que estovieron quatro meses, que començaron primero de avril e complieron en fin de mes de Julio de dicho año, e mas otros dos meses que dice Pedro de Arévalo que se detovo allá en Canaria, la cual detovo el gobernador Pedro de Vera e Michel de Moxica para fazer la “fortaleça” de la Gete, que conplieron en fin del mes de septienbre del dicho de 81 que volvieron a torna viaje, que son seys meses…”.

[4] MARTÍN DE GUZMÁN, 1977, n.o 23, p. 111. Pensamos que carece de argumento ya que dicho patrocinio mariano constituye un fortalecimiento del culto personal, del que posiblemente Alonso Fernández de Lugo fuera devoto en su lugar de origen. Explicado quizás cuando tiene lugar la conquista de La Palma, donde introduce el mismo significado mariano, sin que sea un condicionante de calendario, ya que éste se cumple con el patronazgo a San Miguel.

[5] MORALES, 1978, p. 326.

[6] RUMEU, 1975, p. 121.

[7] DE LA ROSA, 1978, p. 259.

[8] NÚÑEZ, 1676, p. 278; SUÁREZ, 1983, n.o 173, pp. 102-103.

[9] CÁMARA, 1634, p. 339.

[10] MORALES, 1978, p. 322.

[11] DÁVILA, 1737, p. 497.

[12] DE LA ROSA, 1978, p. 36.

[13] DEL CASTILLO, 1848, p. 202.

[14] SUÁREZ, 1983, n.o 173, p. 92; SUÁREZ, 1987, I, pp. 152, 183.

[15] SÁNCHEZ, 1975, n.o 21, p. 237.

[16] DÁVILA, 1737, p. 497.

[17] AMC. HERMOSILLA, 1779, p. 22.

[18] VIERA, 1978, II, p. 186.

[19] HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, 1983, I, n.o 11, p. 231.

[20] ÁLVAREZ RIXO, 1955, n.o VI, p. 193.

[21] BENÍTEZ, 1950, III, 37.

[22] VERNEAU, 1981, p. 170.

[23] ARRIBAS, 1900, pp. 271-272.

[24] LADERO, 1966, n.o 12, p. 48 y 91.

[25] MARÍN, 1986, p. 59.

[26] MORALES, 1978, p. 500-501.

[27] MORALES, 1962, n.o 8, p. 459.

[28] TORRIANI, 1959, p. 89.

[29] OLIVE, 1865, p. 1.254.

[30] ABREU, 1977, p. 41, 135, 148 y 221.

[31] MORALES, 1978, pp. 200, 218, 223, 279, 312, 318, 322, 359, 395, 412, 420, 421, 437 y 459.

[32] SÁNCHEZ, 1975, n.o 21, p. 245.

[33] DEL CASTILLO, 1848, p. 203; DE LA ROSA, 1978, p. 36.

[34] GLAS, 1976, p. 61.

[35] VIERA, 1978, II, p. 186.

[36] ÁLVAREZ RIXO, 1955, n.o VI, pp. 193-194.

[37] BENÍTEZ, 1950, III, p. 37.

[38] BERTHELOT, 1978, III, p. 282.

[39] ARRIBAS, 1900, pp. 271-272.

[40] ÁLVAREZ DELGADO, 1949, VI, p. 30; ÁLVAREZ DELGADO, 1982, n.o 28, p. 280.

[41] APVA. Libro de cuentas de fábrica.

[42] APVA. Libro de cuentas de fábrica.

[43] APVA. Libro de cuentas de fábrica.

[44] APVA. Libro de cuentas de fábrica.

Abreviaturas

 

AMC, Archivo Municipal de Córdoba.

AFA, Archivo Familia de Armas, don José de Armas Díaz, Villa de Agaete.

AGS, Archivo General de Simancas, Valladolid.

AHDLP, Archivo Histórico Diocesano de Las Palmas, Las Palmas de Gran Canaria.

AHPLP, Archivo Histórico Provincial de Las Palmas, Las Palmas de Gran Canaria.

AHPSCT, Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife.

AMC, Archivo del Museo Canario, Las Palmas de Gran Canaria.

AMT, Archivo Miguel Tarquis, Departamento de Arte de la Universidad de La Laguna.

AMVA, Archivo Municipal de la Villa de Agaete.

APG, Archivo Parroquial de Guía, Gran Canaria.

APSCQ, Archivo Parroquial de Santa Coloma de Queralt, Tarragona.

APSG, Archivo Parroquial de Santiago Apóstol, Gáldar.

APVA, Archivo Parroquial de Nuestra Señora de la Concepción, Villa de Agaete.

ARPG, Archivo Registro de la Propiedad de Guía, Gran Canaria.

FEDAC, Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria.

 

Enlaces de interés

 

 

 

Arquitectura y Artes Plásticas en la Villa de Agaete.

Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete

Testamento de Antón Cerezo

Origen de Agaete

La parroquia Ntra. Sra. de la Concepción: 500 años después de sínodo del obispo Fernando Vázquez de Arce, 1515-2015.

EL SEXENIO DEMOCRÁTICO EN LAS PALMAS (1868-1874): CONTINUIDAD Y CAMBIO DE LAS ESTRUCTURAS DE PODER POLÍTICO

 

Conocer la Vegetación de Agaete

Vegetación de Agaete

Conocer la Vegetación de Agaete:

Sus Bosques


​​Conocer la vegetación de Agaete es una aventura apasionante.

“Había en esta isla de Canaria muchas y espesas arboledas, de diversos géneros de árboles enramados de grandes y estretegidas yedras olorosas, que hacen siempre verdes árboles y suelo, y estas arboledas y frescuras en muchas partes de la isla”

  Abreu, citado por Santana (2001: 111)

Esta descripción realizada por Abreu, a principios del siglo XVII, nos da una idea de la vegetación de la época.

 Los bosques de palmeras, almácigos y laurisilva, que existían en Agaete, desaparecieron a principios del siglo XVI, siendo sustituidos por matorrales y especies introducidas, colonizando laderas y barrancos. Actualmente tenemos que contentar con ejemplos aislados, localizados en algunas laderas y barrancos inaccesibles, y con la toponimia como único testigo de su existencia.

Estos bosques actualizados hasta la conquista, una excepción de los claros abiertos en su interior, por los aborígenes, para instalar huertos y cultivos de secano, además de las modificaciones propias de su uso como dehesa (Santana, 2001).

Palmeras, almacigos, cardones.  La Culata, Valle de Agaete.  Foto: Javier _Tadeo _Alemán.

Palmeras, almacigos, cardones. La Culata, Valle de Agaete. Foto: Javier Tadeo Alemán.

Dibujo en color que recrea las distintas actividades que desarrollaban los operarios en los ingenios azucareros: cultivar las cañas de azúcar y recolectarlas, transportarlas hasta la zona de prensado, girar la pesada prensa para extraer la melaza, transportarla hasta las tinas de metal para calentarla, extraer y transportar los paneles de azúcar ...

Recreación de las distintas funciones que desarrollaban los operarios en los ingenios azucareros (habitualmente esclavos): cultivar y recolectar las cañas de azúcar, transportarlas hasta la zona de prensado, girar la pesada prensa para extraer la melaza, transportar la melaza hasta las tinas de metal para calentarla, extraer y transportar los paneles de azúcar ...

La influencia de los ingenios azucareros

Después de la conquista, a finales del siglo XV, comienza la desaparición de la mayor parte de la vegetación de Agaete por la roturación de terrenos y por la demanda de madera para la construcción de ingenios, canales y acequias para riego, además de la elaboración de materiales para el transporte del azúcar (ruedas, ejes, cajas). Sin olvidar, que su uso principal era el combustible para alimentar las calderas de los ingenieros. Prueba de la abundancia era el impuesto que se aplicaba, en 1501, a la madera que se sacaba fuera de la isla. Más tarde, en 1518, se advierte de la tala desmesurada y la conveniencia de realizar una repoblación a base de pinos, álamos, encinas y robles.Y alarmados por dicha tala, en 1526, se le refiere al soberano, que la industria azucarera consume mucha leña,  de tal manera que la mayor parte de los bosques están acabados y esto hace presagiar el fin de dicha industria.

Para conocer la vegetación de Agaete debemos remontarnos a1533, en los que se anuncia la desaparición de los bosques, es decir, en los primeros treinta años del siglo XVI, la industria azucarera había consumido la totalidad de los bosques (Morales, 1974). 

Preocupados por dicha desaparición, las Ordenanzas del Consejo de Gran Canaria de 1531, dedican un capítulo titulado de las montañas y guardas dellas ”.

Así, para preservar la riqueza arbórea, comienza por ordenar que, sin permiso de la Justicia y Regimiento, no se puede cortar ni leña ni madera. Se protegen los pinos del pinar de la ciudad de Teror, de Gáldar y Tamadaba. Se prohíbe el arranque de dragos y palmas, palmitos, almácigos y saoz (salsa canaria, el sao) de barrancos y acequias realengas (Morales, 1974).

Cascadas de agua de invierno en un barranco del municipio de Agaete

Cascadas de agua de invierno en un barranco del municipio de Agaete. Foto: Juan Antonio Jiménez Dámaso

Mapas con el proceso de deforestación desde el siglo XV al XIX

Recreación del proceso de desforestación en Agaete entre los siglos XV y XIX (fuente: SANTANA, A., 2001 Evolución del paisaje de Gran Canaria (siglos XV-XIX). (Composición de Héctor Jiménez Suárez).

Recreación del proceso de desforestación en Agaete entre los siglos XV y XIX (fuente: SANTANA, A., 2001 Evolución del paisaje de Gran Canaria (siglos XV-XIX). (Composición de Héctor Jiménez Suárez).

                         

 "... Y que nynguno osado de cortar palmas ni dragos sin licencia de la justicia y regimiento en cualquier parte de esta ysla tan pena de seyscientos maravedís por cada palma o por cada drago demás de la pena de perder la tablazón o cualquier obra que hizieren del grado y que la tablazón y obra del drago sea para los propios ”

                                                                                                            Morales, 1974: 135                           

“… Y ninguna persona persona sea mar osado de saoz en los barrancos del agua que ay en toda esta ysla en las acequias realengas de los heredamientos que fueren de más de un dueño ny rama de saoz en cantidad syn licencia de la justicia so pena por cada pie de saoz de sesenta maravedís e si fuere cantidad de rama de saoz seiscientos maravedís pero que si los cuentos sauzeses se trasladan dentro de la heredad de alguna persona o en la acequia de uno solo que los pueden cortar sí mismos.

… Y que ninguna persona sea osado de cortar árbol de almacigo en esta isla tan pena de seiscientos maravedís por cada pie y la leña o su valor perdido ”

                                                                                                           Morales, 1974: 137                           


Con el fin de preservar la vegatción se multa con dos mil maravedís a los que cortan palmeras para hacer tablazones con destino a las cajas de azúcar y tabernas. Si es un esclavo, la multa asciende a cien azotes.

“Otros y por quanto que en esta isla son mucha falta de madera para los hedeficios que en ella se hacen y los palmares están muy talados a causa de la mucha tablazón que se gasta en hazercaxas de azúcar se hordena y manda que de aquí adelante la justicia e regimiento // 70 v. no den licencia a ninguna persona ni la pueden dar para cortar ni aserrar palmas para hazercaxas de azúcar ny para hazer tabernas so pena que la persona que cortare o aserrere palma o hiziere taberna por cada palma que cortare o taberna que hiziere incurra en pena de dos myll maravedís e si fuere esclavo le den cient azotes ”.

A los ingenieros de Gáldar se les prohíbe cortar pinos en la Montaña de Gáldar y en Doramas, durante quince años. Como compensación se le asigna a cada ingenio cincuenta o sesenta pinos del Pinar de Tamadaba. Los pinos que tienen una altura determinada (dos palmos de frente) y se marcan los que se cortan.

Como vamos constatando, para conocer la vegetación de Agaete nos tenemos que retrotaer a estos contextos.






“… A los engenios de Gáldar de aquí adelante por el dicho tiempo de los dichos quinze años se les da licencia para cortar leña en la montaña de Tamadaba dando a cada yngenio cincuenta o sesenta pinos hasta ochenta que sea cada uno de dos palmos de frente y señalados porque sean gruesos e grandes ... "

                                                                                                           Morales, 1974: 138                           

Y la normativa, aunque demasiado tarde, prohíbe arrancar un árbol de quajo ”o de raíz, con multas de 200 maravedíes.

"... y que ninguna persona arranque árbol de quajo ni de rraizsy no fuere granadillo tan pena que el que lo contrario fizierecayga en pena de por cada árbol que de cuajo o de rraiz arranque dozientos maravedís por cada pie de árbol".

Pino canario, grabado de1839, leñador talando bajo la luz de la luna.

Pino canario, grabado de1839, leñador talando bajo la luz de la luna.

Distribución de las especies

Con el fin de conocer la vegetación de Agaete, a continuación, siguiendo la distribución bioclimática que se utiliza para describir la vegetación en Canarias, reconstruimos la distribución y la vegetación de Agaete.

Estratos de vegetación de Agaete - Realización Héctor Jiménez Suárez.

                  Estratos de vegetación de Agaete - Realización Héctor Jiménez Suárez.

1) El piso basal

Conocer la vegetación de Agaete

Las especies más características son: el cardón, la tabaiba dulce, la tabaiba amarga, la tabaiba salvaje, el verode, el incienso salvaje, el balo, la botonera y los tarahales. Seguro que alguna vez ha visto algunas de estas especies, presentes a lo largo y ancho del municipio de Agaete. Pero de lo que no estamos tan seguros, es de la leña Noel y la leña santa o leña buena. La primera, es difícil de apreciar porque fue muy explotada en el pasado para la elaboración de perfume; y la segunda, la leña buena, porque fue muy utilizada en el siglo XVI como leña (Santana, 2001). Estas especies tienen nombres como lugares: La Leña Buena, La Cardonera, El Cardón Grande, Lomo los Balos.

Piso Basal - Gran Canaria

Piso Basal - Gran Canaria

Piso basal en Agaete.  Elaborado por Héctor Jiménez Suárez.

        Piso basal en Agaete. Elaborado por Héctor Jiménez Suárez.

Bosque termófilo en Agaete.  Representación de Héctor Jiménez Suárez.

        Bosque termófilo en Agaete. Representación de Héctor Jiménez Suárez.

2) El bosque termófilo

Conocer la vegetación de Agaete

Se consideró en el pasado desde los 50 metros hasta los 500 metros, bajo el monte verde en el norte, y el pinar en el sur.

Las especies más representativas son: la palmera, el almácigo, la sabina, el lentisco, el acebuche, el hediondo, el peralillo, el mocán, el barbusano, el marmolán y el drago.

En las laderas de La Culata, de Las Longueras y en muchos barrancos, podemos contemplar la asociación de almácigos y palmeras, testigos de lo que en su día caracterizaron al Valle de Agaete.

La toponimia de Agaete recoge: La Palmita, El Palmeral, Barranco de La Palma, El Hediondo, El Peralillo, Tajinastal.

Borque termófilo - Gran Canaria

Borque termófilo - Gran Canaria

Bosque termofilo en La Culata.  Foto: José Manuel Sosa Medina.

                                                Bosque termofilo en La Culata. Foto: José Manuel Sosa Medina.

3) La Laurisilva

Conocer la vegetación de Agaete

En crónicas, describa a la laurisilva como el mejor bosque del archipiélago. Se trata de una formación boscosa siempre verde, de carácter umbrófilo y termófilo, de ahí el nombre de Barranco Oscuro en Guayedra.

La Laurisilva jugó un papel fundamental en el caudal de los nacientes de Agaete. Estas especies arbóreas se caracterizan porque sus hojas facilitan la lluvia lluvia horizontal.

Entre las especies más representativas tenemos: el til, el viñátigo, el laurel, el barbusano, el acebiño, el paloblanco, el mocán, el aderno, el marmulán, el follao. También se asocia a la laurisilva el sao. Muchas de estas especies de productos comestibles para el hombre, como el mocán y el madroño.

Según Santana (2001), antiguamente, en Gran Canaria ocupaba el sector norte de la isla, desde los 400 metros hasta los 1.200 metros, entre los altos de Tenteniguada y los altos de Gáldar y Agaete. En el Barranco Oscuro existen ejemplares de laureles, viñatigos, adernos, madroños y acebiños. Antiguamente este bosque se extiende desde las laderas de Los Berrazales y El Sao hasta los 1.200 metros de altitud.

Si buscamos en la toponimia de Agaete encontramos el Viñátigo (en El Hornillo) y El Sao.

Representación de la franja de transición (400-500 m) entre el Bosque Termófilo y la Laurisilva (Héctor Jiménez Suárez).

Representación de la franja de transición (400-500 m) entre el Bosque Termófilo y la Laurisilva (Héctor Jiménez Suárez).

Representación de la Laurisilva en Agaete (Héctor Jiménez Suárez).

Representación de la Laurisilva en Agaete (Héctor Jiménez Suárez).

Lauirislva

Lauirislva

4) El pinar

Conocer la vegetación de Agaete

Por encima de la laurisilva, al norte, y del bosque termófilo, al sur, dominó el pino canario. El Pinar de Tamadaba es uno de los mejores conservados del archipiélago.

Los pinares fueron explotados por los aborígenes como zona de pastoreo. Después de la conquista, se explotó para la extracción de madera, leña, carbón, corcho y pinocha. Tal fue su explotación que sufrió una deforestación intensa.

No podemos olvidar las comunidades higrófilas, representados por especies como el junco, la berraza, el berro. La toponimia nos recuerda que existió en Barranco del Juncal y Los Berrazales.

Por último, hay que tener las especies rotas (la orchilla), abundante en los acantilados de Guayedra, que por sus características tintóreas fue la primera actividad económica entre la población aborigen y europea hasta el siglo XIX.

Representación del Pinar en Agaete (Héctor Jiménez Suárez).

Representación del Pinar en Agaete (Héctor Jiménez Suárez).

Pinar de Tamdaba, el Teide al fondo.  Foto: Javier Tadeo Alemán.

                                                                     Pinar de Tamdaba, el Teide al fondo. Foto: Javier Tadeo Alemán.

Localización / extensión actual del Pinar de Tamadaba (Héctor Jiménez Suárez).

                                      Localización / extensión actual del Pinar de Tamadaba (Héctor Jiménez Suárez).

Pinar

Pinar

Localización de Agaete

Imagen panorámica de la Villa de Agaete tomada desde el Pinar de Tamadaba, en la que se contempla parte de la cuenca del barranco de Agaete, en cuyos márgenes de ubica la trama urbana hasta llegar al Puerto de Las Nieves.

La localizacion de Agaete está en el Archipiélago Canario, ubicado en el Océano Atlántico, al suroeste de España y al Noroeste del África. El archipiélago se sitúa, aproximadamente, a 4° del trópico de Cáncer, longitud 13° 20′ y 18° 10′ al Oeste del Meridiano de Greenwich. Agaete está en el noroeste de la la isla de Gran Canaria, entre los municipios de Gáldar, Artenara y el océano Atlántico; a unos 36 km de la capital de la isla, Las Palmas de Gran Canaria. La vía de acceso más utilizada es la autovía GC-2, que conecta todos los municipios de la zona norte de la isla, cuyo punto de enlace principal es Las Palmas de Gran Canaria.

 

Imagen panorámica de la Villa de Agaete, tomada desde el Pinar de Tamadaba. Se contempla parte de la cuenca del barranco de Agaete, a partir de la zona de Chapin; a continuación la necrópolis de Maipés, y a su lado del campo de fútbol Andrés Rodríguez Martín, también contiguo al Colegio Público José Sánchez y Sánchez; le sigue la mayor concentración de viviendas de Agaete, que desciende hacia el Puerto de Las Nieves. En el margen izquierda, las urbanizaciones de Las Candelarias, El Palmeral y Sambrano. 
Imagen panorámica de la Villa de Agaete, tomada desde el Pinar de Tamadaba. Se contempla parte de la cuenca del barranco de Agaete, a partir de la zona de Chapin; a continuación la necrópolis de Maipés, y a su lado del campo de fútbol Andrés Rodríguez Martín, también contiguo al Colegio Público José Sánchez y Sánchez; le sigue la mayor concentración de viviendas de Agaete, que desciende hacia el Puerto de Las Nieves. En el margen izquierda, las urbanizaciones de Las Candelarias, El Palmeral y Sambrano. Inferior izquierda, Guayedra. En la margen derecha, los llanos de El Turmán, Las Moriscas, El Cardonal, Piletas, Troya, y las zonas de El Cardonal y la Punta de Sardina del municipio de Gáldar.

 

Cómo llegar a Agaete:

Autovía Gran Canaria 2:

 

Autovía GC-2, desde Las Palmas, capital de la isla de Gran Canaria, hasta el Puerto de Las Nieves en Agete.
En la imagen se puede observar el trazado de la Autovía GC-2, desde Las Palmas de Gran Canaria, capital de la isla, hasta el Puerto de Las Nieves en Agaete, reflejándose el trayecto con las referencias de los distintos núcleos urbanos: Costa Ayala, el Puertillo -Bañaderos-; El Pagador  -Moya-; Marente o la Atalaya -Santa María de Guía-; Gáldar y San Isidro, hasta llegar a Agaete y su Puerto de Las Nieves.

 

MEDIOS PARA LLEGAR A AGAETE

 

Transporte Interurbano de pasajeros, de servicio público, realizado por GLOBAL.

La estación central está en Las Palmas de Gran Canaria, en el Parque de San Telmo. La línea que presta el servicio es la 103, normalmente está en el andén 6.

 

Servicios de Taxis: 

 

Asociación de Radio Taxis Villas de Agaete: Teléfono 928 55 44 75

 

Taxi Radio Gran Canaria en Las Palmas, Gáldar, Santa María de Guía, Arucas y Santa Brígida: Teléfono 928 46 00 00

 

A.T.A.T. Asociación de Trabajadores Autónomos del Taxi de la Provincia de las Palmas: Teléfono 928 25 24 20

 

Asociación Taxis Radio de las Palmas: Teléfono 928 46 76 00

 

Reserva de Taxis Aeropuerto de Gran Canaria – Puertos de Las Palmas y de Agaete – Traslados 24 h: 699 40 58 86

 

Alquiler de vehíclos – Rent a Car

 

Acceso marítimo:

La localización de Agaete permite que se pueda acceder mediante el Puerto de Las Nieves, utilizando la línea de ferrys que conecta con la isla de Tenerife, servicio que presta la naviera Fred Olsen:

 

Bahía de Las Nieves con su puerto y playas-Villa de Agaete-Gran Canaria
Foto de la bahía de Las Nieves, en la Villa de Agaete, con la línea de atraque que conecta la isla de Gran Canaria con la de Tenerife, explotada por la naviera Fred Olsen. En la imagen se pueden observar las dos playas, muy utilizadas en periodo estival, principalmente la denominada por los lugareños como “Paya de Atrás”, separada de la de “Delante” por el primigenio puerto diseñado en 1869 por el ingeniero Juan de León y Castillo.

 

 

A su vez, desde las capitales de las islas de Gran Canaria y Tenerife, se puede conectar, vía marítima, con otras islas del Archipiélago Canario e incluso con el resto de España por medio de: 

 

Naviera Armas

 

Naviera Fred Olsen

 

Conectividad aérea:  

 

Aeropuerto de Gran Canaria

 

 

Conexión entre el Aeropuerto de Gran Canaria y el Puerto de Las Nieves en Agaete, mediante las vías GC-1, que enlaza con la GC-3 y la GC-2, con una distancia de 56 km y un tiempo medio de 45 min. Existe la alternativa de continuar por la GC-1, hasta Las Palmas de Gran Canaria, capital de la isla y allí enlazar con la GC-2, en este escenario los km a recorrer serán 56,8 y un tiempo medio de 47 min
En la imagen de Google Map se refleja las vías que conectan Agaete con el el Aeropuerto de Gran Canaria, mediante las GC-2 – GC3 y GC-2, y con una distancia de 56 km y un tiempo medio de 45 min. Existe la alternativa de continuar por la GC-1, hasta Las Palmas de Gran Canaria, capital de la isla y allí enlazar con la GC-2; los km a recorrer serán 56,8 y un tiempo medio de 47 min. Imagen de Google Maps.

 

Enlaces de interés

 

Localización de Agaete

Callejero de Agaete

El clima de Agaete

Relieve, Geomorfología y Edafología de Agaete

Mapa Geológico de Agaete

El tsunami de Agaete

Minerales en el suelo de Agaete

El tsunami de Agaete – Gran Canaria

Tsunami de Agaete

 

El único megatsunami documentado en Canarias     

 

«El único megatsunami documentado en Canarias:  El tsunami de Agaete, Gran Canaria Los depósitos marinos que se localizan en el Valle de Agaete (NO de Gran Canaria) fueron identificados a principios del siglo XX (Denizot, 1934), atribuidos a partir de entonces un origen como terrazas marinas transgresivas en base a criterios exclusivamente paleontológicos (por ejemplo, Meco et al., 2002). Sin embargo, a la luz de las observaciones modernas sobre los megadeslizamientos en Canarias, se revisaron sus características geomorfológicas y sedimentológicas y se identificaron como depósitos de tsunami ligados a la acción de estos megadeslizamientos (Pérez Torrado et al., 2006).

Siete afloramientos localizados en Agaete

     Se trata de siete afloramientos principales afectados a lo largo del valle y en el costado acantilado, a cotas que oscilan entre 50 y 160m (Fig. 10 A). Presenta morfologías lenticulares de escalas métricas a decamétricas y potencias entre 1 y 5 m que decrecen hacia el interior del valle. En la mayoría de los afloramientos se dispone de materiales coluviales entre el sustrato volcánico y los sedimentos marinos, incorporando algunos casos de sus cantos. La edad de los depósitos marinos se establece, por criterios cronoestratigráficos, entre 32,000 años y 1,75 Ma (Pérez Torrado et al., 2006). »»

Vista 3D del Valle de Agaete.  Se indica la posición, cota, ángulo y orientación de las pendientes de los depósitos de tsunami.

Vista 3D del Valle de Agaete. Se indica la posición, cota, ángulo y orientación de las pendientes de los depósitos de tsunami. Imagen inserta en la publicación “Megadesplazamientos en las Islas Canarias”, trabajo de investigación realizada por Carracedo JC, Pérez Torrado FJ, París R, Rodríguez Badiola E., cuyo enlace para consultar se inserta. (El tsunami de Agaete – Gran Canaria).

     Geomorfológicamente, debe destacar las pendientes y orientaciones de los afloramientos van variando de acuerdo con la ladera del valle en la que se encuentra, apuntando hacia el eje principal del valle, es decir, perfectamente adaptado a la topografía de un valle fluvial (ver figura 9 UNA). En ningún momento se observan formas de terrazas marinas típicas de eventos transgresivos progresivos.

Conglomerados heterométricos  con fósiles marinos

En cuanto a sus características sedimentológicas, se trata de conglomerados heterométricos, pobremente clasificados, con cantos angulosos y muy redondeados de naturaleza volcánica y con fósiles marinos. Internacionalmente una estratificación grosera en dos o más capas, normalmente con marcas granoselecciones negativas, imbricación de sus cantos y estructuras de erosión y relleno. Las paleocorrientes apuntan hacia tierra en las capas inferiores y hacia el mar en las superiores.

Se han diferenciado 50 especies

Se han diferenciado unas 50 especies de macrofósiles, de las que una gran parte viven aún en aguas más cálidas de las actualmente existentes en Canarias (Meco et al., 2002). 

​Hay que destacar que estos fósiles están en general bastante fragmentados, principalmente el grado de fragmentación hacia tierra.

​Además, los fósiles no se encuentran nunca en posición de vida, incluso para ejemplos de bivalvos que se han encontrado completos, y existe una notable mezcla de fósiles muy erosionados con otros que conservan su ornamentación.

Evento marino de alta energía

​Todas estas características apuntan hacia un evento marino arrepentido y de alta energía: un tsunami.

Por un lado, las cotas, pendientes y orientaciones son productos exclusivos de su adaptación a un alivio previo de origen aluvial sin que se hayan encontrado fallas que podrían sugerir un origen tectónico para esta compartimentación o morfología en terrazas marinas de suaves pendientes.

​Por otro lado, las características sedimentológicas son incompatibles con procesos marinos litorales comunes y las cotas en las que se encuentran terrazas marinas de esta edad en Fuerteventura y Lanzarote llegan a los 70 m como máximo, estando en debate además de la participación de movimientos isostáticos ( Zazo et al., 2002).

Mapa del relieve submarino en el pasillo Gran Canaria-Tenerife, con localización de los depóstios debris-avalanche ligados al deslizamiento de Güimar (modificado de Teide Gruop, 1997, con la amplia plataforma en la costa oeste de Gran Canaria, que actuaría como rampa de lanzamiento para las olas del tsunami.

Mapa del relieve submarino en el pasillo Gran Canaria-Tenerife, con localización de los depóstios debris-avalanche ligados al deslizamiento de Güimar (modificado de Teide Gruop, 1997, con la amplia plataforma en la costa oeste de Gran Canaria, que actuaría como rampa de lanzamiento para las olas del tsunami. (El tsunami de Agaete – Gran Canaria). Imagen inserta en el trabajo de investigación “Megadesplamientos en las Islas Canarias” elaborado por Carracedo, JC; Pérez Torrado, FJ; Paria, R, y Rodríguez Badiola E. Para su consulta se inserta enlace.

Select Columns Layout

Deslizamientos gigantes

En Canarias se reconoce una docena de deslizamientos gigantes producidos en el Pleistoceno (ver figura 4), todos ellos localizados en las islas 54 Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 2009 (17. 1) Fig. 10. A) Vista 3D del Valle de Agaete. Indique la posición, cota, ángulo y orientación de las pendientes de los depósitos de tsunami localizados a lo largo del mismo. B) Mapa del relieve submarino en el pasillo Gran Canaria-Tenerife, con localización de los depósitos de escombros-avalancha ligados al deslizamiento de Güimar (Grupo modificado del Teide, 1997).

La costa oeste de Gran Canaria, rampa de lanzamiento

Obsérvese además la amplia plataforma existente en la costa oeste de Gran Canaria, que actuaría de rampa de lanzamiento para las olas del tsunami. occidentales El deslizamiento del Valle de Güímar (SE de Tenerife) resultó el más apropiado como origen del tsunami y los residuos específicos en Gran Canaria, ya que:

a) Es el único de esos deslizamientos que se orienta contra otra isla (Gran Canaria).

b) La edad de este deslizamiento (unos 0,83 Ma., Carracedo et al., 2009) es compatible con la horquilla de edades estimadas para los depósitos marinos del Valle de Agaete.

c) El volumen de material generado en el deslizamiento (> 47 km3; ver Tabla 1) es lo suficientemente elevado como para provocar estos tsunamis. Sus depósitos de escombros avalancha submarinos han sido cartografiados a pocos kilómetros de distancia de la costa de Gran Canaria (Fig. 10 B).

d) La topografía del Valle de Agaete, localizado sobre una amplia plataforma insular (costa Oeste de Gran Canaria) y justo enfrente del Valle de Güímar (ver figura 10 B), favoreció la concentración de la energía del tsunami y, como consecuencia, su runup (inundación) hasta cotas elevadas, incluso si la amplitud de las olas es pequeña y específicamente un nivel del mar similar.

Depósitos de tsunami en el Valle de Agaete – Gran Canaria – (Islas Canarias)

Megadeslizamientos en las Islas Canarias

El Unico megatsunami documentado en Canarias: El tsunami de Agaete, Gran Canaria

Mega-tsunami conglomerates and flank collapses of ocean island volcanoes

Agaete Tsunami Deposits

Localización de Agaete

Callejero de Agaete

El clima de Agaete

Relieve, Geomorfología y Edafología de Agaete

Mapa Geológico de Agaete

Minerales en el suelo de Agaete

 

 

Mapa Geológico de Agaete

Barranco de Agaete desde El Hornillo

Mapa Geológico de Agaete

Mapa Geológico de Agaete

Mapa Geológico de Agaete - Fuente: GRAFCAN. Composición de Héctor Jiménez Suárez


MIRADOR DEL DEDO DE DIOS

Desde este emplazamiento tenemos unas impresionantes vistas del Océano Atlántico, la bahía de Las Nieves y el macizo de Tamadaba; en la falda de este promontorio se localiza el Dedo de Dios, el roque de piedra basáltica, el exponente de la zona geológica más antigua de Gran Canaria. La acción erosiva de los agentes climáticos y del mar generó su segregación, así como el retrotraimiento de la franja costera. Inicialmente se le denominó Roque Partido y sería el escritor Domingo Doreste 'Fray Lesco' quien lo denominase por primera vez como 'Dedo de Dios'. La tormenta tropical Delta (28 de noviembre de 2005) originó el derrumbe y hundimiento en las aguas de la parte más característica del monolito, la superior, la más débil, que caracteriza el dedo índice del Dedo de Dios.

Faneque - Playa de Guayedra - Las Arenas - Punta de la Aldea

Faneque - Playa de Guayedra - Las Arenas - Punta de la Aldea. Foto Javier Tadeo Alemán

Dedo de Dios - Las Nieves - Agaete.  Foto de autor desconocido, tomada en la década 1960-1970-FEDAC

Dedo de Dios - Las Nieves - Agaete. Foto de autor desconocido, tomada en la década 1960-1970.

Partido Dedo de Dios - Agaete - Después de la tormenta acaecida el 28 de noviembre de 2005, quedó sin el "muñón" formado por el dedo índice.

Partido Dedo de Dios - Agaete - Después de la tormenta acaecida el 28 de noviembre de 2005, quedó sin el "muñón" formado por el dedo índice. Foto: Javier Tadeo Alemán.

Hoya de la ermita en el pinar de Tamdaba.

Hoya de la ermita en el pinar de Tamadaba. Foto Javier Tadeo Alemán



EL MACIZO DE TAMADABA

La alineación de la cuenca del Barranco de Agaete con el Barranco de Tirajana, es frontera entre los tiempos (ciclos) geológicos que formaron la isla de Gran Canaria, que con una orientación noroeste-sureste dividir Tamarán y Neocanaria, resultando que el Macizo de Tamadaba se corresponde con la parte más antigua de la isla, la primera formación magmática que emergió del mar hace 14,5 millones de años (los científicos han identificado este primer cono volcánico, como el volcán Tejeda; Tamadaba, Inagua o GuiGuí son restos de su caldera). En el otro margen del Barranco de Agaete (Los Berrazales, La Culatilla, El Lomo, La Calera,…) están los suelos más jóvenes, resultantes del 3º Ciclo Eruptivo o Ciclo Roque Nublo y los ciclos posteriores, nuestras primeras manifestaciones se produjeron hace 5 , 5 mill. de años.

Mapa de Gran Canaria, con la alineación de los barrancos de Agaete y de Tirajana.  Línea divisoria NO - SE.  Autor Héctor Jiménez Suárez.

Mapa de Gran Canaria, con la alineación de los barrancos de Agaete y de Tirajana. Línea divisoria NO - SE. Autor Héctor Jiménez Suárez.

Desde este emplazamiento podemos contemplar el Macizo de Tamadaba, que se extiende por la meseta en los Llanos de La Mimbre, Samsó, el Lomo del Zapatero y el pico de la bandera, extendiéndose hasta Tirma y el Risco Faneque hacia el oeste. Faneque está constituido por basaltos fisulares, y con 1.027 m como resultado uno de los acantilados con caída libre al mar más altos del mundo, y el más alto de Europa. Tamadaba da nombre a uno de los Parques Naturales de Gran Canaria y abarca no solo la zona del pinar, sino también todo el abanico de barrancos, laderas y acantilados costeros desde el Valle de Agaete hasta el Barranco del Perchel en San Nicolás de Tolentino.

Geológicamente, El Parque Natural viene conformado por los macizos de Altavista-Tirma y de Tamadaba, que muestra una muestra espectacular, erosionada y aflorante del más primitivo edificio del Mioceno Medio de Gran Canaria. Estos macizos quedan excavados por los valles de Guayedra-La Palma, y ​​del Risco-Tirma, y ​​cortados en potentes acantilados en El Valle, Guayedra, Faneque, Andén Verde y Punta de la Aldea. Precisamente estos acantilados presentan una espectacular exposición de las formaciones basálticas más antiguas del basamento insular y en las cotas medias y más elevadas imponen su sello geológico la formación traqui-riolítica especial del dominio Intracaldera.Entre ambas formaciones aparecen los afloramientos de alteración hidrotermal, los cuales tienen una clara discordancia entre las mismas y marcan el borde de dicha caldera: la vieja Caldera de Tejeda. Tales afloramientos, conocidos popularmente como azulejos, se manifiestan en los más diversos colores, desde los blancos, amarillos, ocres, rojizos o lilas, hasta azules, grises o verdes. Destacando también por su interés geológico la Punta de Las Arenas, una duna fósil, localizada al suroeste desde el lugar en que nos encontramos.

Localización del Parque Natural de Tamdaba.

Localización del Parque Natural de Tamdaba. Autor Héctor Jiménez Suárez.

Textos y mapas, obra de Héctor Jiménez Suárez.,

__CONFIG_colors_palette __ {"active_palette": 0, "config": {"colors": {"62516": {"name": "Main Accent", "parent": - 1}}, "gradients": []}, "paletas": [{"nombre": "Paleta predeterminada", "valor": {"colores": {"62516": {"val": "rgb (19, 114, 211)", "hsl": { "h": 210, "s": 0.83, "l": 0.45}}}, "gradientes": []}}]} __ CONFIG_colors_palette__
 Para saber más: VISOR DE GRAFCAN 

Situación y delimitación de Agaete

Agaete desde el inicio del Valle.

Situación y delimitación de agaete en las Islas Canarias que están enclavadas en el Atlántico Oriental y pertenecen al grupo de archipiélagos que conforman la región biogeográfica de la Macaronesia (del griego “makarion” – afortunado y “nesoi” – islas: Islas Afortunadas) perteneciente al reino Holártico, ocupando la región central de la región. Forman parte de esta región además de las islas portuguesas de Azores, Madeira, y Las Islas Salvajes al norte, y el Archipiélago y la República de Cabo Verde al sur, siendo todos estos archipiélagos de origen volcánico.

Mapa de la Macaronesia con los archipilagos Canario, Azores y Cabo Verde y la costa norte de África.

Mapa de la Macaronesia con los archipiélagos Canario, Azores y Cabo Verde y la costa norte de África.

Las Islas Canarias están formadas por siete islas mayores , y en orden de cercanía a África por: Fuerteventura (1.659 km 2) , Lanzarote (845,94 km 2 ), Gran Canaria (1.558,3 km 2 ), Tenerife (2.034,38 km²), La Gomera (369,76 km2 ), La Palma (708,32 km 2) y El Hierro (268,71 km 2) ; por seis islotes , uno al norte de Fuerteventura, el de Isla de Lobos, y los cinco restantes por el llamado Archipiélago Chinijo al norte de Lanzarote, compuesto por: La Graciosa (29 km2), el alcalde, que está habitado, Montaña Clara, Alegranza y los Roques de Este y del Oeste;EXISTEN: Además de la ONU Más De centenar de Roques y farallones.

Mapa del Archipiélago Canario.

Mapa del Archipiélago Canario.

Administrativamente ubicado en el Reino de España , formando una Comunidad Autónoma con dos provincias, la de Santa Cruz de Tenerife que abarca las Islas Occidentales de El Hierro, La Palma, La Gomera y Tenerife; y la de Las Palmas que abarca al resto de islas, las denominadas Orientales, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, así como a los islotes.

 La isla de Gran Canaria

​​La isla de Gran Canaria surgió del Océano Atlántico hace 14,5 millones de años, es la tercera tanto en formación, como en superficie, con 1.558,3 km 2 , con una población de 851.231 habitantes, la más poblada del Archipiélago Canario 1https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=2910#!tabs-tabla - 01-05-2020. La distancia con el continente africano es de 196 km (Cabo de Jubi). Se encuentra situada entre las coordenadas geográficas 27 ° 43 '- 28 ° 11' Norte, 15 ° 21 '- 15 ° 48' Oeste. Su altura máxima, extremadamente localizada en el centro de la isla, es de 1.949 m, en el Pozo de las Nieves. Posee una configuración de isla redonda, sobresaliendo de este perímetro circular de 197 km de costa, La Isleta y el istmo de Guanarteme. La conformación de isla redonda con un volcán prominente en el centro en sus orígenes, y del que ahora solo quedan las entrañas a modo de roques y domos volcánicos, hizo que Gran Canaria se encuentre surcada por profundos barrancos, que se encuentra radialmente casi desde el centro y la zona más elevada de la isla.

Barrancos y cuencas principales de la isla de Gran Canaria

Barrancos y cuencas principales de Gran Canaria. Fuente Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria.

Visualizar vídeo

División administrativa de la isla de Gran Canaria

Administrativamente se divide en 21 municipios : La capital Las Palmas de Gran Canaria, el alcalde núcleo poblacional de las islas y con aproximadamente la mitad de la población insular (379.925 personas 2 https://www.ine.es/jaxiT3/Datos. htm? t = 2889 #! tabs-tabla ), Santa Brígida, San Mateo, Telde, Agüimes, Valsequillo, Ingenio, Santa Lucía, San Bartolomé, Mogán, San Nicolás, Artenara, Tejeda, Agaete, Gáldar, Guía, Moya , Firgas, Valleseco, Teror y Arucas.  La división de los límites municipales se debe en la mayoría de las ocasiones a accidentes topográficos, como los barrancos, que hacen que casi todos los municipios tienen también una disposición radial, desde la costa hasta la cumbre.

Municipios de la isla de Gran Canaria

Municipios de la isla de Gran Canaria. La situación y delimitación de Agaete en el NW de Gran Canaria.

Situación y delimitación de Agaete

Mapa de la Villa de Agaete

Mapa de la Villa de Agaete - Fuente: http://www.agaete.es/es/visitantes/agaete/aspectos-geograficos.html

Agaete está situado   en la región Noroeste, Centro-Oeste de la Isla de Gran Canaria y se encuentra en parte en la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria.

Delimita al Norte y al Este con el Municipio de Gáldar; y al Sur con el Municipio de Artenara; al oeste lo bañan las aguas del océano atlántico.

Población: 5.586 habitantes 

3 https://www.ine.es/nomen2/index.do?accion=busquedaRapida&subaccion=&numPag=0&ordenAnios=ASC&nombrePoblacion=agaete&botonBusquedaRapida=Consultar+selecci%F3n

Muelle viejo de Agaete - Somos Biosfera - Somos Gran Canaria

Muelle viejo de Agaete, diseñado por el ingeniero Juan de León y Castillo en 1864 - Somos Biosfera - Somos Gran Canaria. Foto Javier Tadeo Alemán.


Cuencas que determinan el paisaje de Agaete

Diferentes Cuencas conforman el abrupto paisaje y determinan la situación y delimitación de Agaete:


El barranco de Agaete


Valle de Agaete encajonado entre las faldas de las montañas del pinar de Tamadaba y las de Caideros pertenecientes al municipio de Gáldar.

Valle de Agaete encajonado entre las faldas de las montañas del pinar de Tamadaba y las de Caideros pertenecientes al municipio de Gáldar.

La Cuenca Hidrográfica del Barranco de Agaete, donde el profundo Valle de Agaete (forma negativa) es uno de los accidentes geográficos más destacables, enmarcado entre las paredes verticales del Macizo de Tamadaba y las medianías y cumbres de Gáldar  (ambas  formas positivas).

 Los municipios por los que pasa esta cuenca Hidrográfica son los de Artenara, Gáldar y principalmente Agaete, donde los principales núcleos poblacionales se encuentran en la misma cuenca, cuyo recorrido es de unos 13 km.

Valle de Agaete encajonado entre las faldas de las montañas del pinar de Tamadaba y las de Caideros pertenecientes al municipio de Gáldar.

El barranco de Guayedra

Barranco Oscuro, Guayedra Arriba, próxima al pinar de Tamadaba

Barranco Oscuro, Guayedra Arriba, próxima al pinar de Tamadaba. Foto Javier Tadeo Alemán

La cuenca del Barranco de Guayedra que parte del macizo de Tamadaba, en dirección Este - Oeste, con unas dimensiones bastante menores a la anterior, destaca por sus escarpados y altivos caideros como el de Barranco Oscuro.

Presas en el barranco de Guayedra

Presas en el barranco de Guayedra

El barranco de El Risco

La otra gran Cuenca la conforma el Barranco del Risco, también con dirección Este - Oeste, parte desde la zona de Tamadaba que limita con la Montaña de Tirma, y queda dominado por el imponente macroacantilado del Roque Faneque.

Barranco de El Risco

Barranco de El Risco

Fuentes:

ÁLAMO GARCÍA, CARLOS CÉSAR, Agaete 31-08-2015

BIBLIOGRAFÍA

Rodríguez O. 2003. Apuntes sobre Flora y Vegetación de Gran Canaria. Cabildo de Gran Canaria - Medio Ambiente y Aguas, Las Palmas de GC.

Varios Autores. 1997. Ecosistemas Insulares Canarios, Usos y Aprovechamientos en el Territorio. Máster en Gestión Ambiental. Universidad de La Laguna - Universidad de Las Palmas de GC. Ed. Pedro L.Pérez Paz.

Aguilera F, Brito A, Castilla C, Díaz Antonio, Fernández-Palacios JM, Rodríguez A, Sabaté F, Sánchez J. 1994. Canarias: Economía, ecología y medio ambiente. Ed. Francisco Lemus, La Laguna.

Arévalo JR, Delgado JD, Fernández-Palacios J, Otto R. Canarias, Economía, Ecología y Medio Ambiente. La Laguna Ed. Francisco Lemus; 1994.

http://www.agaete.es/es/visitantes/agaete/aspectos-geograficos.html

http://www.aguasgrancanaria.com/cartografia/medio_fisico/barrancos_cuencas.php

https://reserva-biosfera.grancanaria.com/

Enlaces de interés

El origen de Agaete

Agaete. Recreación de Nisamar Tadeo Rosario

EL ORIGEN DE AGAETE

Manuel Lobo Cabrera

Catedrático de Historia Moderna

de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

 

 

Torres de Las Isletas, durante los trabajos de excavación, 200-2001. "Las torres realengas castellanas de Gran Canaria y Berbería de Poniente (1478-1500): arqueología de una frontera, fronteras de la Arqueología".
Torres de Las Isletas, durante los trabajos de excavación, 200-2001. “Las torres realengas castellanas de Gran Canaria y Berbería de Poniente (1478-1500): arqueología de una frontera, fronteras de la Arqueología”.

El origen de Agaete como pueblo tiene bastante que ver con la torre que edificara en sus cercanías Alonso Fernández de Lugo y luego con el levantamiento del ingenio en su entorno. De ahí el que se afirme que Agaete como núcleo castellano surgió antes que Gáldar, situándose la fecha en torno a 1481.

 

Los primeros repartimientos

Concluida la conquista de Gran Canaria Lugo recibe como premio a sus méritos una cierta cantidad de tierras que al parecer el mismo solicita al gobernador Pedro de Vera.

 

Conocedor de la zona por sus andanzas en dichos pagos prefiere que la data se le conceda en el margen izquierdo del barranco de Agaete, desde el mismo límite hasta el mar. Son tierras más llanas, fáciles de limpiar y despedrar, y especialmente cercanas al curso del agua, por lo cual era más sencillo el desvío de las mismas mediante heridos, canales y acequias.

 

En esta zona y en el entorno de la torre fabricó su ingenio en medio y muy cerca de las tierras que dedicó a la plantación de cañas.

También en esta zona se repartieron tierras a otros conquistadores y pobladores, como Antón Cerezo, futuro propietario del ingenio, Martín de Vera, hijo del gobernador Pedro de Vera, Martín del Pinal, que tomó un trozo de tierras y lo puso de cañas, y otros pobladores, vecinos de Agaete, que en sus suertes también plantaron cañas de azúcar que luego molerían en el ingenio. Avanzado el siglo XVI se siguieron repartiendo tierras en la zona, en concreto en el valle de Agaete y zonas aledañas casi lindando con Tamadaba, con el objeto de ponerlas en labor[1].

También fueron agraciados con tierras y aguas algunos indígenas que visto lo visto y después del apresamiento del Guanarteme colaboraron en la conquista del resto de la isla. Sus tierras se extendían por el propio Agaete, su valle, y el barranco de Guayedra, además de casas y solares en el casco de la incipiente villa. Muchos de ellos, posiblemente vivían en esta zona y otros procedían de Gáldar, entre ellos cabe citar algunos que se mantuvieron en Agaete años después como Juan y Pedro de Maninidra, que figura como testigo en uno de los procesos en que se vio envuelto el heredamiento, en el cual declara que vivía en el heredamiento y que era vecino de Agaete desde hacía mucho tiempo; junto a ellos figuran Juan Benito, Salvador Canario y Michel de Gran Canaria, que actuaron como amojonadores y deslindadores de la data de Guayedra[2].

 

 

 

 

Guayedra,  "reducto" del rey canario Tenesor Semidán. cristianizado con el nombre de Fernando Guanarteme. Foto: Juan antonio Jiménez Dámaso.
Guayedra, “reducto” del rey canario Tenesor Semidán. cristianizado con el nombre de Fernando Guanarteme. El valle de Guayedra tendría papel protagónico en el origen de Agaete. Foto: Juan antonio Jiménez Dámaso.

Aborígenes canarios en la conquista de Tenerife

Algunos de estos indígenas abandonaron luego Agaete con Lugo y se enrolaron en sus empresas de conquista, pues con don Alonso fueron indígenas de Gran Canaria a la conquista de Tenerife, los cuales fueron allí agraciados con tierras y aguas, convirtiéndose luego en pobladores de la zona norte de aquella isla.

Guayedra en el pacto entre reyes

Asimismo no hay que olvidar que el propio Fernando Guanarteme apartó para sí en el momento del pacto que suscribió con los Reyes Católicos la data de Guayedra como propiedad, que en efecto se le otorgó, a la vez que se le dio licencia para que residiesen con él 40 familiares que el mismo designase, cabezas de familia de la parentela del Guanarteme.

Esta concesión se concretó una vez finalizada la conquista, en el repartimiento que hace Vera en 1484. Aunque para la mentalidad de los conquistadores y colonos europeos el valle carecía de gran interés económico, si se le compara con la riqueza del valle contiguo de Agaete, para los indígenas debió tener, además del valor económico como territorio ganadero, un valor simbólico; el hecho que don Fernando solicitase a los reyes dicho valle, teniendo en cuenta además que por este transcurría un tramo del camino que va a “Tatirma”, nos indica la importancia que los canarios del bando Gáldar concedieron a Guayedra.

Tras la conquista los indígenas siguieron haciendo uso ganadero de dicho valle, residiendo posiblemente en el mismo en las llamadas casas canarias de Guayedra, explotando la tierra y las higueras, así como aprovechándose del agua que corría por su barranco y acequia; son estos bienes los que grupos de canarios destruyen cuando el término pasa a ser propiedad privada de Miguel de Trejo, casado con la hija de don Fernando, doña Margarita Fernández Guanarteme, y conseguida mediante triquiñuelas.

Venta de tierras y defensa de las aguas

Alonso Fernández de Lugo
Alonso Fernández de Lugo

 

Otros canarios con propiedades en Agaete son María Sánchez, mujer del poblador Pedro Madalena, que vende, en 1524, 3 fanegas de tierra de sequero en el valle de Agaete a los Cerezo. En 1513 también hallamos con propiedades a los canarios Diego de Torres y Juan Maninidra, que venden sus casas en Agaete, el primero para avecindarse en el Palmar de Daute en Tenerife, y el segundo para trasladar su vecindad a Gáldar[3]. Aunque en la empresa de la conquista de Tenerife acompañaron al Guanarteme muchos de sus familiares, un nutrido grupo de canarios permaneció en el lugar, pues en 1500 Sancho Bermúdez, en nombre propio y en el de otros canarios de la zona, hasta en cantidad de una treintena se quejan a los reyes de ciertas personas, entre ellas los propietarios del ingenio, de quitarles desde hacía cinco años el agua de sus heredades[4].

 

El ingenio azucarero, dinamizador económico y crecimiento poblacional 

 

A todo esto hay que añadir el cúmulo de personas que fueron atraídas por Lugo para trabajar en sus tierras y el ingenio, junto con los esclavos necesarios en todo establecimiento azucarero como mano de obra barata para conseguir un producto competitivo. Con unos y con otros se indica que Agaete alcanzó los 60 vecinos en 1514, es decir unas trescientas personas, según las Sinodales de Vázquez de Arce.

Todas estas personas necesitaban casas y lugares donde cobijarse, y por ello no es nada extraño que Lugo conocedor de la zona destinara el margen derecho del barranco para la posible ubicación de un caserío, sobre todo si tenemos en cuenta que esta zona estaba en un altozano limitado por una zona montañosa con cuevas, y con la cercanía de agua. Quizá tomó como modelo la propia ubicación del primer núcleo de la ciudad de Las Palmas. A ello hay que unir que fueron los propios ingenios el germen posterior de pueblos y parroquias tal como sucedió con Arucas y Moya. El pueblo se describe en 1646 como

“un lugar pequeño y muy combatido de los vientos; es también lugar regalado de todo género, está allí fundado un maiorazgo muy bueno, ay su beneficio de oposisión aunque corto por serlo la jurisdicción del. Tiene ingenio de azúcar, muchas aguas, tierras labradías en que se coge trigo, cebada, centeno, millo, viñas. En este lugar hay agrio muy regalado y en mucha abundancia, y particularmente limas[5].”

 

Dibujo en color que recrea las distintas actividades que desarrollaban los operarios en los ingenios azucareros: cultivar las cañas de azúcar y recolectarlas, transportarlas hasta la zona de prensado, girar la pesada prensa para extraer la melaza, transportarla hasta las tinas de metal para calentarla, extraer y transportar los panes de azúcar...
Dibujo en color que recrea las distintas actividades que desarrollaban los operarios en los ingenios azucareros (habitualmente esclavos): cultivar y recolectar las cañas de azúcar, transportarlas hasta la zona de prensado, girar la pesada prensa para extraer la melaza, transportar la melaza hasta las tinas de metal para calentarla, extraer y transportar los panes de azúcar…

 

La iglesia, bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, será el corazón y el origen de Agaete

 

Recreación de la iglesia matriz Nuestra Señora de La Concepción
Recreación de la iglesia matriz Nuestra Señora de La Concepción

Junto con los lugares de habitación era necesario la construcción de una ermita o iglesia para que la población pudiera acudir a los oficios religiosos y recibir los sacramentos, dada la lejanía de Gáldar, pues para asistir a misa los vecinos tenían que abandonar sus faenas e invertir algunas horas en la ida y vuelta. El propio Lugo sufrió en sus carnes esta lejanía pues al fallecer su mujer debió acudir a Gáldar para que recibiese cristiana sepultura.

Todo ello hace pensar que fue el impulsor de la primera iglesia, que puso bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, en quien debía tener mucha devoción, pues no debemos olvidar que la primera iglesia que se levantó en La Laguna, una vez conquistada la isla de Tenerife y diseñada la nueva ciudad tuvo por patrona la misma devoción.

La nueva iglesia se va a convertir en el centro del nuevo núcleo y en el motor que va a dinamizar el desarrollo y la evolución de la trama urbana del futuro pueblo. A su entorno se le va a conocer en la época como la villa de Abajo, y las primeras calles y casas se abren y fabrican en torno a ella. De este modo el origen de Agaete se mantiene retirado por un lado de la residencia y heredamiento de Lugo y de la necrópolis aborigen.

La devoción a la Concepción se mantiene como la principal en estos primeros años, centralizando incluso los beneficios de la feligresía, aunque conviviendo con la que se practica a la Virgen de las Nieves, pues es casi seguro que Lugo mantenía en su hacienda-fortaleza un oratorio dedicado a la citada Virgen, cuya advocación trasladaría a La Palma, cuando inicia la conquista de aquella isla.

La iglesia y el pueblo fueron creciendo a la par que el ingenio seguía produciendo beneficios, hasta el punto de que durante el mandato del obispo Fernando Vázquez de Arce, se tiene la idea de que se funda la parroquia[6], hecho que se corrobora por la existencia de la iglesia, según consta en el libro primero de fábrica, donde en la visita que hace el propio obispo en 1515, se escribe que hace muchos años había iglesia en la villa de Agaete[7], aunque otros autores aducen a fechas posteriores.

Sin embargo Morales Padrón afirma que ya desde 1512 se constituyó en parroquia desglosada de Gáldar[8]. En efecto, en 3 de abril de 1511, cuando testifica Pedro Maninidra en el proceso que se abre a instancias de Francisco Riberol, declara que Alonso de Lugo desde antes de comenzar a hacer el ingenio

“ya poseía un cercado que está junto a la torre e de la otra banda desde la iglesia hacia abajo cuando tomaban las aguas de las suertes del dicho lugar, excepto un cercado de higueral que estaba bajo de las dichas tierras”

Esta primitiva iglesia corazón y origen del pueblo era pequeña, de una sola nave, posiblemente cubierta de madera a la manera mudéjar, y sobre ella tejas a dos aguas, y aseada. Las primeras noticias de su fábrica, o más bien pensamos que reforma en función del crecimiento del pequeño vecindario, se remontan a 1537 en que estando de mayordomo Juan Cardona, el visitador comenta la falta de cubierta y el malestar de los vecinos con las obras de mampuesto[9].

Por su pequeñez y no numerosa población no tenía cura fijo aunque si se atendían los sacramentos y recibía en su suelo los cadáveres de sus feligreses. Al parecer por la cortedad de su patrimonio es en estos años anexionada a Gáldar, y así se recoge en las constituciones sinodales de don Fernando Vázquez de Arce:

“E porque la Iglesia y el lugar de Agaete está en término e comarca de la villa de Gáldar, unimos é anejamos la dicha iglesia del Agaete al beneficio de la dicha villa de Gáldar, é ordenamos é mandamos que el cura o beneficiado de la dicha villa sea obligado a poner, é ponga clérigo que sirva de cura, y sea idóneo é suficiente que diga misa é administre los eclesiásticos sacramentos, y lleve el noveno, premicias é ordenaciones del dicho lugar del Agaete”[10].

Así fue, tal como se coteja por una real cédula otorgada en enero de 1520, en que se presenta a Pedro Martínez de Arroyo para el beneficio de Agaete, creado por don Hernando de Arce, obispo de Canarias[11].

Al parecer en los primeros años Agaete no tuvo cura fijo, supliéndolo alguno de los frailes franciscanos del convento de San Antonio de Gáldar.

Pero bien sea de un modo u otro la iglesia empezó a funcionar como tal desde muy pronto, arruándose en torno a ella las casas, pues en el propio testamento de Antonio Cerezo hace alusión a la iglesia cuando en 1535 manda, haciendo referencia al retablo que encargó a Flandes, que se ponga en el altar de la iglesia de la Concepción[12]. Cuando se normaliza la situación cuenta ya Agaete con cura propio, uno de los cuales fue Bernardo de Riberol, que como tal figura en una escritura otorgada en 1598.

 

La iglesia, lugar de sepultura de los primeros moradores que propiciaron el origen de Agaete

 

Ilustración sobre los inicios de Agaete como localidad, con la representación de la iglesia, en su primigenio solar en la hoy nominada calle Las Nieves (trasera de la actual iglesia matriz Nuestra Señora de La Concepción), a partir de la cual se representan los caminos: el que enlaza con Gáldar, hacia El Valle, Las Nieves y Guayedra, que cruza el barranco hacia una explanada superior, la hoy denominada zona de Las Candelarias, donde estaban las plantaciones de las cañas de azúcar, materia prima del ingenio azucarero. Ilustración realizada por Nisamar Tadeo Rosario.
Ilustración sobre los inicios de Agaete como localidad, con la representación de la iglesia, en su primigenio solar en la hoy nominada calle Las Nieves (trasera de la actual iglesia matriz Nuestra Señora de La Concepción), a partir de la cual se representan los caminos: el que enlaza con Gáldar, hacia El Valle, Las Nieves y Guayedra, que cruza el barranco hacia una explanada superior, la hoy denominada zona de Las Candelarias, donde estaban las plantaciones de las cañas de azúcar, materia prima del ingenio azucarero. Ilustración realizada por Nisamar Tadeo Rosario.

 

En esta pequeña iglesia recibieron sepultura los primeros moradores de Agaete, entre ellos los de las familias propietarias del ingenio como sus parientes, tales como los Palomares, Cerezos y Franquis; de la misma manera aparecen otros vecinos de apellido Medina, Hernández, Lorenzo, Peraza, Sánchez y otros, y entre los descendientes de indígenas figuran algunos de apellido Maninidra.

 

Este recinto religioso estaba independizado por una muralla que los aislaba de la calle y plaza actual de la Constitución. Se levantaba sobre el barranco, y a ella confluía la calle de la Nieves y de ella partía la llamada calle real, en dirección al valle. En torno a esta última calle se levantaron las primeras casas, en su mayoría de pequeñas dimensiones y cubiertas de tejas; en su parte posterior había también viviendas de gentes más humildes, mitad casas mitad cuevas. Por la calle real se conducía también una bajada al barranco, lugar donde se encontraba una fuente, a donde el vecindario acudía a proveerse de agua.

 

Agaete se comunicaba con otras zonas como el camino que iba a Gáldar que partía desde los pies de la iglesia y proseguía por la calle real; asimismo desde aquí partía el camino que iba al Valle donde residía parte de la población, y asimismo con el camino de Guayedra donde residían algunos canarios como pastores en cuevas y casas canarias; este camino era el que había abierto Lugo para proveerse de leña para su ingenio, de tal modo que era conocido como el camino de la leña, el cual salía desde la propia torre-fortaleza y subía rodeando el roque de Antigafo, también conocido como de las Nieves; de esta forma se va articulado el origen de Agaete.

 

 

 

 

Escudo de Agaete. Acuerdo del Pleno de la Corporación Municipal de fecha 31 de marzo de 1971, por que se aprueba el escudo heráldico del municipio de Agaete. Características: Escudo cortado: primero, de gules, la torre de oro; segundo, las armas de baronía de los Fernández de Lugp. Al timbre, Corona Real abierta. En el primer cuartel: la torre o fortaleza que evoca la elegida por el conquistador castellano Pedro de Vera. En segundo de los cuarteles: el escudo de armas de Alonso Fernández de Lugo, primer Alcaide de la fortaleza de Agaete, posiblemente construida en 1481. (Texto: Javier Tadeo)
Escudo de Agaete. El Pleno de la Corporación Municipal de 31 de marzo de 1971, aprueba el escudo heráldico del municipio de Agaete. Características: Escudo cortado: primero, de gules, la torre de oro; segundo, las armas de baronía de los Fernández de Lugp. Al timbre, Corona Real abierta. En el primer cuartel: la torre o fortaleza que evoca la elegida por el conquistador castellano Pedro de Vera. En segundo de los cuarteles: el escudo de armas de Alonso Fernández de Lugo, primer Alcaide de la fortaleza de Agaete, posiblemente construida en 1481. (Texto: Javier Tadeo)

Alonso Fernández de Lugo, primer alcalde en el origen de Agaete

 

 

 

Fue su primer alcalde el propio Alonso Fernández de Lugo, pues tal como dice un testigo de la época los reyes le confirmaron la alcaldía de la torre y de las tierras y aguas de Agaete.

Posteriormente ocupó la vara de la alcaldía en el pueblo que recayó en manos de indígenas canarios de la familia de los Bentidagua, ocupándola dos de sus miembros, Juan Sánchez Bentidagua y Hernán Sánchez de Bentidagua, quien compró el valle de Guayedra a Miguel de Trexo y Carvajal, yerno de Fernando Guanarteme, hasta que vendió la propiedad en 1529 a Antón Cerezo el joven, con lo cual vincula a su familia dicha propiedad, y al heredamiento de Agaete.

La familia de los Bentidagua se mantuvo en Agaete, aunque alguno de sus miembros se trasladó a Tenerife, y destacaron como intermediarios entre la población indígena y los intereses de la colonización; así en 1512 Salvador Fernández Bentidagua fue alguacil de Guayedra y comisionado por Trejo, junto con otros canarios para amojonar el término y evitar que los pastores canarios siguiesen destrozando acequias, caminos e higueras por lo que consideraban una usurpación de las tierras que habían sido otorgadas a don Fernando Guanarteme.

Por dichas fechas Fernán Sánchez Bentidagua, el viejo, junto con Juan Maninidra, surtía de telas y vestidos a la usanza europea a los naturales de la zona, realizando para ello grandes adquisiciones de ropa en el mercado galdense.

 

 

 

 

 

 

 

Las alcaldías, en defensa de la riqueza forestal frente a la explotación de los ingenios que esquilmaban los bosques

 

En 1528 Juan Sánchez Bentidagua figura en la documentación notarial como alcalde Agaete dando poderes para pleitear, ante la Chancillería de Granada, contra los cortadores de leña que, al servicio de los propietarios de los ingenios azucareros de la zona noroeste, comenzaban a esquilmar la riqueza forestal de Agaete y su término. Sin embargo fue Hernán Sánchez, el mozo, quien, desde 1529, se distinguió en su labor como alcalde por intermediar entre los intereses de la colonización y las necesidades y hábitos de los indígenas, maniobrando para intentar recuperar el barranco de Guayedra[13].

Posteriormente ocupó la alcaldía uno de los miembros de la familia propietaria del ingenio como fue Antonio Cerezo que tenía la vara en 1551, y más tarde fue titular Gregorio Méndez, que fue alcalde en 1598.