Agaete a través de la historia

Antonio J. Cruz y Saavedra. Licenciado en Geografía e Historia, especialidad Historia del Arte por la Universidad de La Laguna.

Antonio J. Cruz y Saavedra

Licenciado en Geografía e Historia, especialidad Historia del Arte por la Universidad de La Laguna

 

 

 

AGAETE A TRAVÉS DE LA HISTORIA

 

          Al analizar el proceso de Agaete a través de la historia, es preciso considerar que antes de la entrada de los europeos, el distrito del Gayerte era un ente de población importante dentro del guanartemato de Agaldar[1]. El emplazamiento de los diversos núcleos de población aborigen es a lo largo de todo el Valle del lugar, así como en el anfiteatro de Guayedra, cuya importancia arqueológica está saliendo a la luz en periódicas excavaciones. Por los restos arqueológicos inventariados, nos hace suponer que la población aborigen superó con creces a la hispana una vez finalizada la conquista.

 

Mapa arqueológico de Agaete, 1935. Fuente: J. del Río Ayala y A. García Doreste. Agaete a través de la historia.
Mapa arqueológico de Agaete, 1935. Fuente: J. del Río Ayala y A. García Doreste. Agaete a través de la historia.

 

 

LA TORRE O CASA FUERTE DE AGAETE – SIGLO XV – (Agaete a través de la historia).

          Dentro del proceso histórico, en este andar de Agaete a través de la historia, y para agilizar la conquista de Gran Canaria, el gobernador Pedro de Vera potenció un segundo frente de acción beligerante en el NO., localizándose en la zona cantonal del Gayerte:

 

                          “Y, considerando el sitio ser bueno y acomodado de agua y ganado y abundoso de higuerales, determinó hacer allí una torre y casa fuerte de piedra y barro y tapias donde se podían defender bien en cualquiera                                  ocasión, y dar sus asaltos por aquella parte de Agaete y Gáldar”[2].

                          Allí hizo construir hacia el mes de agosto-septiembre de 1481 una “Torre-Fortaleza”[3].

        Se piensa que la fecha para la primera piedra de esta construcción bien pudiera haber sido un 5 de Agosto, día de la advocación de Las Nieves[4].

 

 

ALONSO FERNÁNDEZ DE LUGO

Alonso Fernández de Lugo. Agaete a través de la historia.
Alonso Fernández de Lugo. Agaete a través de la historia.

 

Terminada la fábrica dejó como capitán del destacamento a Alonso Fernández de Lugo, quién una vez finalizada la encomienda bélica sería el primer Alcaide del Lugar. Este segundo frente de combate contribuyó en gran medida a la agilización de la empresa conquistadora.

A la hora de las recompensas, recibe en el mismo campo de batalla los mejores terrenos y aguas, estableciéndose con su mujer Violante de Valdés y de Gallinato y sus hijos Pedro y Fernando.

Durante años el capitán andaluz vio discurrir sus días entregado a las labores que suponía poner en marcha lo que sería el ingenio más productivo de la Isla. Sin embargo, la tranquilidad queda truncada a la muerte de su mujer, constituyendo su duelo una ceremonia de gran magnitud que atrajo a la élite social del momento[5].

Este hecho le impulsa a la aventura y se traslada a Santa Fe y solicita de la realeza la conquista de la isla de La Palma, aprovechando dicha argumentación para solicitar la confirmación regia que como conquistador percibió[6].

No obstante, su espíritu de conquista se trunca en repetidas ocasiones mediante las desastrosas campañas realizadas en la conquista de la Isla de Tenerife. Endeudado, no tiene otra alternativa que recurrir a su patrimonio vendiendo el ingenio. No se conocen los documentos sobre el desenlace.

El heredamiento continua durante el siglo XVI en poder de Antonio Cerezo, aunque sujeto a determinadas cláusulas según quedó establecido en el contrato de compra venta efectuado con Alonso Gutiérrez de Madrid. A su muerte entran en posesión del ingenio su mujer y su hijo Francisco Palomares.

Los nuevos propietarios no estuvieron tampoco ausentes de numerosos pleitos, motivados al no satisfacer los compradores el pago de los censos impuestos sobre el heredamiento, contraídos con la mujer del tesorero real María de Pisa[7]. Durante su existencia la hacienda tuvo diversos propietarios[8].

 

 

 

Agaete, localización de los yacimientos arqueológicos. Autor: Antonio J. Cruz y Saavedra. Agaete a través de la historia.
Agaete, localización de los yacimientos arqueológicos. Autor: Antonio J. Cruz y Saavedra. Agaete a través de la historia.

 

 

 

LA FERTILIDAD DE UNOS TERRENOS ENORMEMENTE PRODUCTIVOS – SIGLOS XVI – XVII – (Agaete a través de la historia).

 

Tras los acontecimientos que ocurren en este abundante y ajetreado siglo XVI, la tónica general en el siglo XVII es la ausencia de hechos significativos. Las descripciones al respecto destacan por la escasez y reiteración al ofrecernos los mismos datos, eso sí, reflejándonos su trayectoria y consolidación[9].

 

Como en el resto de las islas, con excepciones, su configuración es lenta en todos los sentidos, salvo su desarrollo económico logrado por la fertilidad de unos terrenos agrícolas enormemente productivos[10].

Según las constituciones sinodales del obispo Pedro Manuel Dávila y Cárdenas en 1737, se detalla la población del lugar, además de la descripción habitacional de los primeros barrios y caseríos del término[11].

Los acontecimientos van unidos a la presencia progresiva de una potente clase social vinculada al sector agrícola, dueña de las tierras susceptibles de cultivarse, en deterioro de la clase servil. No obstante, en 1764, el corregidor de la Santa Ariza y Castilla, de visita por la Isla, no pasó de la Villa de Gáldar en razón a su pobreza y no tener casa proporcionada donde el alcalde pudiera hospedar al Corregidor[12].

Circunstancias que nos relatan cómo las comunicaciones con las cercanas poblaciones de la comarca se encuentran en grave estado, subsistiendo exclusivamente los llamados “caminos reales”. Por este motivo, la rada de Las Nieves es el medio idóneo para efectuar las transacciones comerciales con el exterior. De su visita se desprende la ausencia de cualquier estructura doméstica que cumpliera dignamente con los deseos de los ilustres huéspedes por lo que el relanzamiento urbano tiene que esperar varias décadas más.

 

Casco de Agaete desde La Palmita. 1925-1930 - Foto: Teodoro Maish.
Casco de Agaete desde La Palmita. 1925-1930 – Foto: Teodoro Maish. Agaete a través de la historia.

 

 

EL SIGLO XVIII – La expansión de las tierras de cultivo. (Agaete a través de la historia).

 

     Con anterioridad y coincidente con las constituciones del obispo Dávila y Cárdenes en 1737, Pedro Agustín del Castillo Ruiz de Vergara nos relata en su obra un pasaje de indudable importancia dentro del proceso        descriptivo de la historiografía agaetense[13].

     Durante la segunda mitad del siglo XVIII, se produce una rápida expansión de los cultivos mediante la roturación de tierras de realengo. Continuándose los pleitos y litigios, que tienen como fundamento la ocupación clandestina de la tierra por parte de los propietarios del heredamiento[14].

Estas consideraciones dan como resultado la consolidación del censo urbano, enraizado desde la centuria anterior[15], junto al auge demográfico de manifiesto en la roturación de las zonas marginales constituyendo así la consolidación de los caseríos históricos y de medianías[16].

     Hermosilla, en 1779, nos suministra los primeros datos de vital importancia para el conocimiento del organigrama poblacional a la vez que nos ilustra con determinadas pinceladas que rellenan un hueco descriptivo del lugar[17].

 

          Del estudio de las anotaciones del historiador José de Viera y Clavijo, deducimos la estabilización del proceso histórico[18]. A finales del XVIII y en las postrimerías del siglo siguiente, Escolar y Serrano confirma el despegue económico de la Villa[19].

En el siglo XIX asistimos a la perpetuación de la etapa más importante del municipio desde su nacimiento allá en los confines del siglo XV. Engrandecimiento vinculado a todos los planos de su actividad, albergando y sufriendo las crisis económicas y políticas del turbulento siglo; declarándose durante la I República cantón independiente, negando su vinculación a la Junta de Las Palmas y reconociendo a la de Santa Cruz de Tenerife; desde allí se referían a Agaete como “la primera tierra”.

Otros incidentes tienen lugar a principios del siglo pasado, en esta ocasión se cierra el puerto y se alerta los efectivos destacados en las plazas militares[20]. De la misma forma, si no está exenta de las crisis económicas generales, sí lo estuvo en 1851 de la epidemia del cólera morbo que asoló la Isla.

 

SIGLO XIX(Agaete a través de la historia).

 

 

Puerto de Las Nieves sin concluir - Foto: Década 1900-1910.  Foto: anómino - FEDAC. Agaete a través de la historia.
Puerto de Las Nieves sin concluir – Foto: Década 1900-1910. Foto: anómino – FEDAC. Agaete a través de la historia.

    Según un manuscrito de mediados del XIX, suponemos que sea una recopilación anterior, se desprende que el arranque orgánico de su configuración urbanística tiene lugar mucho después. Entendemos que el autor no visitó el lugar y presagiamos el plagio con respecto a la obra realizada por Viera y Hermosilla y confirmada en la observación directa de la evolución de latrama urbana y de las argumentaciones fundadas en el estudio de la obra de Olive[21].

          Un hecho de capital importancia viene a consolidar las grandes diferencias sociales y por deducción la concentración de los suelos agrícolas municipales, cuando en 1836 y sobre todo en 1855, se produce el proceso desamortizador en Canarias.

Sin embargo, el deterioro del poder de la Iglesia se ve mermado con este proceso, discutible desde todos los aspectos, ya que constituye el fundamento del reparto de su propiedad rústica y la ausencia de sus principales fuentes de ingresos.

Asistimos al mismo tiempo a la consolidación de las vías de comunicación con los centros neurálgicos de la sociedad canaria, así como la enorme importancia que siglo tras siglo centró su mayor actividad en el puerto, para decaer bien entrada la presente centuria, afectándole de manera vital la caída del régimen portuario.

          Al finalizar el siglo, el historiador René Verneau nos hace una reflexión desde el punto de vista geográfico y una visión apresurada y sensata, aunque dura, de los lugareños[22].

Iniciamos el presente con la descripción de Cipriano Arribas y Sánchez[23], reiterándose en la centuria un claro reflejo de las estructuras establecidas, pasando de una clara hegemonía, extensiva al plano cultural, a un deterioro paulatino a medida que nos acercamos a las décadas presentes.

 

EL TOPÓNIMO AGAETE A TRAVÉS DE LA HISTORIA

          El estudio de la toponimia de los pueblos y lugares de Canarias ha sido foco de atracción para historiadores y lingüistas de varias generaciones. La búsqueda del vocablo que da nombre a la actual “Villa de Agaete”, es una constante también en nuestros investigadores. No obstante, frente a la disparidad de versiones de los cronistas tradicionales y a las tesis modernas que han intentado buscar una explicación científica al mismo, surge este compromiso con el objetivo de contribuir y poner cierto orden sobre la evolución y variantes habidas sobre el topónimo en cuestión. Como veremos, algunas han supuesto un escollo para su correcto seguimiento.

“Gete” – “Gaeta” 

La descripción más tardía que conocemos se sitúa hacia 1481, con la denominación “Gete”, ligada a la “Torre-Fortaleza” del lugar según se desprende de las cuentas de Pedro de Arévalo, referente a la conquista de Gran Canaria en abril-septiembre del citado año. De gran utilidad es el mencionado por el Dr. Ladero Quesada, ligado a un antropónimo, Pedro Fernández “Gaeta”[24].

Aunque no especifica su origen, muy bien pudiera tener conexiones con la “Gaeta”, lugar situado en la bahía formada por el Tirreno en la costa occidental de la Italia meridional, concretamente en la desembocadura del Garellano. También el historiador Marín y Cubas establece un posible parangón en concordancia a posibles conexiones con topónimos sicilianos[25]. Años después, en 1488, el conquistador Mosé Diego de Valera, registra los términos de “…e fue a ver un lugar que dizen el Gayerte” y el de “…e fue fortaleza de Agayte”[26], en la misma crónica.

 

“Gayerte” – “Aguete”

Casa Fuerte - Agaete. Foto: Antonio Cruz y Saavedra Agaete a través de la historia.
Casa Fuerte – Agaete. Foto: Antonio J. Cruz y Saavedra. Agaete a través de la historia.

El “Gayerte”, por su fonética se apunta con el más acertado, encaminado como el primero dentro de su evolución y el más enraizado con el entronque lingüístico del pueblo aborigen. Sin embargo, nos preguntamos el porque de la doble versión en el mismo documento, ya que se entiende que la “Fortaleza de Agayte” se encuentra dentro de la comarca del “Gayerte”. Sin duda alguna, el origen lingüístico es el mismo, imaginándonos la forma “A gay(er)te”. Otra variante es la registrada en 1506 identificándose con “Aguete”[27].

Interpretamos este topónimo por la acción de ir hacia a “Gaete” o hacia “Guete”, uniéndosele dicha vocal para formar los términos de “Agaete o Aguete”. En 1526, la crónica Matritense, según la redacción de Ortiz, lo cita tal cual lo conocemos en la actualidad.

 

“Laguete” – “Agaete” – La gaete”

     Singular e interesante es la apreciación que hace Leonardo Torriani en 1592, no sólo por introducir la denominación de “Lagaete”, sino que en el marco físico agaetense establece una ensenada, dejando entrever la existencia de una especie de lago de reducidas proporciones[28].

No obstante no esta localizado como tal en ningún otro mapa insular, ni descrito por otros cronistas. Como apoyatura a esta variante toponímica aparece registrado en el rótulo callejero de la Villa, una calle denominada “Lago”[29]. Por consiguiente, si el ingeniero de Felipe II plasmó en la cartografía grancanaria la ensenada, debemos pensar en su rigor y por lo tanto en su existencia, llámese como se llame, tuvo que existir algún elemento hidrográfico que justificara su acción y su topónimo.

 

Las Nieves con muelle y tierras de cultivo en La Salina. 1910-1915 - Foto: Kurt Hermann. FEDAC. Agaete a través de la historia.
Las Nieves con muelle y tierras de cultivo en La Salina. 1910-1915 – Foto: Kurt Hermann. FEDAC. Agaete a través de la historia.

“Lagaete”

En 1602, Abreu Galindo registra indistintamente “Lagaete”, “Agaete” y “La gaete”. Corroborando con las afirmaciones anteriores, en la posibilidad de afirmar sus variantes en las condiciones de ir hacia a un lugar determinado denominado “Gaete”, o como originariamente se llamó “Gayerte”.

Siguiendo al mismo Abreu, se podría confirmar lo antes dicho o sencillamente apoyar con su terminología la cartografía de Torriani cuando nos dice: “Hernan Peraza. Surgió de noche en la Lagaete”[30], en vez de “surgió en Agaete o en el Agaete”.

No sabemos con certeza hasta que punto son ciertas las anotaciones de los cronistas; por supuesto no descartamos los plagios habidos, ya que, al intentar lograr la mayor corrección histórica y fidelidad de los hechos, tergiversaron éstos según sus criterios y no se preocuparon por unificarlos dentro de una misma publicación, obstaculizándonos así un seguimiento correcto del topónimo.

Muestreo que observamos en la crónica de Antonio Sedeño en 1640, apuntándonos en pleno siglo XVII el término “Gaete”. Anteriormente, en 1639, es el capellán Pedro Gómez Escudero quién en su crónica anota los de “Agaete”, el de “La Gaete”, “Agaete” y nuevamente el de “Gaete”. Antecedido del artículo “la”, indicativo direccional o supuestamente el de la “Gaete”, sea la reseña del carácter femenino en su conceptualización.

          En 1639, la crónica Ovetense mantiene los conocidos; también la Lacunense nos muestra la escasez toponímica, reiterándose la ausencia evolutiva del término en la crónica del licenciado Francisco López de Ulloa en 1646[31]. De 1676 a 1688 se registran las anteriores, aunque con una variante ortográfica “Gaette”[32]. En diferentes descripciones en 1737 y 1764, se citan con el de “Agaete, Lugar de”[33]. George Glas, en el mismo año, notifica el de “Gaete”, aunque identificándolo con el de “Agaete”[34].

En las últimas décadas del siglo XVIII el historiador Viera lo describe y cita, “Lagaete”[35]; registrándose el mismo en 1808, haciéndolo anteriormente con su topónimo actual[36]. Durante el siglo XIX su nombre tradicional es el conocido, aunque otros documentos de origen dudoso vuelven al “Lagaete”[37].

Tras el cansancio reiterativo del término, encontramos en Sabino Berthelot y Barker-Webb, un aporte valorativo en cuanto a su comparación con el “Aigaite” (cordero) del dialecto Syouah[38]. El concepto como fuente de investigación es respetable, aunque válido exclusivamente para esa comunidad tribal. Hacia 1900, Cipriano Arribas y Sánchez, la cita indistintamente por “Laguete o Agaete”[39].

          En plena centuria la cantidad de elucubraciones posibles por intentar dar una explicación se suceden. En este camino están las aportaciones del investigador Álvarez Delgado, aunque acertado en principio, no llega a posturas clarificadoras, apuntándonos que la supresión de la inicial se explica por el frecuente empleo de la expresión, estableciendo un originario “Agaete”. Relaciona el topónimo, al descifrar el radical Agaete, con el de “Roque o roquete”, poniéndonos el ejemplo del Roque de Las Nieves, sin pensar que se cita desde tiempos prehispánicos como Antigafo.

 

“aggehit”

Mapa de Gran Canaria de Leonardo Torriani, finales del siglo XVI, en el que figura el nombre de Laguete y se dibuja una ensenada. Fuente: Descipción de las islas Canarias. Traducido por Alejandro Gionanescu. [Santa Cruz de Tenerife], 1959.
Mapa de Gran Canaria de Leonardo Torriani, finales del siglo XVI, en el que figura el nombre de Laguete y se dibuja una ensenada. Fuente: Descipción de las islas Canarias. Traducido por Alejandro Gionanescu. [Santa Cruz de Tenerife], 1959.

 

En otra de sus publicaciones, el Dr. Álvarez Delgado, sin mencionar las definiciones anteriores, intenta explicar en esta ocasión el topónimo aborigen Agaete por “aggehit”, “ensenada”, nombre vulgarizado por los conquistadores castellanos.

El citado “agehhit o agezzit”, lo explica sobre el verbo tuareg “eggeh”, que significa “entrar, penetrar, lugar secreto”[40]. No sería descabellada su investigación si nos remontamos a Torriani, el cual rotula en la cartografía grancanaria una ensenada o accidente hidrográfico en el lugar de Lagaete.

Por consiguiente, se puede apreciar un “Agaete” originario que muy bien pudiera ser el “Gayerte”, luego castellanizado según las versiones expuestas, teniendo el topónimo de “Gaete” una coincidencia con el de la población italiana, así como también constituye un hecho similar el “Gaete” de Uruguay en el departamento de Durazno y el “Gaeta” de Brasil, en el estado de Pernambuco.

 

No obstante, para constatar la evolución toponímica de un lugar determinado, lógicamente las fuentes propiciadas por los cronistas son las más idóneas. Aunque en ellas tenemos que soportar una visión parcial por copia a sus antecesores y por el escaso interés en unificar idénticos criterios dados en una misma obra y por la visión cronológica reducida al tener presente sólo el espacio inmediato.

Por ello, la consulta de los archivos parroquiales supone la fuente más digna y fiel; ya que, el cura beneficiado y el mayordomo de fábrica, incluso el sacristán o cualquier vecino del lugar en cuestión, conocen y viven las peculiaridades más exactas del devenir registrándolas en los libros de fábrica.

 

“el Lugar de Agaete” – “Lugar de la Gaete” – “Lugar delagaete” – “Lugar o Villa de Agaete”  – “Villa de Agaete”.

 

Dejando atrás el topónimo originario, se puede deducir por la consulta del primer libro de fábrica, que desde el 27 de marzo de 1556, se cita a este como “el Lugar de Agaete”, pasando a denominarse el 5 de septiembre de 1576, “Lugar de la Gaete”. Posteriormente, el 18 de abril de 1614 vuelve a llamarse “Villa de Agaete” corroborando el hecho direccional o la comodidad lingüística de unir el artículo con el nombre, como lo notifica el 7 de octubre de 1623 al decir “Lugar delagaete”[41]. En el libro segundo, a partir de 1687, se hace habitual la denominación de “Lugar o Villa de Agaete”[42]; mientras que desde 1767, se generaliza “el Lugar de Agaete”[43]. Durante el siglo XIX, es de uso exclusivo la terminología de “Villa de Agaete”[44].

 

Notas

[1] DORESTE GARCÍA, 1935, II, p. 33.

[2] ABREU, 1977, p. 185.

[3] LADERO, 1966, n.o 12, p. 48. En las cuentas de Pedro de Arévalo de la conquista de la Isla se lee: “…Los quales paresçe por el dicho testymonio que estovieron quatro meses, que començaron primero de avril e complieron en fin de mes de Julio de dicho año, e mas otros dos meses que dice Pedro de Arévalo que se detovo allá en Canaria, la cual detovo el gobernador Pedro de Vera e Michel de Moxica para fazer la “fortaleça” de la Gete, que conplieron en fin del mes de septienbre del dicho de 81 que volvieron a torna viaje, que son seys meses…”.

[4] MARTÍN DE GUZMÁN, 1977, n.o 23, p. 111. Pensamos que carece de argumento ya que dicho patrocinio mariano constituye un fortalecimiento del culto personal, del que posiblemente Alonso Fernández de Lugo fuera devoto en su lugar de origen. Explicado quizás cuando tiene lugar la conquista de La Palma, donde introduce el mismo significado mariano, sin que sea un condicionante de calendario, ya que éste se cumple con el patronazgo a San Miguel.

[5] MORALES, 1978, p. 326.

[6] RUMEU, 1975, p. 121.

[7] DE LA ROSA, 1978, p. 259.

[8] NÚÑEZ, 1676, p. 278; SUÁREZ, 1983, n.o 173, pp. 102-103.

[9] CÁMARA, 1634, p. 339.

[10] MORALES, 1978, p. 322.

[11] DÁVILA, 1737, p. 497.

[12] DE LA ROSA, 1978, p. 36.

[13] DEL CASTILLO, 1848, p. 202.

[14] SUÁREZ, 1983, n.o 173, p. 92; SUÁREZ, 1987, I, pp. 152, 183.

[15] SÁNCHEZ, 1975, n.o 21, p. 237.

[16] DÁVILA, 1737, p. 497.

[17] AMC. HERMOSILLA, 1779, p. 22.

[18] VIERA, 1978, II, p. 186.

[19] HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, 1983, I, n.o 11, p. 231.

[20] ÁLVAREZ RIXO, 1955, n.o VI, p. 193.

[21] BENÍTEZ, 1950, III, 37.

[22] VERNEAU, 1981, p. 170.

[23] ARRIBAS, 1900, pp. 271-272.

[24] LADERO, 1966, n.o 12, p. 48 y 91.

[25] MARÍN, 1986, p. 59.

[26] MORALES, 1978, p. 500-501.

[27] MORALES, 1962, n.o 8, p. 459.

[28] TORRIANI, 1959, p. 89.

[29] OLIVE, 1865, p. 1.254.

[30] ABREU, 1977, p. 41, 135, 148 y 221.

[31] MORALES, 1978, pp. 200, 218, 223, 279, 312, 318, 322, 359, 395, 412, 420, 421, 437 y 459.

[32] SÁNCHEZ, 1975, n.o 21, p. 245.

[33] DEL CASTILLO, 1848, p. 203; DE LA ROSA, 1978, p. 36.

[34] GLAS, 1976, p. 61.

[35] VIERA, 1978, II, p. 186.

[36] ÁLVAREZ RIXO, 1955, n.o VI, pp. 193-194.

[37] BENÍTEZ, 1950, III, p. 37.

[38] BERTHELOT, 1978, III, p. 282.

[39] ARRIBAS, 1900, pp. 271-272.

[40] ÁLVAREZ DELGADO, 1949, VI, p. 30; ÁLVAREZ DELGADO, 1982, n.o 28, p. 280.

[41] APVA. Libro de cuentas de fábrica.

[42] APVA. Libro de cuentas de fábrica.

[43] APVA. Libro de cuentas de fábrica.

[44] APVA. Libro de cuentas de fábrica.

Abreviaturas

 

AMC, Archivo Municipal de Córdoba.

AFA, Archivo Familia de Armas, don José de Armas Díaz, Villa de Agaete.

AGS, Archivo General de Simancas, Valladolid.

AHDLP, Archivo Histórico Diocesano de Las Palmas, Las Palmas de Gran Canaria.

AHPLP, Archivo Histórico Provincial de Las Palmas, Las Palmas de Gran Canaria.

AHPSCT, Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife.

AMC, Archivo del Museo Canario, Las Palmas de Gran Canaria.

AMT, Archivo Miguel Tarquis, Departamento de Arte de la Universidad de La Laguna.

AMVA, Archivo Municipal de la Villa de Agaete.

APG, Archivo Parroquial de Guía, Gran Canaria.

APSCQ, Archivo Parroquial de Santa Coloma de Queralt, Tarragona.

APSG, Archivo Parroquial de Santiago Apóstol, Gáldar.

APVA, Archivo Parroquial de Nuestra Señora de la Concepción, Villa de Agaete.

ARPG, Archivo Registro de la Propiedad de Guía, Gran Canaria.

FEDAC, Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria.

 

Enlaces de interés

 

 

 

Arquitectura y Artes Plásticas en la Villa de Agaete.

Asentamiento y evolución de la trama urbana de Agaete

Testamento de Antón Cerezo

Origen de Agaete

La parroquia Ntra. Sra. de la Concepción: 500 años después de sínodo del obispo Fernando Vázquez de Arce, 1515-2015.

EL SEXENIO DEMOCRÁTICO EN LAS PALMAS (1868-1874): CONTINUIDAD Y CAMBIO DE LAS ESTRUCTURAS DE PODER POLÍTICO

 

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